Mis bellos y tristes recuerdos sobre ti

Nostalgia

Recuerdo con nostalgia las sonrisas de mi tierra amada. Aquellos abrazos de fin de semana al terminar la jornada y las despedidas calurosas porque había en el aire la esperanza de volvernos a ver. No había un horario fijo para la celebración, para el reencuentro e incluso no había horario para caminar en las calles coloridas de un valle frondoso custodiado por una verde muralla cuyo premio por atravesar sus bosques era el gran y hermoso océano.

¿Recuerdas ese océano? ¿Recuerdas las playas y los caminos de tierra rodeado de flores? ¿Acaso recuerdas los viajes a lugares que parecían eternos jardines de fantasía? Incluso nos maravillamos al ver cómo la ciudad se desarrollaba cual gran árbol de concreto que echa raíces en una tierra próspera de gente cándida. Cada mañana la luz del sol iluminaba los edificios y la urbe parecía que se estremecía, incluso estornudaba, al quitarse las sábanas de una noche placentera. Y justo en ese momento, llegaba la premura al despertar por el aroma de las arepas asadas y el café recién colado.

¡Cómo recuerdo aquellas salidas a altas horas para ver dormir a la ciudad! Unas luces se encendían y otras se apagaban como si una ciudad suplantara en turno a la otra. Cada una era diferente, con gente diferente. El viento llevaba una música urbana a todas las esquinas. Los cafés renacían con el viento de la noche atrayendo los sentidos de las personas con ganas de encontrarse con sus seres amados en un aromático mar de sonrisas. Allí te encontré varias veces, conversamos y andábamos de las manos, protegiéndose los unos a los otros. Allí me enamoré de ti.

Extraño los momentos en los que me mirabas a los ojos y me decías que todo andaría bien. Eras un pueblo, una gente cariñosa, y detesto no estar seguro de que continúes así porque hace tiempo que no te veo. Te perdiste en una multitud arrebatada. Extiendo mis manos para intentar tocarte nuevamente y solo encuentro dientes y rostros falseados, dispuestos a quitarme lo poco que me queda de tu recuerdo.  Parte de mi se fue contigo, y eso quiere decir que hay algo de ti que aun conservo, como un hermoso pétalo entre las páginas de un álbum de fotografías de tiempos mejores.

Ávila, Galipán

Bajando la montaña en un atardecer de copas

¿Qué les voy a decir a los niños cuando me pregunten por ti? ¿Cómo sabrán que existieron tiempos mejores si solo ven miseria alrededor después de tu partida? Tengo miedo, no estoy seguro de que podré lograr algo si no estás aquí. He dejado tu fotografía en muchos lugares y preguntado a tanta gente que en cada negativa que me pregunto si fuiste real. ¡No quiero perder la fe!

Si estás allí, si aún sigues allí, por favor ven, por favor regresa a ofrecerme de nuevo estar en tus brazos y devuélveme las sonrisas de aquel ayer maravilloso. Sé que debes estar llorando entre tanta confusión, gritando y extendido tus brazos para que alguien te rescate mientras yo, al otro lado de aquel caos,  lucho desmesuradamente entre la turba para encontrarte de nuevo y me pregunto: ¿Por qué decidimos soltarnos las manos? ¿Podré reconocerte cuando te encuentre? Tengo miedo de que me olvides, que te transformes y sigas la corriente. ¡Por favor no lo hagas! No te rindas.

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