Cómo explicarle sexualidad a tu hermana de siete años.

En esta ocasión, haré un gran paréntesis en mi blog sobre ciencia ficción, horror & romance para hablar sobre una situación cotidiana pero con un gran impacto en la sociedad moderna que debe ser tomado en consideración para la educación y el desarrollo de la comunidad. Como escritor aficionado de relatos con ciertos elementos eróticos, considero que es responsable tocar el tema de la sexualidad y los niños ya que mi blog, como muchos otros, puede ser visto por cualquier miembro del hogar y está sujeto a cualquier interpretación. Por otro lado, es importante destacar la importancia de la literatura, la Internet y la televisión como medios de enseñanza pero que necesitan una asistencia activa por parte de toda la familia en la formación de los niños y adolescentes.

Dicho esto, comencemos.


La joven María llevaba largo rato viendo a su mamá lavar la ropa. La mamá la observaba también, sonriéndole de vez en cuando. De pronto, la niña se levantó y le dijo:

—Mamá, quiero pene.

Aquella señora saltó de inmediato. Del golpe, la mamá derramó toda el agua enjabonada de la batea.

—¡¿Qué?! —exclamó la señora.—¿Donde has escuchado esa palabra?

—A las amigas de mi hermano les gusta el pene. Dicen que es dulce y no engorda. Mamá yo quiero que me compres un pene.

—¡Pues dile a tu hermano que venga!


En la actualidad esta clase de situaciones se presentan muy a menudo, tan a menudo que es aterrador. No de la mala forma claro, pero ninguna persona espera que una niña le pida —de plano—un pene. Los niños son unas ‘criaturas’ audaces y aprenden todo observando y escuchando a los mayores. Si los observas bien, notarás que existe entre ellos una forma de socialización particular. Los niños generalmente socializan sobre la base de juegos de rol; los niños hacen competencias de fuerza; las niñas se enfocan en organizar reuniones. Pero por sobre todas las cosas les encanta socializar con los adultos y eso significa, escuchar sus conversaciones y opinar.

Todos nos hemos sentidos incómodos cuando un niño o una niña nos pregunta sobre sexo. A veces observamos a nuestro alrededor para cerciorarnos que nadie más está escuchando y comenzamos a pensar en todas las formas posibles de hablar de sexo pero de la manera menos sexual posible.

Las madres se entienden mejor con sus hijas, así como los hijos se entienden mejor con los padres.Ya saben, las mujeres se entienden entre sí, igual pasa con los hombres pero cuando al hermano le toca hablar de sexo a con su pequeña hermana, la cosa se complica.

De verdad me gustaría que cada niño naciera con un manual de uso pero algo así jamás pasará. Ayudé a mi mamá a cuidar a mis tres hermanos mas pequeños y fue una tarea titánica para mi, sobre todo cuando nació una de mis hermanas, la princesa de la casa. Cuando mi hermanita nació, tuve a ayudar a cambiarle el pañal, alimentarla y bañarla hasta que ella pudo hacerlo sola. Así que tengo bastante experiencia cuidado niños aunque todavía no tengo los míos.

No te avergüences ni te burles.

Los niños de siete años ya saben cuando una persona no está cómoda hablando sobre algo y si usted se ríe avergonzará al niño. Estar serio tampoco ayuda porque el niño sentirá que está cometiendo un error al preguntar. En cualquiera de los casos, el niño o niña preferirá preguntarle a cualquier otra persona sobre las futuras dudas que tenga. Cuando un niño alcanza la edad de siete años ya puede imaginarse en que consiste el acto sexual pero no por eso, debemos dejarlos con las dudas. ¡No los dejen a merced del Dr. Google! Usted no sabe que información pueda encontrar, en caso contrario, verifique el control parental en su ordenador.

Chicos, tengan paciencia y no crean que corromperán la inocencia de esa pequeña dama que le han encomendado proteger. De hecho, la protegerán aun mejor si le hablan con sinceridad sobre la naturaleza de la sexualidad humana. A mi me da mucho terror observar como las madres maquillan sus pequeñas hijas y en latinoamerica, las animan a usar camisas escotadas y pantalones extraordinariamente cortos. A esto debemos sumarle los efectos negativos que tienen la publicidad en los medios de comunicación.

¡Olvídate de la banana y el condón!

Para explicarle a una niña de siete años (también sirve para una de cinco o seis) no tenemos que ser tan específicos ¿Quien dijo que una banana se parece a un pene? ¡Y una vagina no es igual a un pie de manzana! A veces me pregunto si esa analogía comida–genital es la que originado un incremento en el índice de embarazos en adolescentes, quizá es que han mal interpretado la relación entre el pene o la vagina y un fruto comestible.

