¿Realmente nos gustan las personas sinceras?

Cualquiera podría decir que la honestidad es una virtud que todo ser humano debe cultivar. Las personas honestas y sinceras son, en gran medida, el prototipo de ciudadano ideal y el mejor candidato para forjar una relación amistosa o romántica, ya sea porque considera que se debe vivir en armonía con lo que se piensa, lo que se dice y lo que la sociedad espera o porque sencillamente tuvo uno buena crianza. Esas personas dicen lo que piensan, y puedes hallar en ellos consejos asertivos y útiles,  gracias a su don de la verdad. Y precisamente ese es el problema.

Al ser humano, no se le puede entender leyendo libros, asistiendo a las escuelas o simplemente observándolos; hay que interactuar con ellos para advertir de su intrigante complejidad y es esa característica humana, la que nos lleva a sentimientos contradictorios. Uno de esos por ejemplo, es que, aun cuando buscamos personas honestas y sinceras, no nos gusta cuando usan sus cualidades contra nosotros. Nos gusta que las personas sean sinceras por encima de todas las cosas, pero no demasiado y no todo el tiempo.Cover No nos gusta la sinceridad by Y J Rivas

Podríamos pensar entonces, que la mentira es aquel pariente que a nadie le gusta invitar a su casa y sin embargo, disfrutan de su estancia cuando llega. Las personas mienten todo el tiempo, lo hacen de forma instintiva porque la sociedad, en cierta forma reprime la sinceridad cuando esta es ofensiva e hiriente. De hecho, también se inventaron los eufemismos para procesar la sinceridad de forma que sea socialmente aceptable. En esto, el autor Oscar Wilde, señala: «Un poco de sinceridad es algo peligroso; demasiada sinceridad, es absolutamente fatal», porque la sinceridad en grandes dosis, es considerado una insensatez, señal de mala educación y hasta un boleto para la marginalización social.

¿Puedo ser sincero?

¿Puedo ser sincero?

Casi todos en nuestra vida (y lo digo de esta forma para no generalizar), hemos hecho hincapié en que deseamos que sean sinceros con nosotros, de hecho, es casi un requisito para que los aceptemos pero cuando la sinceridad es incómoda, es momento de buscar un nuevo compañero. Somos seres autocomplacientes que esperan que todos hablen sobre nuestras virtudes, sobre lo carismático que podemos ser y no deseamos que nos digan

Pero la sinceridad es un camino de doble vía. La tercera ley de Newton establece que toda acción genera una reacción así que si practicamos la sinceridad, es razonable que cause reacciones sinceras: si llamas a alguien imbécil, puedes esperar un puñetazo en la cara. Y será la reacción más sincera que puedes esperar. A veces desearía volver a ser un niño. Ellos no tienen filtro para decir las cosas y todo el mundo lo toma de buena manera, pero basta con que seas algo mayor para que seas considerado un malcriado. Claro que, para ser sinceros, no hace falta usar palabras que ofendan, de hecho, tampoco hace falta recurrir a los eufemismos; si una persona se ha comportado como un idiota, entonces es bueno decirlo y ya, es seguro que se ofenderá pero seguramente, muy en el fondo, sabrá que es verdad; si por otro lado, alguien ha cometido una falta, es bueno decírselo para que no cometa el mismo error dos veces. Pero prepárate entonces para escuchar lo que tienen que decir sobre ti, porque probablemente lo hagan.

Practicar la sinceridad es también un acto para lo que nosotros mismos debemos estar preparados. Queremos escuchar la verdad, pero ¿estamos realmente preparados para escucharla, afrontarla y superarla? ¿Por qué nos sentimos tan ofendidos cuando alguien nos habla de forma sincera? Obviamente, hay casos en los que a nadie le interesa cual es la verdad, y si piensas que esa persona está allí para escuchar lo que tienes que decir sobre ella, probablemente seas como una mosca contra la pared. «El que tengas razón, sinceramente, no significa que tengan que escucharte.»

Podríamos pensar entonces, que la mentira es aquel pariente que a nadie le gusta invitar a su casa y sin embargo, le emiten invitaciones constantemente.

yjrivas.wordpress.com

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