La revelación de lo divino

τόν σοι ἐγὼ διάκοσμον ἐοικότα πάντα φατίζω,
ὡς οὐ μή ποτέ τίς σε βροτῶν γνώμῃ παρελάσσῃ. (8 B 60–61)
(17) Yo te expongo todo este ordenamiento verosímil,
para que ninguno de los mortales te aventaje en criterio.

Poema de Parménides

Toda alma en proceso de transformación debe encarar primeramente la confusión antes que la verdad sea por fin revelada. Cómo toda manifestación divina, la verdad no puede revelarse de forma aislada al conocimiento humano (I Ching, Hexagrama 50: El Caldero) y como en todo proceso alquímico lo bruto debe ser trasformado en sutil en un proceso intenso de depuración porque «Todo se debe hacer paso a paso. Escalón a escalón. La ascensión a la cúspide de la pirámide debe hacerse por etapas. Aquí no cabe el engaño, porque es imposible mentir al SER» (El Libro de Maat, Anhk 2).

La Flor de la Vida

La Flor de la Vida contiene en su geometría todo la ley del universo; del macrocosmos al microcosmos.

La verdad no puede hallarse sin que exista el deseo y el sentido de la intuición. No obstante, aun cuando el ser humano nace o se le es implantado un deseo irrefrenable de claridad, la pereza intelectual encadena al aprendiz a la ignorancia pues la complejidad de la naturaleza exige compromiso y disciplina para su entendimiento. Esta es la razón por la cual las enseñanzas se realizan por grados en tanto que el aspirante está sujeto a severas pruebas.

Toda la creación se manifiesta y cambia continuamente «lo superior concuerda con lo inferior, y lo inferior con lo superior, para realizar los milagros de una sola cosa» (Tabla de Esmeraldas) lo que significa que para entender el universo entero debemos estudiar todas las partes que lo integran; en otras palabras, podemos alcanzar la verdad del macrocosmos entendiendo la del microcosmos. Conociéndonos a nosotros mismos podemos conocer el universo por analogía.

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Estas enseñanzas, ciertamente metafísicas tienen sus propias reglas y es representada por un vasta simbologia difícil de compartir ya que la búsqueda, el entendimiento es vivencial porque La Verdad no se expresa, se sugiere. En El Retorno de Enoch del gran maestro Fermín Amesti se puede leer que «Antes de que la verdad y la luz puedan ser percibidas, el Iniciado debe levantar el velo de las alegorías e interpretar la profunda y arcana Sabiduría» (1994:70).

Referencias:

Amesti, Fermín. (2009). El Retorno de Enoch o la Masonería primigenia. Venezuela: Editorial Pomaire Internacional.

Candel, Miguel. «Ser, verdad y misterio: El poema de Parménides». Disputatio.
Philosophical Research Bulletin 5:6 (2016): pp. 93-121.

Wilhelm, Richard (1960). I Ching. El libro de las mutaciones. Traducción de D. J. Vogelmann. Prólogo de Carl Gustav Jung. Barcelona: Edhasa

La Escriba (Sin Fecha). El Libro de Maat. El Legado de Hermes Trimegistro. Recuperado el 31 de Marzo de 2018 de: http://libroesoterico.com

Imágenes extraídas de:

http://www.adivinario.com

http://www.pixabay.com

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