Mi café con Charles Bukowski

Este relato es una fantasía que armé con algunas de las mejores frases del escritor norteamericano Charles Bukowski con la intensión de salirme de la monotonía. Que lo disfruten.

Me encontraba en la ciudad de Los Ángeles, aquella ciudad vibrante y cosmopolita, entré a una pequeña cafetería. Aquel negocio no tenía nada especial salvo que la mesera estaba bien dotada. Pedí una café. ¡Qué asqueroso café! Odiaba fervientemente su café, pero la manera en que la que ella se inclinaba me permitía una vista espectacular de su escote. Lo pedía frecuentemente con la esperanza de que, en la práctica, pudiese mejorar.

Me senté en una de la mesas cercanas a la calle. Allí podía visualizar a cada transeúnte y criticarlos sin que estos supieran que yo estaba allí. Era una gran pasatiempo, quizá no el mejor, pero ¿Quien no dedica tiempo a criticar a otros a través de un cristal? Somos hipócritas al sentirnos ofendidos cuando escuchamos que hablan a nuestras espaldas y cínicos al afirmar que jamás hemos criticado a otros o que seguimos haciéndolo. El ser humano es una bestia vanidosa, que sin importar cuán bien se vista o cuán bien huela, terminará devorado por los parásitos que lleva en el interior de su propio cuerpo.

—Dicen que si miras mucho a otra persona, te empiezas a parecer a ella.- Irrumpió mi letanía una voz particular. Salté de mi asiento.

—¿Disculpe?

—¿Puedo acompañarle?— Me preguntó. No tuve tiempo de negarme porque él ya se había sentado. Sus rasgos eran los de un adulto no mayor de 50 años. Su cabello era canoso y lo peinaba hacia atrás, acentuado una frente alta marcada con unas escasas arrugas y un par de entradas. Sus ojos pequeños y muy juntos con una nariz prominente. Llevaba una camisa azul celeste y unos pantalones oscuros.

—No me mires así. Eres muy afortunado en que te acompañe a la mesa.

—No me diga. —contesté con un lacónico sarcasmo— ¿Es usted famoso?

—Lo soy en Europa, aquí, afortunadamente no.— Me guiñó el ojo. Hizo una pausa para encender su tabaco y luego continuó: —al menos no hasta ahora. Detesto la fama, es como una mujer quejándose por todo. ¿Has visto cuán histéricas son?—

Lo miré dubitativo, no había conocido a nadie expresando así ante un desconocido y francamente no sabía que responder o quizá no quería. Pero me ganó la curiosidad.

—¿Cómo se llama?— pregunté. Él seguía aspirando de su tabaco mientras se concentraba, al igual que yo hace minutos, en observar la calle.

—¿No lo había hecho ya?— contestó—Me llamo… ¡Maldita sea! ¿Es que no me piensan traer mi café?— Exclamó en voz alta y estirando el cuello en dirección a la cocina. Luego me miró de reojo y me dijo su nombre.

— Me llamo Charles Bukoswki.

—No te recomiendo el café de éste lugar señor Charles— Dije.

—Entonces eres muy estúpido como para no haber aventado ese café. Es lo que me molesta, yo digo lo que pienso y no me interesa si alguien le molesta, es más, si le molesta ¡mejor! así sé que he dicho la verdad. ¿Cómo puedes soportar que te traiga un café que sabe a mierda? No hay que temer decir cuando las cosas son malas.

—La verdad, lo hago por la camarera.

Él aspiró su tabaco, me dedicó una mirada intensa. Luego volvió su vista a la mesera mientras encendía otro tabaco. Inhaló lentamente y sonrió.

—Entonces estás peor que yo— afirmó sonriente.—Deberíamos invitarla a que se siente con nosotros.

Me pareció que actuaba, como si fuese su manera de llamar la atención. No pude evitar soltar una carcajada. Me encontraba ante un desconocido que pretendía decirme que hacer. Me decía que era famoso en Europa pero estábamos en América y me gustaba usar la sección de farándula para recoger la mierda de mi perro. No me gustaba su acento ni su manera de hacerse el interesante, pero comenzaba a disfrutarlo.

