Relatos de callejón – Fácil

Portada- Relatos de Callejón por Y. J. Rivas

Relatos de callejón

I

Fácil

No sé por qué tuve que terminar así. Yo era de los mejores de clase, el consentido de los profesores y el líder de mis compañeros. Mi madre siempre me dijo que sería un gran empresario algún día, tal vez un artista o un político según escogiera mi camino. Mi padre pensó que sería un científico o quizá un arquitecto por mi facilidad para las ciencias. Ninguno de los dos pudo predecir que mi historia terminaría conmigo envuelto en un bolsa.

Todo era muy fácil en aquel tiempo; desde conseguir un empleo hasta acercarse a las drogas por complacer a unos amigos, sobre todo por la idea estúpida idea de que sería más atractivo para la chica que me traía loco ¿Qué podrían esperar de un joven que vivía entre los libros pero que era un ingenuo ante los peligros del mundo real? Las cosas pasan muy rápido cuando tomas decisiones fáciles sin consecuencias graves aparentes. Un año pasó con la velocidad de las motocicletas, de las fiestas a altas horas de la noche y del alcohol.

¿No tenía derecho de divertirme igual que todos los demás? Había pasado años tras los libros y por fin había conseguido los títulos que mis padres habían querido. Me lo había ganado.  Pero era muy estúpido al pensar que lo tenía controlado. El mismo impulso que generó en mí la atractiva idea de sentirme rompiendo las reglas, me llevó a pasar largas horas sentado frente a una mesa con metanfetaminas. Pensaba que no había nada mejor que haber alcanzado todo lo que necesitaba. Sentía una fuerte sensación de bienestar jugando a ser el dueño de la calle, de pertenecer al mundo real.

Con el tiempo, todos mis amigos comenzaron a hacer sus vidas apartándose de mi. Me abandonaron porque no tenían la misma visión que yo de ser alguien en las oscuras calles de una urbe que poco le importaban los científicos; que todos los días vanagloriaba a los señores con poder sobre los menos afortunados o sobre los políticos que enriquecían sus bolsillos y se hartaban como cerdos la comida del pueblo haciendo pactos con la mafia. Todo lo que había leído en los libros se esfumaban como los sueños de un joven ante el humo y las luces de los clubs.

Me enfurecí al saber que había sido engañado y quise venganza. ¿Quién más que aquel que conocía los secretos del mundo, era el indicado para ser su dueño?  Los asesiné y volví mi rostro contra toda forma de autoridad. LLené mis venas con algo más que odio, alcohol y heroína y arremetí con el caos establecido  en el mundo a causa de la opresión institucional ejercida por hipócritas esclavos del dinero y las prostitutas. ¿Quién más podía poner orden?

Pero ese mundo real cobra caro la estancia. No era más que un niño estúpido jugando a ser un adulto.  Mi vanidad se convirtió en el verdugo de mi deseo. Me llevó poco más de cinco y muchas balas en mi cuerpo para darme cuenta de mi error. Tendido sobre el pavimento con las luces estroboscópicas a mi alrededor, entendí el camino que había escogido. Caí desde el cielo que habían intentado construir para mi, por creer que de verdad lo merecía. Recuerdo que morí a mitad de la calle París saliendo de un bar. Recordé todo lo que mis padres había dicho que sería, los aplausos de mis compañeros de universidad al recibir mi título con honores. Una simple decisión me llevó a cambiar el reconocimiento por la vergüenza. Pero ya era demasiado tarde. El mundo no tenía reparación.

logotipo-11

 

Anuncios

Dime que piensas

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s