Enamorarse o morir – El parentesco entre la muerte y el amor

Me enamoré una vez. Bueno, supongo que fue amor; mis pupilas se dilataban, mi corazón se aceleraba y no paraba de hablar sobre envejecer juntos y morir. No se porqué el amor y la muerte están emparentados. He escuchado a muchas personas decir que: «’mueren’ de amor» o que «’mueren’ por alguien» y no importa cuán romántico o extraordinario sea el éxtasis del amor, la muerte parece ser el catalizador en aquella fórmula. ¿Cómo puede estar la muerte relacionada con el amor? ¿Cómo podría pensar que tenemos que amar o sencillamente morir?

¡Realmente pensé que esta vez hablaría de amor! En serio. Hasta podría jurar que ya tenía todas las palabras para escribir sobre el amor, que volvería a mí aquella Virgen de Eros y en cambio, me encuentro hablando de la muerte, otra vez. No me parece justo y tal vez a ustedes tampoco. Podrían pensar que estoy obsesionado con la muerte o que mi corazón no acepta el amor. De hecho a veces dudo si el amor es para mi, quizá por eso me sienta tan cómodo hablando de máquinas y es que, ¡hasta mis máquinas aman mejor que yo! Ellas parecen entender mejor que nadie que el amor es en sí mismo, una manifestación de la vida y que de alguna forma, la muerte es un pariente. La muerte quizá sea la hermana rebelde del amor, una prima lejana y puede que hasta sea su hija.

Las civilizaciones más antiguas representaban este parentesco a través de los dioses. Para los sumerios, antiguos habitantes de la parte sur de Mesopotamia y hasta ahora, la civilización mas antigua de La Tierra, existía Ereshkigal, una diosa iracunda que reinaba en el inframundo con su esposo Nergal y que era la hermana mayor de Innana (Ishtar para los Babilónicos), la diosa del amor y de la guerra que a su vez era la hermana gemela de Utu (Tammuz en la mitología babilónica), el dios de la fertilidad.

En el antiguo Egipto, Neftis (La Diosa de la Oscuridad) se disfrazó de su hermana gemela Ast (Isis, La gran Diosa Madre) que simbolizaba la maternidad y cuyo culto es muy similar al de La Virgen María, para tener un hijo con su esposo y también hermano Asir o Usir (Osiris) que representa la vegetación y regeneración. De esta unión, nació un hijo ilegitimo llamado Inup o Anup (Anubis para los griegos) que es el Dios de la Muerte y la Resurrección.

En los mitos griegos, específicamente en la Teogonía del poeta Hesiodo, el dios de la atracción sexual, el amor y el sexo era conocido como Eros, un dios primordial que emergió junto al Caos, Gea (la Tierra), y Tártaro, el Inframundo. Eros por lo tanto, es una entidad que representa un principio natural que permitió que los otros dioses pudieran reproducirse, representando la fuerza universal de creación.

Todo esto sugiere que la muerte está vinculada ‘celestialmente’ con el amor. Pero mas allá de la cultos históricos y de deidades antropomorfizadas, los mayores gestos de amor, a menudo implican el proceso de morir, metafórica o literalmente. Los gestos amorosos siempre suponen una interrupción en nuestras vidas, quizá una pausa, que nos impulsan a sentir que el tiempo se ha agotado.

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Amor de Pareja

No queremos hacer otra cosa mas que amar, como si nuestra vida dependiera de ello, y de cierta forma es así. Los gestos románticos son impulsos biológicamente y psicológicamente justificables; es decir, responden a nuestra búsqueda natural de reproducción y nuestra necesidad de sentir y recibir afecto.  No recibirlos sería morir ya que a la larga, podría desencadenar depresión, ansiedad y múltiples problemas psicológicos que podrían terminar con la muerte.

El padre del psicoanálisis Sigmund Frud, estableció la relación entre el amor y la muerte mucho antes que yo, y lo hizo a través de dos dioses griegos: Eros y Tánatos. Pero lo hizo para representar dos tipos de instintos en la existencia: el instinto de la vida, representada por Eros a través del amor; y el instinto de la muerte, representado por Tánatos, el dios de la muerte no violenta. Estos dos dioses representan dos estados de la existencia de los seres vivos, por un lado el amor los empuja a unirse; por el otro, la muerte que en este caso (contrario a la mitología griega) también representan el lado violento y malévolo que los empuja a separarse.

imagen Eros y Thanatos. Fuente: hormigaciones.blogspot.com

Los seres vivos, en cualquier género, raza o especie, pueden morir por falta de amor. Los bebés puedes crecer con problemas neuronales sino los abrazamos lo suficiente. Una persona adulta puede morir por falta de amor a causa de una dependencia al contacto físico y emocional con otros. ¿Realmente el amor se acaba cuando morimos? La muerte puede separarnos pero ¿dejamos de amar al morir? De hecho, muchas personas concuerdan con que, aun cuando las personas han muerto, no dejamos de sentir amor por ellos. El amor es un conexión que trasciende la muerte pero que está vinculada al recuerdo.

Cuando estamos enamorados, nos sentimos solos, sentimos que nos hace falta algo y que la única forma de compensar o superar esa soledad, es estar al lado de la persona que hemos escogido ‘racionalmente’ para ocupar ese espacio vacío. De alguna forma sabemos que estar con esa persona mitiga el dolor. El corazón no tiene nada que ver desde el punto de vista biológico, pues el amor es un impulso neuronal que se localiza en el Sistema de Recompensa del cerebro,  donde sentimos placer y motivación (Dubuc), de forma muy similar a los efectos de la cocaína (Fisher y Brown, 2015).