—No lo creo.—Repliqué.—Me siento muy a gusto aquí. Es bueno alejarse de las personas de vez en cuando. Como puede ver, éste lugar está casi vacío. Lo único bueno del lugar es la camarera y tal vez el pie de manzana que cocina.—suspiré—Llego aquí, pido un horrendo café pero que me lo entregan con una sonrisa. No importa si el café es el mejor del mundo pero si me lo dan de mala gana termino por rechazarlo. Me hace pensar: «¿Qué se creen?», es decir, el hecho de que su café sea bueno, no significa que nosotros tenemos que aceptarlo por las malas. Prefiero un café que, aunque sea un bodrio, me lo entreguen con una buena sonrisa. He entrado en restaurantes de renombre donde la comida es buena pero me tratan como si fuese un perro callejero. Su comida es buena, pero lo será mientras nosotros lo consumidores, así lo deseemos. Se olvidan de eso.

Charles meditó un rato. —Son como las mujeres—dijo— He tenido muchas mujeres y una tras otra a querido presionarme para hacer las cosas que no quiero hacer, entonces he tomado mi auto y decidido dejarlas. Son una máquina de quejas.

—Parece que tú también lo eres— espeté.—Desde que te sentaste aquí no has hecho más que quejarte Charles.

—No seas mierdecilla he intentes decirme como soy.—replicó. Hablaba muy despacio, con un tono de voz bajo pero se notaba su irreverencia. Y con sus rasgo americanos, de cabello prácticamente blanco, una nariz roja y una pequeño tabaco en su mano derecha, era una especie de «Bad ‘Santa’».

La rubia camarera llegó con el pedido de Charles. La chica rubia me dedicó una sonrisa. Quise esconder el café o lanzarlo por la ventana pero decidí fingir que tomaba. Entonces le pedí que por favor me diera un poco más de azúcar. Charles parecía mirar al piso, taciturno. Entonces me miró.

—¿No que el café sabía a mierda?— inquirió.

Casi me atraganté. El humo del tabaco llenaba los espacios. Sus ojos claros y pequeños me miraban detalladamente.

—No dije eso. Tú lo dijiste— repliqué. Sentí la sangre en mi rostro. Pero no pude hacer nada más que sonreír. La muchacha se quedó pasmada.

—¿Pero es cierto no?— Odio a los mentirosos. ¿Por qué no le traes otro café a mi amigo…

—José Vargas— Intervine.

-Tráele otro café a mi amigo José— Ambos nos dedicamos una sonrisa de complicidad y abrupta camaradería.

La chica, apenada, se inclinó sobre mi para alcanzar el café que estaba hacia la ventana, frió y casi intacto. Charles seguía inhalando de su tabaco. Me preguntaba: ¿Cuántos se fumará al día? Volví mi mirada a la chica, en el momento perfecto para ver que no tenía sostén. Charles también se dio cuenta e hizo un mohin al probar su humeante café.

—Tienes razón, sabe a mierda. Me recuerda a cuando moría de hambre en Nueva York durante el invierno.

—Se lo puedo cambiar— le informó la camarera. Tal vez estaba disfrutando tanto como yo de observar la figura de la mujer, pero pocas veces la miraba, en cambio, fijaba su mirada a la mesa o a la calle.

—Será mejor que lo hagas. No porque seas bella me tomaré la porquería que me has traído. Además, no existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos.

—Mary— Le dije a la mesera— no me traigas otro café. Tráeme la cuenta. Abotónate por favor la blusa. Tienes un buen cuerpo pero preferiría detallarlo después. ¿Qué te parece?-

—Salgo a las 8— me respondió. Charle abrió los ojos y rió a carcajadas.

—¿Por qué decidiste sentarte y acompañarme?— inquirí, volviéndome de nuevo hacia al sórdido pero franco e inesperado acompañante.—Claramente usted tiene claro lo que quiere y lo que no.

—Lo hice por que quise. No necesito gran cosa para querer sentarme. Quería tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado.

—¿Se sentía solo?

—Nunca me he sentido solo aunque a veces me he sentido suicida. Como decía Ibsen: «Los hombres más fuertes son los más solitarios». La soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar.— afirmó.

—Y muy modesto también.—Sonreí.

