La función de la fe

Nunca me ha interesado molestar a los espíritus con plegarias. Tal vez nunca he rezado al Cristo de forma sincera. Incluso quizá, en tiempos mas oscuros, e ignorado los pentagramas e invocaciones a elementales. Todo esto porque existe en mi, un conflicto interno por descubrir aquello que llaman fe.

La fe es un sentimiento de apego a lo desconocido,nos brinda la seguridad de que hay algo más, en algún lado, que es responsable de todo lo que nos rodea y que nos observa y brinda protección. No sabemos explicar bien qué es la fe y solo nos limitamos a contar las experiencias y hablar de aquella fuerza más poderosa que nosotros. Por lo tanto, es difícil saber si la fe es adquirida o es de alguna forma implantada, como si se tratarse de un archivo de programa. Si bien sabemos que cada archivo tiene una función, que la naturaleza tiene un uso para cada cosa, y si, la fe es adquirida o implantada, descubierta o nacida espontáneamente en la mente humana, ¿Qué función tiene?

Imaginar un mundo sin fe, es quizá una idea absurda, muchos pensarían que le arrebataría algo importante, imprescindible para sus vidas. Esto podría crear un ambiente de confusión y probablemente sea eso lo que pasa en la actualidad. Pero, si la fe ha permanecido en la mente humana por miles, tal vez millones de años, ¿cómo podríamos pensar siquiera en desprendernos de la fe que aparentemente ha nacido con la humanidad? La respuesta podemos hallarla en el mismo entorno donde nació: en la necesidad de creer en algo.

No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo.

Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

En la antigüedad, el hombre como cualquier otra especie, se regía por el día y la noche. Al ser criaturas diurnas, era durante el día cuando se dedicaba a cazar, a alimentarse y a realizar actos sociales (cuando adquirió la capacidad) pero en la noche, cuando las sombras llegaban, debía refugiarse, pues sabía que en la noche estaba indefenso. Con el tiempo, la noche adquirió la forma de todo aquello que nos amenazaba y le dimos forma a criaturas monstruosas para que representaran cada uno de nuestros miedos en las tinieblas.

En estos tiempos la fe es retada y solo aquellos que aun tienen sus convicciones bien arraigadas pueden disfrutar de tan maravilloso don aun cuando en su religión insistan en creer erróneamente que son poseedores de la verdad absoluta. Tal vez sea difícil despojar a la fe del estigma de la religión, pues funcionan como dos entes que retroalimentan. No obstante, la fe funciona sin la religión, pero la religión no funciona sin la fe.

Por Y. J. Rivas
Publicado desde WordPress para Android

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