Es importante hablar sobre los métodos anticonceptivos pero he visto este tipo de charlas que se hace desde varios años en las escuelas y francamente no he visto resultados, seguramente porque se ha dejado de hablar en las casas argumentando que es una labor de los maestros. Estamos cediendo la responsabilidad para evitar hablar del tema. Los métodos anticonceptivos no deben ser un tema tabú en la familia, sobre todo cuando nuestro niños comienzan a crecer, observando sus cambios físicos y desarrollando el instinto sexual, solo que a veces no sabemos usar apropiadamente los recursos que tenemos disponibles.

Yo soy de los que considera que no debemos usar ningún tipo de comida para tratar de explicar la sexualidad, porque eso lleva a usar un lenguaje de doble sentido lo cual es perjudicial. Si usamos una banana o cualquier otro alimento con forma fálica para explicar un método anticonceptivo, probablemente en lo que más nos enfocaremos será en el objeto y se asumirá que el pene tiene alguna relación con la comida, dejando a un lado el método para usar el condón. Lo mismo sucede cuando al hombre nos explican que la vagina es muy parecida a un Pie recién horneado. Claro, esto no significa que nos vallamos a masturbar usando alguno de estos alimentos o peor aun, que nuestro hijos lo harán, simplemente que lo relacionarán con la satisfacción de comer aunado a la satisfacción sexual original.

La comida y el sexo pueden tener ciertos puntos en común: el primero de ellos es que fantaseamos con ambos, el segundo es que es más fácil hablar de comida y sexo que hacerlo realmente. Evocar el sexo usando la comida es un acto erótico y es mucho más fácil disfrutar la fantasía que pensar en los métodos que debemos seguir para disfrutar del sexo sin estar expuestos a enfermedades de transmisión sexual o a embarazos no deseados. La comida y el sexo se consideran dos grandes placeres de la vida y combinarlos para explicarle algo a un niño, podríamos aumentar su deseo sexual y puede no tener los resultados esperados.

Debemos ser breves y usar un lenguaje sencillo y cuando digo sencillo es usar palabras que el niño entienda, no usen diminutivos tales como: pipisito, cosita, gusanito, totonita, etc. Usen el nombre correcto de cada genital (pene, vagina, ano) para evitar malas interpretaciones. Y por el amor de dios ¡Eviten un lenguaje soez o vulgar!

Honestidad

No le eches el famoso cuento de la «abejita y la flor» y menos aun el de «La Cigueña». Los niños han cambiado y ya saben que esos cuentos no son verdaderos. A veces las niñas ya saben la respuesta pero están esperando escucharla de ti. No creas que los niños de siete años son imbéciles. A veces, ellos conversan entre si o se desnudan para comparar sus genitales y esta es conducta normal pero que merece una correcta atención y guía por parte de los familiares.

En Venezuela las niñas de ocho o nueve años ya se sientan a ver las novelas con sus madres e imitan lo que ven en la televisión o lo que hacen sus padres. Esto es natural para ellos, pero se debe tener mucho cuidado de las cosas a las que exponemos a nuestras niñas, sobre todo por la cantidad de acosadores o pedófilos que podemos encontrar en la calle.

Recuerde que para ellos no existe el ‘tabú’ y están en los primeros años donde comienzan a descubrir y comprender el mundo que les rodea. Tampoco hay necesidad de explicarle con lujos y detalles lo que pasa en una relación sexual, esto se puede ir conversando poco a poco a medida que la niña va creciendo.

Pregunta si está conforme con la respuesta que le has dado.

Pregúntale si has aclarado su duda, recuerda que tu eres su modelo de aprendizaje pero ¡Jamás dejes a un niño o una niña con una duda! Los niños a esa edad (5 a 7 años) ya saben buscar en Google™ o en un diccionario y puede usar tu smartphone para ver tus fotos, usar los buscadores o jugar. De hecho, podría apostar a que saben usar una computadora mejor que un adulto, porque están creciendo con esa tecnología y es natural para ellos. No confundas la inocencia con la estupidez. Además, los niños son muy curiosos por naturaleza y hasta que no están satisfechos con algo no estarán tranquilos… por supuesto que esto no desaparece con la edad.

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Imagenes: Pixabay.com

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2 comentarios en “Cómo explicarle sexualidad a tu hermana de siete años.

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