—Vine a acompañarte para que tengas algo bueno de que hablar en el futuro o quizá algo malo, no me importa. No todo es bueno y no todo es malo. Siempre me acusaron de cínico. Creo que el cinismo es una uva amarga. Es una debilidad. Es decir: ‘¡Todo está mal! ¿Entiendes? ¡Esto no está bien! ¡Aquello no está bien!’.- Hizo una pausa -El cinismo es la debilidad que evita que nos ajustemos a lo que ocurre en el momento.

—Hay que ser optimista de vez en cuando.

—El optimismo también es una debilidad. «El sol brilla, los pájaros cantan, sonríe» Eso es mierda también. La verdad está en algún lugar entre los dos. Lo que es, es. Si no estás listo para soportarlo, jódete.— Me respondió.

 Mary trajo la cuenta y con ella su número telefónico. Al pagar la cuenta de ambos y ya casí al salir le pregunté a Charles: -¿Quieres acompañarme a tomar un trago? ¿Te gusta el alcohol, no es cierto?-

—Claro que sí.— Respondió, colocándose sus lentes oscuros.— El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas… Entonces el alcohol me gusta,¡cómo no!.

—¿Me recomiendas algún Bar?— le pregunté al tiempo que salíamos de aquella cafetería de mala muerte.

—Conozco uno al que voy con mi amigo Danny. Está en un barrio pobre. Probablemente nos encontremos con una pelea. ¡Ojalá así sea! Me encanta la violencia pública y decente. El lugar ideal para escribir.

YjRivas

Demasiados han vivido, de Dashiell Hammett

La novela gótica es, junto a la ciencia ficción, mi genero favorito de literatura. Resolver el misterio es algo que me gusta hacer y a veces me tomo el papel del personaje del cuento. Las novelas de suspenso donde el protagonista debe resolver los acertijos son la mejor forma de entretener y poner a trabajar las neuronas.

Desde Poe hasta Hammett nos han brindado la oportunidad de conocer ávidos investigadores. Pero faltaría considerar a Robert Lagdon de Dan Brown, cuyo conocimiento de la simbología nos enseña que la mejor forma de esconder un secreto, es hacerlo a simple vista.

Gracias a la página de AEN por compartir este cuento.

Blog para escritores

Si Edgar Allan Poe es considerado el padre de la novela de misterio y suspense, no cabe duda que quien la consolidó fue el escritor británico Conan Doyle, con su detective Sherlock Holmes, un personaje universal. Después de su éxito vinieron otros autores que introdujeron algunos cambios enriqueciendo aún más la trama, como Gilbert K. Chesterton (Padre Brown, un sacerdote capaz de resolver crímenes y salvar las almas de los delincuentes) y Agatha Christie (Hércules Poirot y Mrs. Marple, versión femenina). 

En Estados Unidos aparece el escritor Dashiell Hammet, con su investigador Samuel Spade, quien ya no es el clásico detective, sino que se trata de un hombre rudo, violento, inmerso en el despiadado ambiente del hampa propio de las grandes ciudades. Por todo ello se le considera el precursor dela escuela americana, también llamada serie negra, de la novela policíaca.

Este fin de semana vamos…

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18 cosas que solo entienden quienes prefieren leer libros impresos

QuéLeer

FUENTE: http://www.elplacerdelalectura.com/

1. Puedes pasar horas en una librería y sentir que no has perdido el tiempo. Todo lo contrario.

2. Sabes bien que la belleza de un libro impreso no la supera nada.

3. El olor a libro es inigualable y necesario en tu vida.

 

4. La satisfacción que da el pasar una página te da vida.

La satisfacción que da el pasar una página te da vida. Marioguti / Getty Images

5. Eres de los que guardan recuerdos importantes dentro de sus hojas.

6. Para ti alguien leyendo un libro impreso en un espacio público se hace inmediatamente más apuesto que alguien leyendo en una tableta.

7. La idea de tener tu libro favorito firmado por su autor es algo con lo que fantaseas.

La idea de tener tu libro favorito firmado por su autor es algo con lo que fantaseas. Robert Coleman / Via thethousands.com.au

8. La necesidad de hacer notas en sus páginas es más fuerte que tú.

9. Reconoces que no hay sustituto a…

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Y todo comenzó.

