¿Para qué escribir?

Cada mañana al despertar, mi mente se inunda con una tertulia de voces, como si abriera de pronto la llave de una regadera. A veces son pensamientos con un sentido; otras, simples ruidos. Yo nunca decidí escribir, nunca fue mi idea ser escritor pero quise detener las innumerables voces en mi cabeza. No es que tenga algún problema mental —lo sé porque ya me han hecho la prueba— pero encontré en la escritura un lugar especial, como si fuera la dosis correcta para una especie de neurosis.

Si eres un lector asiduo de mi blog tal vez te hayas preguntado el porqué escribo lo que escribo o si tal vez hay alguien a quien esté destinado las innumerables letras de las que soy autor. Por otro lado, si eres un lector nuevo, entonces es una buena forma de darme a conocer. Razón por la cual debo confesar que mi cabeza tiene un inmenso lugar destinado solo para la duda y desconcierto. De vez en cuando me sorprendo preguntándome a mí mismo, el porqué hago las cosas que hago.

¿Para qué escribir? Quizá no lo haga por ninguna necesidad aparente más que escribir y compartir una parte de mi con el mundo: lo que dejaré aquí después que ya no esté. Viajo en mi país buscando el lugar ideal, estudio las leyes que lo rigen y enseño a mi estudiantes para que busquen por sí mismos su verdad, una que con el tiempo se ha convertido en el epicentro de mis fantasías, de mis anhelos.

¿Por qué decirte esto? A veces escribimos para nosotros mismos, o al menos eso creemos, pero yo escribo para ti, para sepas que aunque en la distancia jamás lleguemos a conocernos, existe entre tú y yo un acuerdo, un hermoso trato semi clandestino que guarda en sus palabras la razón de todo lo que nos rodea, la clave de nuestra existencia condensada en el simple acto de compartirnos con los otros, de relacionarnos, de intercambiar y aprender para lograr así el máximo galardón que nos otorga la vida. El lector y el escritor son dos lados opuestos que se integran a través de la palabra escrita, compartiendo los pensamientos para volverse uno solo.

Yo doy gran crédito a lo que observo pero sigo adherido ante aquello que me parece misterioso, lo cual me hace un hombre de fe por naturaleza aunque científico por método. Mis congéneres me tachan de naturalista, mis amantes han pensado que soy increíblemente impulsivo; mis detractores me han acusado de ser implacable y cruel. Vivo luchando con mis demonios internos y buscando respuestas ante las vicisitudes de la vida pero puedo ser hostil ante cualquier etiqueta, reglas y sistemas de reclutamiento. La palabra puede volvernos amos o esclavos. Aunque la libertad sea una ilusión, el pensamiento como cualidad del alma, es lo que verdaderamente nos hace libre.

Tal vez esto pueda parecer una exageración, palabras sin sentido producto de alguien que vivió en carne propia lo que la depresión puede hacerle a un ser humano y sanó por su propia fuerza de voluntad cuando todos los demás no entendieron, y nunca quisieron hacerlo, la razón de mi desproporcionada conducta. Pero eso ya es tema para otra ocasión, quizá.

Por Y. J. Rivas
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7 comentarios en “¿Para qué escribir?

  1. En “Stalker” (1979), Tarkovsky sentenciaba: “Un hombre escribe porque está atormentado, porque duda. Necesita probarse a sí mismo y a los demás que es alguien que merece la pena”. Espero que no llegues (como yo) a tal conclusión… De momento, espero seguir disfrutando de tus escritos y reflexiones. Pasarse por este blog sí vale la pena. Un saludo.

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