Me pregunto si estamos hechos de mango

Me quedo en silencio bajo una mata de mango. Observo plácidamente la culebra que se arrastra y el ratón que huye. Hay cierta tranquilidad en el ambiente. Tal vez no para el ratón. Pero aun cuando respiro un aire contaminado con olor a humo, pienso que la libertad está en la quietud, aunque en esa misma inactividad no exista una real tranquilidad. En mi mente, los huracanes no descansan, a veces pienso que aumentan de categoría.

“No hacer nada no significa estar tranquilo”. De hecho, nunca estamos en un mismo sitio, ni cuando dormimos si entendemos que viajamos en un planeta que se mueve a una media de 29,8 km/s en su translación alrededor del sol. Todo está en movimiento, nada esta totalmente quieto.

Quizá debería disfrutar de esa tranquilidad externa mientras mi mente me juega trucos sucios.  La temporada de mangos llegó, las lluvias llegaron, el invierno parece que se adelantó pero sigo sintiendo este aire denso, que sofoca mientras mi piel atrapa toda la humedad. No hay sitio aquí para el pasado y aunque es muy fácil pensar en el futuro, lo único que importa es disfrutar este momento donde la húmeda tierra se siente tan suave y maleable. Ese olor característico, que aprendí a apreciar en mis primeros años de vida, me recuerda que compartimos un origen y que en un futuro nos volveremos a unir. En ese sentido, nunca estuvimos separados, ella y yo, y que somos una misma entidad y ella me alimenta con un dulce fruto amarillento, tan dulce y tan exquisito como el mismo soplo de vida.

Si yo fuera Dios, haría al hombre a partir del mango. Ese fruto es muy versátil y combina bien con casi cualquier cosa. Incluso puede comerse verde, con algo de sal y pimienta. Puede hacerse jalea, pastel, dulces y jugos y aun así, comerse a la sombra de su mata bajo el cálido sol de verano o bajo un intempestivo aguacero. Si todo lo que nos rodea fue creado del polvo (estelar), también el mango, entonces también estamos hechos de mango.

Por Y. J. Rivas
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5 comentarios en “Me pregunto si estamos hechos de mango

  1. Una de las frutas más deliciosas que existe. Hay varias clases de mango, como sabes. A mi me gusta ese mango pequeño y abombado, que tiene tanto hilo que no se puede masticar, pero se coge, se aprieta con los dedos por todo el mango, y luego se rompe la parte de arriba con los dientes y se toma todo ese zumo de haber apretado con las manos. Ese néctar delicioso no tiene precio, y a mi me vale más que cualquier mango cortado o comido en su jugo. Porque me lleva a mi infancia y porque me lleva a un instinto maternal. En vez de leche… me amamantan de mango! Sí, es jugo de los dioses. Además, esa resina que se desprende del mango, con ese olor tan característico, como de pino…. Un mango es la solución a mil problemas, seguro que sí, solo es probarlo. ❤😊

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    • Una de mis frutas favoritas es el mango. Realmente no he conocido ninguna persona que no le guste el mango. Y si, tienes razón, hay varias clases. Aquí en Venezuela, a ese mango de hilos, le llamamos “Mango de hilacha”; al otro “Mango de Bocado”, por se come a pedazos; y por supuesto está la Manga, mas grande, rojiza y con un sabor tan dulce como ácido por la vitamina C y el potasio.

      Muchos incluso se comen el mango verde o casi maduro y condimentado con especias como sal, pimienta, adobo e incluso vinagre (algo que no recomiendo hacer muy seguido. Aunque a veces es difícil porque sencillamente al olerlo se te hace agua la boca. Pero yo prefiero comérmelo maduro y dulce. Puedo pasar el día entero recogiendo mangos.

      No por nada, es el rey de las frutas. Así lo consideran en la India, su lugar de origen.

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      • Sí, existen tantas variedades de mango. Me gusta comerlo verde también, o cuando hago comida india, esos chutneys de mango son deliciosos! Aquí llegan de varios países pero es difícil que el sabor sea el mismo de los recién recogidos. En Haití tenía un árbol de mangos en el jardín, un cocotero, un árbol de naranjas amargas buenísimas para cocinar, un árbol de limas, un arbol de corossol (guanábana o anón), también tenía fruta de la pasión.. enfin que estaba en el paraíso… y los mangos eran y son inmejorables! Abrazos!

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