Un poco más sobre mi
Camino a Galipan by YJRivas 2012

Camino a Galipan by YJRivas 2012

Yo soy profesor de turismo y me especializo en la gestión de alimentos y bebidas y organización de eventos especiales. Mi profesión contrasta significativamente con mi afición por escribir cuentos de horror, de ciencia ficción, erotismo y fantasía. Por un lado, tengo que ser sociable, viajar, sonreír y explicar con números la fenomenología turística y enseñar las técnicas de gestión en empresas turísticas.No me vayan a malinterpretar, no lo hago por obligación. Me siento orgulloso de mi profesión. Pero para ser escritor, debo aislarme para lograr la tranquilidad y poder concentrarme en escribir un historia.

Cualquier escritor sabe que necesita estar lejos de los ojos curiosos, no importa sobre que o sobre quien escriba. La soledad es necesaria para poner en orden las ideas y dejar que los dedos se encarguen de plasmarlas.  Aunque nadie sabe cómo se generan, si entendemos que disponemos de solo unos segundos atraparlas y no dejar que las musas se lleven la inspiración a otra parte.

No tengo la necesidad de escribir horror o ciencia ficción y no lo hago todo el tiempo. Aunque me gustaron siempre las historias de horror,a  veces escribo sobre mis experiencias y forma de ver la vida. Como cualquier persona, me aíslo del entorno para meditar sobre lo que debo hacer y las decisiones que debo tomar. En unas de esas meditaciones, decidí que ocuparía parte de mi tiempo en escribir.

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Trabajando

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Lago by Y. J. Rivas

Comencé a escribir de manera recurrente para mi mismo cuando comencé a viajar, de allí que mi carrera tenga mucho que ver con mi amor por la escritura. Tenía el deseo y la necesidad de dejar un pequeño diario de mis viajes, algo que recomiendo a cualquier viajero y sobre todo a los estudiantes de turismo. He pensado que debería tomar un tiempo para escribir en este blog sobre mis viajes.

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Cuando me enamoré por primera vez, dediqué mis letras a la mujer más hermosa que conocí y fué cuando compartí mi mundo con alguien más. Entonces supe que podía compartir historias con otras personas, tal vez no de manera oral pero si de manera escrita. Decidí convertirme en escritor.

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En el Páramo. Pico Espejo, Edo. Mérida

“Si no se asume como una actividad profesional no se puede escribir…” Jacobo Penzo

No importa si lo haces por hobbie, si lo haces para ti mismo o si apenas estás comenzando a escribir, debes tomártelo con seriedad y mucha dedicación. El escritor no sólo proyecta sus pensamientos si no que además comparte la ideología en la que vive, por lo tanto representa la cultura de su pueblo. Los que nos dedicamos a escribir, lo hacemos porque nos gusta. En el caso de los escritores de blog ¿Quien los ha obligado a escribir? ¡Absolutamente nadie! pero eso no significa que no deban respetar a sus lectores, a otros escritores o si mismos.

QuéLeer

Jacobo Penzo artista plástico, cineasta hechizado por la poesía y la narrativa, nació el 22 de septiembre de 19848 en Carora Edo. Lara. Ha realizado varios películas por lo que recibió el Premio Nacional de Cine 2002-2003. He publicado: 20 Años Por un Cine de Autor (2000), Que Habrá Sido de Herbert Marcuse (2014) y Rumores (2015).

“Si no se asume como una actividad profesional no se puede escribir nada que valga la pena.”

¿Lo más difícil de ser escritor?: “Encontrar una voz propia, que exprese de manera particular la individualidad de quién escribe”

 ¿Qué le hizo saber que se dedicaría a ser escritor?: “Una cierta necesidad de tratar asuntos que solo pueden expresarse a través del lenguaje literario”

 ¿Rutina para sentarse a escribir?: “Usualmente escribo en la mañana temprano, cuando siento la necesidad lo hago a cualquier hora”

¿Cuál es su mayor logro literario?: “Irme aproximando al encuentro de una voz…

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Comunidad WordPress para el resto de Ámerica

Gracias a http://www.noticiastierra.com por constantemente compartir algunas de mis entradas con el resto de latinoamericana. Éste blog me ha permitido mantenerme al día sobre muchas cosas referentes a los otros paises, sobre todo aquellas que no vemos en los medios de comunicación de la TV, en los periódicos o revistas digitales, por la cual considero una fuente de información mucho más ecléctica. Es muy grato cuando se comparten algunas de mis cosas.

