En trance

¡Adoro esa melodía! Sonidos electrónicos, notas armoniosas y las luces girando sobre nosotros. Casi no puedo verte, apenas los destellos me dejan ver tus hermosos ojos. Afuera las personas bailan enérgicamente dando giros y saltos. El ambiente se torna en una mezcla de sonidos estremecedores y al mismo tiempo armónico. Pero no estamos allí, no somos parte de aquel lugar que llena con sus luces, aromas y sonidos todo nuestro cuerpo. Estamos en otro lugar donde la melodía es la misma pero se siente diferente.

No estamos allá con nuestros ojos cerrados dejándonos llevar por las luces rojas, violetas y azules de neón. Estamos bajo las luces bailando con ellas, girando con ellas. En cada pausa nos tomamos un respiro y volvemos a la acción, contando uno a uno nuestros pasos. Nadie nos ve, más estamos a la vista; nadie nos juzga, más somos pecadores. Bailamos al ritmo de nuestra propia tonada y sudados entre el humo de tabaco y el alcohol.

¡Música sin alma que nos deja en trance, fuera del mundo exterior donde vivimos solo con nuestros sentidos bailando al unísono! Pero esta música que hacemos nosotros mismos es un tanto mejor. No bailamos como los otros. Nos entregamos a los deseos de nuestros propios cuerpos. Volteamos y todos se besan, sudan… el erotismo se apodera de aquella pequeña sala que no parece ser parte de aquella tertulia.

    Te siento bailar sobre la mesa batiendo tus hermosos cabellos y con cada destello veo tus gestos, tocas tu cuerpo sensualmente. Bajas desde tus labios, pasando tus hermosos pechos hasta tus pies y regresas tomando caminos diferentes. Bailas con la música pero fuera de ella seduciéndome con cada fibra de tu cuerpo y yo estoy allí adornado tus espacios, como un espectador privado. Siento el olor de tu piel a distancia, aquella fragancia de lavanda que duerme mis sentidos.

¡Que revienten los bajos y estallen las luces!

Te tomo para mí, necesito que bailes cerca, muy cerca de mí, mi cuerpo siente ganas de bailar, de que bailes frenéticamente al compás de mi propio sonido. Mis dedos se escurren entre tu falda de cuadros violetas que brillan como si fueran parte del ambiente. Los bajos dejan de resonar. Es un momento de pausa, es momento de trance,  pero mis dedos quieren bailar.

    ¡La música estalla!

Tu sonrisa me confunde, tus manos me engañan pero sé que me llevan al cielo. Soy ajeno al mundo, presa de mis sentidos.Te beso, te beso y siento tu piel erizarse, mis brazos ya no podrán soltarte. Allí estas bailando sobre mi y conmigo, tus piernas me abrazan mientras alzas tu cabeza para seguir batiendo tus cabellos. No somos consientes si se han detenido a mirar, pero sé que no somos los únicos en aquel ritual pagano.

Allí estamos nosotros dos, siguiendo las notas de la dulce melodía de nuestro placer, cuando las luces giran y las paredes crujen. Allí estamos nosotros siguiendo nuestros instintos más básicos desando que aquellas horas duraran por siempre para amarte y no dejar reposar mi corazón que espera unirse a ti por toda la eternidad.

Licencia de Creative Commons
Aquel lugar donde nos amamos en trance by Yorvis Rivas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

Imagen de Yarek Godfrey

 y.godfrey@free.fr

 Página web: http://www.yarekgodfrey.com/Y_Godfrey.html

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3 comentarios en “En trance

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