Relato: El Viaje

Este relato fue inspirado en hechos reales.

  Tantas cosas que dejamos atrás en busca de nuestros sueños y luego nos encontramos con algo que no buscábamos . Imagino que muchos te habrán llamado soñador,un romántico y un iluso. Te has pasado los últimos días mirando esa fotografía de tu viaje a Roma, añorando no haber regresado jamás tan solo para besar sus labios en año nuevo.

   Regresas a la ciudad y te dan la bienvenida con disturbios y malas noticias. Tus ojos se humedecen y sientes un deseo irrefrenable de huir y dejar atrás aquel lugar donde sólo habita la controversia y el desasosiego. No sabes a que bando unirte porque las piedras y los improperios van y vienen de ambas partes,entonces das la vuelta y te marchas.

    En tu mente no hay lugar para la política y aunque sientes que la ciudad se consume en sí misma, una sonrisa se dibuja en tu cara porque has encontrado el cálido abrazo del amor. Aquella noche; la más terrorífica, sentiste que la vida te daba otra oportunidad, no cualquiera sobrevive a un balazo tan cerca del corazón. Pero tu corazón no estaba allí ese día, pues él si tuvo la osadía de quedarse en Italia, en la cama con ella.

    Nunca te despediste,no podías verla a los ojos y decirle que el viaje llegaba a su fin, ¿Cuánto tiempo y cuánto vino fueron suficiente para que prefirieras la mentira en vez del desconsuelo? La mentira es un veneno que mata de a poco pero la verdad es un daga que atraviesa el alma. Solo le dijiste: no tardaré mucho. De eso ya han pasado 2 meses y no hay lágrimas suficientes y mucho menos vino que te haga sentir menos arrepentido y a ella,menos engañada.

   Nada en las noticias te importaba tanto, dominabas el miedo y salias a las calles a protestar, pero tu protesta no era solo contra el sistema, contra las ventanas rotas, los muertos en las calles o los anaqueles vacíos. Tu protesta era contra tu debilidad y gritando mitigabas el dolor. Las calles oscuras y las nubes de gas eran redundantes en tu propio martirio, pero algo te hacia sentir que lo merecías.

   Por otro lado, ella intentaba de nuevo encajar en su rutina, no podía bañarse sin sentirse tan sola esperando que sus lágrimas se fueran con el agua, en un rincón, en el mismo espacio que compartió contigo. Ahora eras un fantasma que la atormentaba. Cada rincón agradable de la ciudad que había compartido contigo en aquel viaje, se había transformado súbitamente en un cruel recuerdo.

   Ella visitó aquella vez la tumba de Beatriz en Florencia, esperando poder olvidarte y dejó caer su carta de desconsuelo en aquel canasto de mimbre, una carta que realidad era para ti. Mirarse al espejo cada mañana era tan difícil como recordar que ya no estabas allí para darle los buenas días y hacer el amor sin importar el retraso para llegar al trabajo, donde presumía con sus amigas sobre aquel viajero que llegó a robar su corazón en el restaurante del hotel. Después de todo era solo una mesera, ¿cierto?

   Muchas cosas en ésta vida son tan efímeras como el mismo tiempo y tan ilusorias que solo son posibles según la ley del amor, que conecta cada rincón del cielo a la tierra. El amor es tan intangible como aquella figura que dibujas con tus dedos en los muros de tu habitación y que finges amar. Si pudieras medir el amor ¿usarías la constante de la gravedad? ¿O por el contrario dirías que es como la luz y que ambos somos el prisma por el cual puedes ver los verdaderos colores del mundo?

  Nada de eso importa,te has pasado muchos días encontrando escusas para no revelar que tu herida es mucho más profunda y que no hay medicina que la haga sanar. Entonces hallaste el valor para escribirle.

    En un correo le expusiste todos los motivos que tenías para volver inesperadamente de aquel viaje. Hablaste de tus estudios y de tu familia, de la crisis en tu país, y el miedo que te daba dejar solos a tus pequeños hermanos. Le recordaste el primer beso y su visita Florencia donde ambos jugaron a los amantes perfectos. También recordaste los paseos nocturnos en Venecia y largas charlas hasta que por fin el sol besara sus rostros. Hablaste de risas,de miradas,de caricias…

    No sabía si aquella carta era una disculpa y temía leerla por pensar que era una despedida. Por fin era comprensible tu decisión de no mediar palabras. Luego mencionaste tu herida, una herida que ambos compartían y todo cobró sentido. El amor no sólo era luz sino que también atraía las cosas como la gravedad y ardía como lo hace el sol en verano. No podía terminar así, el sufrimiento era innecesario y solo era cuestión se unos segundos tomar la decisión correcta.

   Aquel viaje no fue solo tuyo,también fue mio. Llegaste a mi como un viajero cualquiera y convertiste mi mundo en un lugar donde hasta la lluvia me contaba las más asombrosas historias se amor. Luego te marchaste dejando solo una nota. Quizá era el dolor o la ira que no me había permitido ver, seguramente fue el miedo pero luego volví a leer tu nota. Siempre te reproché lo descuidado que eras con tus papeles pero esa vez y por suerte para mi, esa nota estaba escrita detrás de tu información bancaria.Tu dirección estaba allí. Nunca estuve más agradecida.

    En tu correo me previniste de lo que sucedía aquí pero nada me da más miedo que perderte para siempre. Bajo del avión y es tu bandera la que ahora me saluda, el sol del trópico sonroja mis mejillas y todo en tu país tiene tu olor y tu acento. Mi corazón está tan feliz de haber llegado a buscarte para hacer un nuevo viaje juntos.

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