Mis bellos y tristes recuerdos sobre ti

Nostalgia

Recuerdo con nostalgia las sonrisas de mi tierra amada. Aquellos abrazos de fin de semana al terminar la jornada y las despedidas calurosas porque había en el aire la esperanza de volvernos a ver. No había un horario fijo para la celebración, para el reencuentro e incluso no había horario para caminar en las calles coloridas de un valle frondoso custodiado por una verde muralla cuyo premio por atravesar sus bosques era el gran y hermoso océano. Sigue leyendo

Anuncios

Relato: Cuando se guarda el amor

portrait-119851_1280

Recuerdo la primera vez que se acercó. Sonriente. Me observaba fijamente y medía sus palabras, esperando no equivocarse. Yo no sabía quien era ella, pero ella aseguraba saber quien era yo y admitió haber estado esperando para entrevistarse conmigo. Eso me ponía en desventaja. Pues me había abordado para solicitarme una ayuda profesional y justificaba su solicitud en base a los comentarios de sus colegas.

«Él te va ayudar» — le decían. Acepté sin mediar muchas palabras, porque había sido amor a primera vista.

Sigue leyendo

Las que cosas que olvidamos en la soledad del corazón

Aquellas cosas que olvidamos en la soledad del corazón

Por mucho tiempo he estado esperando. A ella. Quien me dedique besos de amor. Sé que en algún lugar del mundo habita la mujer perfecta para mi, aquella que nació para ser dueña de mis poemas y mis mañanas. Estoy enamorado de ella, pues todos los días la espero junto a mi cama, desayunamos juntos frente a la ventana de nuestro apartamento que da hacia el mar y tomamos una bocanada de aire o nos alimentamos del aliento del otro. La observo y me dedico a contarle sus lunares, a detallar los rebotes de luz en su contorno. Ella me mira curiosa, intentando saber que pienso y se sonroja cuando le dedico una sonrisa. Yo me pregunto si ella sabe que estoy aquí, esperando pacientemente, refugiado en una choza bajo un intempestivo aguacero. Sigue leyendo

Enamorarse o morir – El parentesco entre la muerte y el amor

Me enamoré una vez. Bueno, supongo que fue amor; mis pupilas se dilataban, mi corazón se aceleraba y no paraba de hablar sobre envejecer juntos y morir. No se porqué el amor y la muerte están emparentados. He escuchado a muchas personas decir que: «’mueren’ de amor» o que «’mueren’ por alguien» y no importa cuán romántico o extraordinario sea el éxtasis del amor, la muerte parece ser el catalizador en aquella fórmula. ¿Cómo puede estar la muerte relacionada con el amor? ¿Cómo podría pensar que tenemos que amar o sencillamente morir?

¡Realmente pensé que esta vez hablaría de amor! En serio. Hasta podría jurar que ya tenía todas las palabras para escribir sobre el amor, que volvería a mí aquella Virgen de Eros y en cambio, me encuentro hablando de la muerte, otra vez. No me parece justo y tal vez a ustedes tampoco. Podrían pensar que estoy obsesionado con la muerte o que mi corazón no acepta el amor. De hecho a veces dudo si el amor es para mi, quizá por eso me sienta tan cómodo hablando de máquinas y es que, ¡hasta mis máquinas aman mejor que yo! Ellas parecen entender mejor que nadie que el amor es en sí mismo, una manifestación de la vida y que de alguna forma, la muerte es un pariente. La muerte quizá sea la hermana rebelde del amor, una prima lejana y puede que hasta sea su hija.

Las civilizaciones más antiguas representaban este parentesco a través de los dioses. Para los sumerios, antiguos habitantes de la parte sur de Mesopotamia y hasta ahora, la civilización mas antigua de La Tierra, existía Ereshkigal, una diosa iracunda que reinaba en el inframundo con su esposo Nergal y que era la hermana mayor de Innana (Ishtar para los Babilónicos), la diosa del amor y de la guerra que a su vez era la hermana gemela de Utu (Tammuz en la mitología babilónica), el dios de la fertilidad.