Esto quiere decir que el amor, no actúa como una emoción sino como una adicción (Fisher y Brown, 2015). Cuando estamos enamorados de alguien, nos convertimos en adictos de aquella persona. También actúa como el hambre o la sed, ya que el cerebro recibe la información como un refuerzo positivo ante algo que necesita, en este caso, la otra persona para satisfacer una necesidad.

Cuando yo estaba lejos de la persona que amaba, sentía la necesidad de llamarla, de saber que hacía y pensaba todo el día en ella. Seguramente todos ustedes han estado en la misma situación y se han sentido emocionados con solo el hecho de pensar que, al final del día, se encontraría con la persona que tanto amaban. Era eso o nada. No había ninguna razón que te impidiera ver a aquella persona y si algo se interponía, se ganaba tu odio.

Eros y Thanatos. Fuente: adriboschmagazine.wordpress.com

El amor nos empuja hacia las personas de las que estamos enamorados, similar a la gravedad (Gravedad del Amor). Cada vez que nos besábamos, sentía que el aire se iba, mi corazón no cabía en el pecho y la sangre comenzaba a recargarse en mi cara y pecho. Si yo no veía a la chica que amaba, no había razón para ver otra cosa. Estaba drogado y estaba feliz.

Cuando la relación se terminó, sentí que la vida se fue, me sentí moribundo porque mi alimento, mi agua o mi droga había sido alejada de mi. Esto puede parecer muy romántico pero la verdad es que también es muy doloroso, y es muy similar al dolor físico aunque con efectos mucho mas duraderos, tal como sucede con los adictos.

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Por supuesto que me enamoré una segunda vez, entonces parece que revives; eres Lázaro y aquella persona es tu mesías. Bueno, quizá esté exagerando pero cuando estamos enamorados, nada parece exagerado o suficiente y funciona como una obsesión, no solo porque ‘necesitamos’ a la otra persona sino que además, queremos que esa persona nos necesite a nosotros. De allí que exista la metáfora de la ‘media naranja’, donde no solamente nos creemos incompletos sin la otra persona, sino que la otra persona está incompleta sin nosotros, lo cuál significa que amar a otros es también amor propio.

Queremos además, que el amor sea eterno, incondicional. Esa es la ilusión de los enamorados. Ya había hablado sobre la existencia del amor verdadero y jamás ha existido la distinción de genero para amar; no lo hubo en un pasado, no lo hay hoy día (aun cuando es tan popular como polémico) y no lo habrá en un futuro. No importa quienes sean, ámense los unos a los otros, donde sea, cuando sea hasta que el soplo de la vida escape de sus cuerpos. No les digo que mueran de amor, sino que mueran amando.

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Referencias:

Brown, L. y Fisher H. (2015). The Anatomy Of Love. Recuperado el 14 de agostro de 2015 de: Theanatomyoflove.com

Dubuc, B. The Pleasure Center. Recuperado el 14 de agosto de 2015 de: Thebrain.mcgill.ca

Humpierres, J. (2015). ¡Hagamos conciencia colectiva!. Recuperado el 17 de agosto de 2015 de: Adriboschmagazine.wordpress.com

Pedemonte, A. (2014). Greek Mythology: “Eros, God of Love and Son of Goddess Aphrodite”. Recuperado el 12 de agosto de 2015 de: Aquileana.wordpress.com

Scaliter, J.(2011). El Cerebro de los Enamorados. Recuperado el 14 de agosto de 2015 de: Quo.es

Tapan, J. (2010). Una mirada psicoanalítica sobre Eros y Tánatos: la pulsión. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: Cartapsi.org

Universidad Arturo Prat. (2010). Eros y Thanatos. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: Psicologiaunap.blogspot.com

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12 comentarios en “Enamorarse o morir – El parentesco entre la muerte y el amor

  1. Excelente Y.J. me encantó la forma como vas abordando el tema y la cantidad de reseñas que hiciste.
    El amor inevitablemente no lo podemos desvincular de la a muerte. Él mismo,a veces nos hace vivir rebosantes y otras nos lleva al fondo de la más oscura muerte. Es es el amor, y por el brindó! Gracias por compartir esto.

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  2. Mueran amando…eso es una conclusión perfecta Yorvis. Mi comentario referente a lo que aquí escribes es sobre varios puntos, ya que tocas el tema del amor desde varios ángulos, morir de amor, enamoramiento y la muerte en si…son temas muy profundos, claro que se muere de amor, y por amor, lo mas grandioso es que cuando es así, mueres para volver a vivir…y vives para volver a morir.

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  3. “La muerte es como un alma gemela del amor que viven en su búsqueda constante más allá de los universos”… Pero, el amor puede ser tan mental como para aprender a sentirlo o rehabilitarnos de esa adicción? La duda es porque con el paso del tiempo, creo que nos enamoramos menos.

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    • El amor puede tener muchas connotaciones y hasta diferentes manifestaciones, al fin y al cabo, el ‘amor’ es solo una palabra que hemos designado a un conexión. El ser humano se está enamorando menos porque ha cambiando una adicción por otra; el dinero tal vez, que permite escalar los estratos sociales para sentirnos cómodos y seguros tal como lo establece la pirámide de Maslow. Quizá todo es muy calculador pero eso también forma parte de esa necesidad de seguridad del ser humano, intentar explicar el porqué del amor en términos que sea verificables. Pero la muerte y el amor han probado ser hermanas o quizá sean solo dos facetas en la existencia humana. Nacemos, no enamoramos para reproducirnos (la naturaleza es muy sabia) y plantar la vida que nos suplantará para cuando la muerte nos llegue.

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