Gastrosofía: La poesía también se come

La gastronomía es un expresión de las costumbres del hombre y por lo tanto de la cultura de un pueblo. En la gastronomía tenemos que exigir el uso de más de nuestros cinco sentidos para completar la experiencia y donde los poetas no se expresan con palabras, lo hacen a través de los sabores, los aromas, las texturas y los colores, lo que los convierte en unos verdaderos artistas.

En la gastronomía a los poetas se les llama cocinero, siendo “Chef “un título que deben ganarse con la experiencia, el respeto, no sólo por su técnica sino también por su sensibilidad artística . Pueden tener millones de seguidores y fans en todo el mundo porque conmueven, con su arte culinario, los corazones de los que están dispuestos a dejase seducir en la vivencia gastronómica.

El labor del cocinero es entonces, más que un trabajo, una verdadera pasión, pues se requiere que los adeptos de este noble arte, posean destrezas únicas y que además, se sientan identificados con su desempeño como gestores culturales y precursor de un arte tan antiguo como la misma historia.

Hay un detalle que se debe tomar en cuenta. Chef, significa “Jefe” por lo tanto, EL Chef no es Chef únicamente porque posea un título, al contrario de lo que se hace pensar en las escuelas gastronómicas aunado a la gran competencia en el mercado de la hostelería, el cocinero recién graduado, debe comenzar desde abajo, aprendiendo de los que, ya estando en el mercado laboral y haber adquirido suficiente experiencia, poseen habilidades y conocimientos derivados de la práctica y que le muestran la mejor manera para que, usando sus técnicas desarrolle destrezas propias y que sean competitivas en relación a las nuevas tendencias y demandas de los comensales más exigentes. Por lo tanto, en el mundo gastronómico la técnica es esencial pero se ve complementada con la experiencia personal adquirida durante el ejercicio de su arte.

Arepa Venezolana. Fuente: yoteinformo.wordpress.com

Al igual que un escritor o un poeta, el cocinero va desarrollando sus habilidades en la práctica por lo tanto no se puede ser cocinero si no se está cada día bajo aquella marea de sabores, olores y la cacofonía característica de aquel salón artístico que llamamos cocina.

 La cocina ha dejado de estar reservada sólo para amas de casa  desde que la monarquía francesa cayó y surgió aquel personaje en el año de 1765 llamado Monsieeur Boulanger dueño de un establecimiento de nombre Champú d’Oiseau y que dando su grito de guerra: “Venis ad me omnes qui stomacho laboratis et ego restaurabo vos” (Vengan a mi todos aquellos cuyo estómagos, yo los restauro) inició la restauración gastronómica propiamente dicha y con ella Los Restaurantes.

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El proceso de cocinar se inicia desde el momento que el cocinero formula la receta y escoge los ingredientes para el plato que quiere crear. Al momento de combinar los ingredientes e iniciar su obra, el cocinero debe estar atento a cada detalle en cuanto a sabor, aroma y aspecto se refiere.

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Estudiantes de Gastronomía y Gestión de la Hospitalidad del Colegio Universitario de Caracas. Foto tomada por YJRivas

Al igual que una obra de arte en una galería, las obras de incontables artistas gastronómicos son expuestas para el deleite de los paladares que gritan de angustia por una restauración exquisita.


Preso de amores

De Baltasar del Alcázar

(Sevilla 1530 – Ronda 1606)

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón

y berenjenas con queso.


Esta Inés (amantes) es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma,
pero ya júzgase mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso
no le hallo distinción,
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.
Berenjenas al pesto
Alega Inés su beldad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y berenjena
la española antigüedad.

Y está tan fiel en el peso
que juzgado sin pasión
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

A lo menos este trato
de estos mis nuevos amores,
hará que Inés sus favores,
me los venda más barato.

Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón
y berenjenas con queso.

Fuentes:

También pueden visitar mi blog dedicado únicamente al turismo que recientemente estoy compartiendo con todos ustedes www.turistosofía.wordpress.com

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7 comentarios en “Gastrosofía: La poesía también se come

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