En el antiguo Egipto, Neftis (La Diosa de la Oscuridad) se disfrazó de su hermana gemela Ast (Isis, La gran Diosa Madre) que simbolizaba la maternidad y cuyo culto es muy similar al de La Virgen María, para tener un hijo con su esposo y también hermano Asir o Usir (Osiris) que representa la vegetación y regeneración. De esta unión, nació un hijo ilegitimo llamado Inup o Anup (Anubis para los griegos) que es el Dios de la Muerte y la Resurrección.

En los mitos griegos, específicamente en la Teogonía del poeta Hesiodo, el dios de la atracción sexual, el amor y el sexo era conocido como Eros, un dios primordial que emergió junto al Caos, Gea (la Tierra), y Tártaro, el Inframundo. Eros por lo tanto, es una entidad que representa un principio natural que permitió que los otros dioses pudieran reproducirse, representando la fuerza universal de creación.

Todo esto sugiere que la muerte está vinculada ‘celestialmente’ con el amor. Pero mas allá de la cultos históricos y de deidades antropomorfizadas, los mayores gestos de amor, a menudo implican el proceso de morir, metafórica o literalmente. Los gestos amorosos siempre suponen una interrupción en nuestras vidas, quizá una pausa, que nos impulsan a sentir que el tiempo se ha agotado.

couple-731890_1280

Amor de Pareja

No queremos hacer otra cosa mas que amar, como si nuestra vida dependiera de ello, y de cierta forma es así. Los gestos románticos son impulsos biológicamente y psicológicamente justificables; es decir, responden a nuestra búsqueda natural de reproducción y nuestra necesidad de sentir y recibir afecto.  No recibirlos sería morir ya que a la larga, podría desencadenar depresión, ansiedad y múltiples problemas psicológicos que podrían terminar con la muerte.

El padre del psicoanálisis Sigmund Frud, estableció la relación entre el amor y la muerte mucho antes que yo, y lo hizo a través de dos dioses griegos: Eros y Tánatos. Pero lo hizo para representar dos tipos de instintos en la existencia: el instinto de la vida, representada por Eros a través del amor; y el instinto de la muerte, representado por Tánatos, el dios de la muerte no violenta. Estos dos dioses representan dos estados de la existencia de los seres vivos, por un lado el amor los empuja a unirse; por el otro, la muerte que en este caso (contrario a la mitología griega) también representan el lado violento y malévolo que los empuja a separarse.

imagen Eros y Thanatos. Fuente: hormigaciones.blogspot.com

Los seres vivos, en cualquier género, raza o especie, pueden morir por falta de amor. Los bebés puedes crecer con problemas neuronales sino los abrazamos lo suficiente. Una persona adulta puede morir por falta de amor a causa de una dependencia al contacto físico y emocional con otros. ¿Realmente el amor se acaba cuando morimos? La muerte puede separarnos pero ¿dejamos de amar al morir? De hecho, muchas personas concuerdan con que, aun cuando las personas han muerto, no dejamos de sentir amor por ellos. El amor es un conexión que trasciende la muerte pero que está vinculada al recuerdo.

Cuando estamos enamorados, nos sentimos solos, sentimos que nos hace falta algo y que la única forma de compensar o superar esa soledad, es estar al lado de la persona que hemos escogido ‘racionalmente’ para ocupar ese espacio vacío. De alguna forma sabemos que estar con esa persona mitiga el dolor. El corazón no tiene nada que ver desde el punto de vista biológico, pues el amor es un impulso neuronal que se localiza en el Sistema de Recompensa del cerebro,  donde sentimos placer y motivación (Dubuc), de forma muy similar a los efectos de la cocaína (Fisher y Brown, 2015).

Esto quiere decir que el amor, no actúa como una emoción sino como una adicción (Fisher y Brown, 2015). Cuando estamos enamorados de alguien, nos convertimos en adictos de aquella persona. También actúa como el hambre o la sed, ya que el cerebro recibe la información como un refuerzo positivo ante algo que necesita, en este caso, la otra persona para satisfacer una necesidad.

Cuando yo estaba lejos de la persona que amaba, sentía la necesidad de llamarla, de saber que hacía y pensaba todo el día en ella. Seguramente todos ustedes han estado en la misma situación y se han sentido emocionados con solo el hecho de pensar que, al final del día, se encontraría con la persona que tanto amaban. Era eso o nada. No había ninguna razón que te impidiera ver a aquella persona y si algo se interponía, se ganaba tu odio.