Las últimas fueron “Se trata de ella” de mi amiga Sacheska Estrada a quien extrañamos mucho aquí en Venezuela. Su poema lo encontré en su página de facebook y ella accedió a que lo compartiera.

Por último fué uno de mis poemas más antiguos, escrito a mediados del 2005 y que sólo arreglando ciertos detalles me di a la tarea de compartir, Mi Bella Suicida.

Quiero aprovechar para saludar Chus quien comparte mi amor por la música venezolana y su blog http://espaciochus.wordpress.com/ el cual  es sencillamente genial y lo recomiendo, también a Merci y su blog http://alasconcadenas.wordpress.com/ por haber compartido mi poema Amantes

†Cuentan†

Cuentan que una vez hiciste un pacto con dios, que prometiste amarlo hasta la muerte y ahora, cuando los aires soplan divinos susurros de agonía, te encuentras sola y sin vestido entre la miseria y frialdad del invierno.

Dijeron que pusiste tu corazón envuelto en sábanas de sedas mientras rezabas por su regreso, que las noches eran tan largas como tu propia vida y que la esperanza, que una vez habitó entre tu pecho, ahora se ha vuelto un tormento sin salida.

Pero me dijeron también que le traicionaste, que le abandonaste cuando más te necesitaba, que tus sueños los antepusiste a los de él y que el amor que sintió por ti lo ahogaste en tu locura.

Escuché que tus manos sostuvieron su cabello cuando lloraba por ti entre las hojas secas de los árboles en aquel valle mágico que rodeaba su hogar, pero eran lágrimas por ti, por tu causa y tu consecuencia.

Sé que le amas y que, ahora cuando se ha ido, quieres que regrese. Pero no encuentras más que el eco respondiendo a tus rezos y tus plegarias. ¡No llores!, que él lo que menos quiso fue que llorarás por su causa, algo que tu jamás aprendiste.

Los vientos contaron de la vez que hicieron el amor aún sabiendo que no debían, que durante días enteros se escondieron entre las sábanas para amarse una y otra vez mientras horas pasaban y varios soles se asomaban y ocultaban sobre las monte y los fiordos. Ahora sólo te acompaña el frío de tu cuarto oscuro con el tenue rayo de luz que te saluda amablemente cada noche que decides llorar por los recuerdos.

Ahora estoy yo aquí observándote, hermosa mujer que llora por la amargura de la soledad, mientras espera a que los años mitiguen el sufrimiento y sequen las lágrimas del arrepentimiento.

¡Cuán hermoso es tu sufrimiento! Cada lágrima de tu rostro acentúa tu inefable belleza. La luz del sol crea un arcoiris con tu llanto que ilumina la habitación más oscura.

Si lo amaste tanto, ¿Por qué decidiste abandonarlo cuando más te necesitó? ¿ Por qué antepusiste los problemas ante su amor, que tan pacientemente espero por tu despertar de la confusión y la duda?… Ahora lloras y te sientes sola cuando los muros de tu habitación se hacen cada vez más angostos y tus rezos son compensados con silencio.

Sí aún lo amas, ¿Por qué no decides hablarle?, ¿Es tanta la vergüenza de abandonarlo? Ahora sabes lo que sintió y lo entiendes… ¿No es acaso ese un gesto de amor?, Amor, no mereciste su amor, y no lo mereces ahora, eso es lo que más te duele.

También cuentan que, le amas y que no puedes vivir sin él. Que él espera tu regreso aún sabiendo que eres lo suficientemente cobarde y débil como para robarle un beso y atarlo contigo de nuevo en aquellas sábanas de amor… ya él no tiene esperanzas, todas, todas las que tenía para él, te las dio a ti para que estuvieras parada donde estás ahora. Lo mejor que puedes hacer es jamás volverlo a ver.

Mujer, ¡Oh, Eres tan joven y hermosa! Sólo recuerda una cosa; La rosa, siendo la más hermosa de las flores, lleva un tallo de espinas negras. Tómala por la fuerza y es seguro que sangrarás, acércate sutilmente y espera, que aún hay un largo camino por recorrer.