Eros y Thanatos. Fuente: adriboschmagazine.wordpress.com

El amor nos empuja hacia las personas de las que estamos enamorados, similar a la gravedad (Gravedad del Amor). Cada vez que nos besábamos, sentía que el aire se iba, mi corazón no cabía en el pecho y la sangre comenzaba a recargarse en mi cara y pecho. Si yo no veía a la chica que amaba, no había razón para ver otra cosa. Estaba drogado y estaba feliz.

Cuando la relación se terminó, sentí que la vida se fue, me sentí moribundo porque mi alimento, mi agua o mi droga había sido alejada de mi. Esto puede parecer muy romántico pero la verdad es que también es muy doloroso, y es muy similar al dolor físico aunque con efectos mucho mas duraderos, tal como sucede con los adictos.

heartsickness-428103_1280

Por supuesto que me enamoré una segunda vez, entonces parece que revives; eres Lázaro y aquella persona es tu mesías. Bueno, quizá esté exagerando pero cuando estamos enamorados, nada parece exagerado o suficiente y funciona como una obsesión, no solo porque ‘necesitamos’ a la otra persona sino que además, queremos que esa persona nos necesite a nosotros. De allí que exista la metáfora de la ‘media naranja’, donde no solamente nos creemos incompletos sin la otra persona, sino que la otra persona está incompleta sin nosotros, lo cuál significa que amar a otros es también amor propio.

Queremos además, que el amor sea eterno, incondicional. Esa es la ilusión de los enamorados. Ya había hablado sobre la existencia del amor verdadero y jamás ha existido la distinción de genero para amar; no lo hubo en un pasado, no lo hay hoy día (aun cuando es tan popular como polémico) y no lo habrá en un futuro. No importa quienes sean, ámense los unos a los otros, donde sea, cuando sea hasta que el soplo de la vida escape de sus cuerpos. No les digo que mueran de amor, sino que mueran amando.

logotipo

 

Referencias:

Brown, L. y Fisher H. (2015). The Anatomy Of Love. Recuperado el 14 de agostro de 2015 de: Theanatomyoflove.com

Dubuc, B. The Pleasure Center. Recuperado el 14 de agosto de 2015 de: Thebrain.mcgill.ca

Humpierres, J. (2015). ¡Hagamos conciencia colectiva!. Recuperado el 17 de agosto de 2015 de: Adriboschmagazine.wordpress.com

Pedemonte, A. (2014). Greek Mythology: “Eros, God of Love and Son of Goddess Aphrodite”. Recuperado el 12 de agosto de 2015 de: Aquileana.wordpress.com

Scaliter, J.(2011). El Cerebro de los Enamorados. Recuperado el 14 de agosto de 2015 de: Quo.es

Tapan, J. (2010). Una mirada psicoanalítica sobre Eros y Tánatos: la pulsión. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: Cartapsi.org

Universidad Arturo Prat. (2010). Eros y Thanatos. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: Psicologiaunap.blogspot.com

Me desearás

Me desearás, cuando al entrar por la puerta de mi habitación caigas en mis brazos junto a mi cuerpo semidesnudo. Cuando me beses con tus labios siempre suaves y tu cabello se enrede entre las yemas de mis dedos ansiosos de tocarte. Me desearás después de beber juntos el maravilloso vino junto a la cama, besándonos y desnudándonos entre besos y caricias. Entre la pared y mi cuerpo te verás atrapada, pudiendo sólo besarme,  acariciarme y sólo dejarte llevar por mi cuerpo deseoso de ti.

Ahí me desearás, cuando tumbemos la mesa y te siente sobre ella para apoyar el cuerpo que tú misma desnudarás con pasión y lujuria. Me tocarás y te tomaré para mí, haciéndote mía mientras escucho tu corazón latiendo eufóricamente y tu respiración dictándome lo que tu piel y tu cuerpo desean con tus ojos traviesos y tus párpados inquietos. Sobre las sábanas te tumbaré, apoyándome en ti. Besando tu cuello desnudo y tus labios rojos.

Posando mis manos sobre tu cuerpo, acariciando con mis labios tus suaves senos, besando los bordes de tu ombligo mirándote como me miras en trance. Entonces pasaré mi lengua suavemente por tu vientre hasta llegar a tus piernas, donde besaré tus pies y tus dedos. Entonces me desearás. Subiré de nuevo besándote y lamiendo tu piel perfumada y joven, me detendré entre tus piernas hasta llegar a tus labios temblando de deseo. Sobre ti me besarás, me susurrarás cuanto amor sientes por mi, cuanto deseo siente tu cuerpo al estar rozando el mío sobre las sábanas de mi habitación tenuemente alumbrada escuchando tus gemidos muy cerca de mis oídos.Tu cuerpo desnudo será mío y lo desearás.

Te levantaré sobre mí y te mirarás ansiosa en el espejo. Veré tus cabellos alumbrados tenuemente por la claridad que se fugará entre las cortinas de las ventanas de mi cuarto oscuro y veré como tu cuerpo se mueve sobre el mío y tus ojos mirándome con fugaz amor y delirante pasión piden entre gemidos que te haga mía.¡Y ahí me desearás! En tu cuerpo me perderé, hundiéndome en ti con suave delirio y éxtasis de locura sintiéndote mía y tú,con tu mirada difusa me perseguirás hasta lograr llevarte mi cuerpo y dejando mi alma entre tus brazos y tu cuerpo desnudo,sudando, temblando.

Todos, todos los besos pasarán por tu mente. Pensarás en cómo te haces mía con cada minuto que pasa, entre cada gemido y cada movimiento donde nuestros cuerpos desnudos sudando y gimiendo, se unan y se amen con el más cálido amor y el más lujurioso deseo de caminar sobre la moral de los demás y gritando en silencio nuestras almas haciendo el amor.

logotipo-11

Sueños

He visto las piedras moverse, he visto secretos inimaginables. Podría contártelos allá donde ni la luna puede ser testigo, donde ni la muerte podrá tocarte. Puedo darte las alas que te llevarán alrededor del mundo y conocerás los secretos que el fondo de la tierra y el mar guardan tan celosamente.

Ven y escucha mi canto en la hermosa y misteriosa noche, donde la paz reina, donde criaturas que no conoces nos vigilan tan de cerca. Yo diseñé el tiempo y planté tu en su sangre el recuerdo de rasas pasadas y con ella surgió tu conciencia. Ven a mí en este vínculo, ven y te mostrare…

Ven y te daré la paz del olvido, la cura del dolor que con cada pétalo de rosa intentaste sanar pero que sólo las espinas lograste tocar. ¿Por qué estás triste, Por qué tus lágrimas no dejan de salir? ¿Quieres que se detengan verdad? Por eso es que te cerraste a al dolor y para hacerlo te cerraste al amor, ¡Cuán desdichado, cuán inútil es borrar los recuerdos de noches aterradoras, de aquella muerte, de aquel leve respiro.

¿Por qué huyes si tengo para ti una historia asombrosa?Aquí donde el sol se oculta, en donde las aves se refugian en los altos arboles negros a contemplar el hermoso atardecer. En la cima del mundo te espero con los libros de muchos continentes y muchas razas. Aquí está el secreto de lo inmortal, el sueño más hermoso jamás soñado, hermoso como el atardecer, rojo como la sangre, como la dulce sangre que corre por tus venas, Dulce néctar de la vida y alegoría de muerte.


En la cima de la montaña más alta,

grítame con  el viento de la noche,

allá hasta donde la vista alcanza,

donde el mar se funde en el horizonte.


Mientras  la  noche nos envuelve,

bajo las estrellas que nos ahogan

donde el cielo que te rodea cae

con tiernos gritos del silencio de las soledades.


¿Me buscas? Aquí estoy donde el cielo toca la tierra, donde hadas bailan y cantan con alegría, donde escuchaste mi vals, donde presenciaste mi muerte. Estoy donde tocaste el pulso de mi corazón gritando desde piedras antiguas escritas por seres desconocidos. Sólo sígueme y encontrarás una nueva vida, una que no te puedes imaginar.