Un Bartender que se cree escritor ¿O un escritor que se cree bartender?

   La primera vez que escribí un poema lo hice para la clase de castellano en el Liceo Juan Lovera. No recuerdo el poema en sí y francamente no creo que haya sobrevivido al martillo del tiempo pero sé que, además de una exigencia del profesor, lo hice pensando en el rostro de una hermosa niña. En ese entonces tenia 13 años aproximadamente, la composición era de 4 estrofas, cada una con 4 versos. En ese mismo curso estudiaba higiene y manipulación de alimentos y fue la primera vez que cocine un bizcocho.

   Nadie en ese entonces se podía imaginar que, aunque en aquellos días apenas estaba aprendiendo a cocinar, ya podía escribir un guión de una obra teatral. Aquel guión lo llamé “Sombras Blancas” y lo recuerdo bien porque era de terror. La cocina no se me daba bien pero ya al final del curso había escrito al rededor de tres guiones teatrales para el liceo y garabateado unos cuantos poemas en un pequeño libro. Entonces crecí, viví amores, me gradué de Bachiller en Ciencias y Tecnología y tenia un repertorio de aproximadamente 100 poemas, 3 ensayos, 4 guiones teatrales y un cuento. Me había dado cuenta que me había convertido en un escritor del genero de ficción. Obras que siempre acompañaba de dibujos y símbolos.

    Pero sucedería algo que no esperaba, me encontraría de nuevo con el mundo de la gastronomía en el año 2005 cuando entraría, por medio de mi abuelo, el profesor y Presidente de la Asosiación Venezolana de Barmen Francisco (Paul) Rivas; aunque ésta ultima labor no hubiese sido por mucho tiempo, comencé a estudiar en el INCE. En ese entonces el INCE estaba en su apogeo. Mi salón de clases fué uno de los salones del Hotel Meliá Caracas y allí entré de lleno en los servicios de restauración. Aprendí etiqueta y protocolo, organización de eventos, francés, ingles y me encontré con la coctelería. Tiempo después, al cumplir la mayoría de edad, realicé el curso de barman en la asociación que mi abuelo presidió.

    Muchos pensaran que se trata de un fallido intento de escribir una autobiografía lo cual, es bastante tentador considerando que vivimos en un mundo escrito donde todas nuestra relaciones personales y profesionales se basan de nuestras biografías. Por supuesto que todavía no me dedicaré a escribir una autobiografía ya mi vida está en pleno florecimiento y lo más interesante puede que no haya sucedido todavía.

   En la coctelería o mixología el barman debe conocer los ingredientes, la elaboración, la clasificación, el correcto uso de los materiales de trabajo y por supuesto que “debe ir con que” para crear una bebida especial basada en tres principios fundamentales; Aroma, Color y sabor y todo ésto va dentro de la presentación.  Pero el ser bartender no es sólo está en  la correcta integración de aquellos ingredientes.  Debe haber un gran sentido del arte, en cuanto a la presentación de su creación y respeto en cuanto a la creación de otros barman. Debe crear aquello que le gustaría probar, usa los ingredientes que mas le gusta para crear nuevos sabores, aromas y colores para que, aquellos a quien se los ofrezca, agrade. Entonces el bartender se convierte, al igual que un chef, en todo un artista.

   En el caso del escritor, la historia es parecida. Un escritor debe reunir en lo que escribe, aquello que le place, aquello que le gustaría leer y a diferencia del barman, no busca que su libro agrade a los demás sino simplemente expresar su visión del mundo, bien sea que lo exprese de manera real o se base en la ficción. La verdad es que un escritor se forja escribiendo, así como lo hace un barman cuando se foguea en la barra. Ninguno de los dos nace con las habilidades especificas que deben poseer pero cada uno puede aprenderlas con la practica.

     Con ésto quiero probar que, cualquiera que éste dispuesto a seguir el noble arte de la escritura, lo único que tiene que hacer es escribir . Ser barman no me ha impedido escribir, es mas, en ese ambiente tan social donde he conversado con clientes de muchos países, de varios idiomas y de muchas costumbres, he encontrado mucha inspiración; paran escribir poemas, relatos o éste pequeño articulo que hoy comparto con ustedes.