Argentum Liber

Relato: La dama de las letras

No les voy a mentir. Yo nunca he sido de los que pasan sus días leyendo poesía o pretenderse un buen lector de Arturo Uslar Pietri, Gabriel García Márquez, Franz Kafka, Goethe, Fiodor Dostoyevski y cualquier otro que puedan nombrar. De hecho, la mayor parte de mi vida, la pase entre libros de matemáticas, de física, de química y de biología. Ya saben, era de los que se preocupan más por los avances científicos de la física cuántica y la tecnología del siglo XX.

Conocí de poesía a temprana edad por obligación. Mi profesora de literatura era de aquellas que llevaban una regla en la mano y unas gafas picudas dispuestas a posar sobre ti, su mirada de desaprobación por tu falta de sensibilidad y conocimientos literarios. Y yo la odiaba. Me parecían más importantes los cálculos matemáticos, saber como funcionaban las cosas desde un punto de vista mas tangible…más legible cuantitativamente.

Conocí de poesía a temprana edad por amor a una chica. Ella tenía el cabello largo y ondulado, con una una piel tersa y algo pálida. A veces sus cabellos se oscurecían, otras parecían más claros; algunas veces recogido, otras veces sueltos, pero eran tan brillantes como el oro. Así que, mientras yo era el centro de atención por mis altas notas en matemáticas, ella deleitaba a todos por sus interpretaciones en las obras del colegio. Ella era una buena escritora que gozaba de gran cariño por parte de muchos profesores y además de eso, era popular. A veces, hablan de ella en la radio.

Yo era todo lo contrario a ser popular. De hecho, solo era popular los días de los exámenes. Todos querían sentarse a mi lado durante las pruebas; me pregunto por qué.  Yo era de esos jóvenes regordetes que no encajan en ningún lado. Iba y venía sin compañeros o amigos. Solo me acompañaban mis números, mis fórmulas y mis elementos. Eran mis mejores amigos.

Una vez, en la clase de poesía, aprendí de métrica. ¡Por fin, era lo que estaba esperando! Aquella forma de expresar sentimientos, usando la matemática en las letras, era el lenguaje que yo necesitaba para hablarle a quien era, en ese entonces mi amor platónico. Desearía poder recordar aquellos versos, algunos de arte menor, otros de arte mayor. Los podía escribir, aunque con cierta dificultad, usando mi predilección por las matemáticas y su perfección.

Escribí mi primer poema pensando en ella. Y pasé varios días escribiéndole en secreto. Pero nunca pude entregarle nada. Hasta que un día pasamos a escribir cuentos en clase. La profesora había dejado atrás a Ruben Darío para presentarnos a Gabriel García Marqués y cuando llegamos a las novelas; a Rómulo Gallegos y también a Maria teresa de la Parra, a quien odié tanto en ese momento. Pero también leímos a Hemingway y como eramos prácticamente niños, leíamos a escritores como Charles Perrault y otros cuentistas que ya no recuerdo.

No entendía el trágico mundo de Shakespeare. Me sentía abrumado de pasar largas horas intentando saber porqué demonios tenía que leer cuentos del pasado. Y no entendía que de eso se trataba precisamente; del pasado. Y cuando por fin se nos permitió escoger un escritor para leer en clase, yo me aparecí con “El tren Azul” de Agatha Christie. No porque me gustara, de hecho nunca la había leído, la había cogido del cuarto de mi mamá.  Una novela que aun conservo y que ahora es de mis favoritas.

Mientras tanto, seguía con mis cálculos. No me sentía tan cómodo como  cuando entraba en clase de trigonometría. Pero debía ser bueno en las letras si quería acercarme a ella. O por lo menos, que ella me mirara. La veía en cada rincón y su rostro siempre tenía algo diferente, ella siempre andaba pensativa y hablaba muchas lenguas. ¡Hasta mi madre quería que la invitara a la casa!

Para cuando teníamos que escribir nuestro propio cuento, ya llevaba más de treinta páginas con cartas dirigidas a ella. En esa carta incluía poemas; algunos míos otros de grandes poetas. Entonces ya sabía sobre que escribiría. Escribí un cuento fantástico sobre amor y tardé un mes en escribir sus cuatro páginas. Luego escribí terror bajo la influencia de Bran Stoker, Poe, Ann Radcliffe y hasta ciencia ficción, inspirado en Isaac Asimov y H. G. Wells, autores que conocía bastante.

El día que acumule el valor para declararme, mostrándole todo lo que había escrito para ella, sentí su rechazo. Descubrí que a ella no le importaba que fueran versos perfectos, que lo más importante era lo que sentía al escribirlos. Me dijo que dejara a un lado la lógica y que pensara libremente. Me habló de Pablo Neruda, de Julio Cortázar y Mario Benedetti y me hizo entender que cuando una obra te llega al corazón, es cuando realmente es perfecta. Entonces me aclaró que yo solo la buscaba por obligación y que ella no ama sino siente amor. Sentí que el mundo se me venía abajo.

Agregué, y lo puedo recordar muy bien, que pasé los días escribiendo porque sentía que debía hacerlo. Que para mi la perfección se encontraba en cada gesto suyo, y no encontraba forma mas noble, de premiar tanta belleza.  Le dije que la química y la biología me ayudó a entender lo que hace un corazón cuando está enamorado. Que la física me enseñó a calcular la distancia entre nuestros cuerpos y la atracción que ejerce una sobre la otra.

También le hablé de la “Sucesión Fibonacci”, valiéndome de mis conocimientos matemáticos, y le expliqué que la naturaleza había escrito la belleza en números y que yo había encontrado la única forma de entenderla; pues había encontrado esa belleza en su rostro. Que la amaba y que eso la hacia perfecta para mi y cuánto más me acercaba a ella, más quería conocerla, por qué lo que no puedo expresar con números, lo hago con sus letras.

Y. J. Rivas

Imagen: “Thoughtful Reader” (1906). František Dvořák, también conocido como Franz Dvorak o Franz Bruner (República Checa, 1862-1927).

Eso que habita en el corazón

En lo profundo de nuestro corazón, y no me importa lo que dice la neurología, hay un sentimiento que nos permite apreciar las cosas hermosas de la vida. A  esa energía que conecta y une el universo, le hemos designado cuatro letras para formar la palabra más hermosa de todas: amor.

¿Qué es el amor? El amor, no se puede explicar, el amor no se puede medir. La única forma de saber lo que es el amor, es sentirlo. Basta con dar un abrazo, ser gentil y alegrar la vida de otros. No necesitamos de ostentosos recursos para expresar amor. Sigue leyendo

Relato: El Viaje

Este relato fue inspirado en hechos reales.

  Tantas cosas que dejamos atrás en busca de nuestros sueños y luego nos encontramos con algo que no buscábamos . Imagino que muchos te habrán llamado soñador,un romántico y un iluso. Te has pasado los últimos días mirando esa fotografía de tu viaje a Roma, añorando no haber regresado jamás tan solo para besar sus labios en año nuevo.

   Regresas a la ciudad y te dan la bienvenida con disturbios y malas noticias. Tus ojos se humedecen y sientes un deseo irrefrenable de huir y dejar atrás aquel lugar donde sólo habita la controversia y el desasosiego. No sabes a que bando unirte porque las piedras y los improperios van y vienen de ambas partes,entonces das la vuelta y te marchas. Sigue leyendo

Gravedad y Amor

Si tan solo supieras lo idéntico del amor con la gravedad, entonces entenderías la lucha constante del ser humano por permanecer en el cielo; y el temor de estrellarse contra el suelo. La gravedad une las partículas como el amor une las almas y todo se reduce a un ley física; perenne, mutable y trascendente de las dimensiones conocidas.

Todo ser humano está determinado —por ley— a ser empujado hacia otro, para mantener la obra de la creación unida bajo un mismo sol, vibrando tan alto que parece que no se movieran, emitiendo el hermoso sonido del amor. ¿Podrías determinar la fórmula del amor? ¿La velocidad de su acontecimiento? Es tan lento y tan rápido que el mundo a tu alrededor parece ir en dirección contraria. Puedes sentir la caída y puedes sentir la gloria estar en la cima del mundo; para luego caer, solo por amor.