Sonia Chocrón entre la poesía y la novela negra

Para que vallan conociendo a los escritores venezolanos.

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QueLeer.- Poeta, narradora y guionista la escritora venezolana Sonia Chocrón (Caracas, 1961) se encuentra en librerías con su quinto libro de poemas Mary poppins y otros poemas (Lugar Común, 2014) y su segunda novela negra La dama oscura (Ediciones B, 2014).

Su vida como escritora transita entre la poesía y la novela negra género que descubrió hace poco pero que la consume y no la puede abandonar.

¿La novela negra es una catarsis?

La novela negra es para mi un divertimento. Un juego en el que apuesto a la complicidad del lector. Al reconocimiento de nuestro entorno en palabras. Al espejo de todo lo turbio que hemos venido siendo. Y si, tal vez, es mi forma de exorcizar estos demonios. La distopia sanadora.

La_dama_oscura

¿La dama oscura tiene relación con Sábanas negras?  Sí, La Dama Oscura es una continuación de Sabanas Negras. Y a pesar de que las circunstancias y…

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Pecado Angelical

Escuché tu voz, un suave susurro en la armonía de nuestra habitación. Aquellos ojos miel con los que me mirabas bajo las sábanas enternecían mi corazón. El aroma a sándalo llenaba los espacios y una suave brisa de verano rozaba los ventanales.

Aquellas alas grises sobresalían de la cama y tenuemente brillaban a la luz del sol. Entonces sabíamos lo que habíamos hecho. La sangre, la daga, los gritos… La oscuridad.

Tu piel angelical y tu voz suave llenaban de paz mi corazón. Prohibido estaba,oculto estaba. Un ángel en los brazos de un mortal y la lejana oportunidad de escapar al castigo divino por nuestro divino pecado.

El mismo Dios observaba nuestro deseo desenfrenado con recelo; pues Un ángel caído hecho mujer,ahora llevaba en su vientre el pecado de Adán. ¡Perdónanos!

En trance

¡Adoro esa melodía! Sonidos electrónicos, notas armoniosas y las luces girando sobre nosotros. Casi no puedo verte, apenas los destellos me dejan ver tus hermosos ojos. Afuera las personas bailan enérgicamente dando giros y saltos. El ambiente se torna en una mezcla de sonidos estremecedores y al mismo tiempo armónico. Pero no estamos allí, no somos parte de aquel lugar que llena con sus luces, aromas y sonidos todo nuestro cuerpo. Estamos en otro lugar donde la melodía es la misma pero se siente diferente.

No estamos allá con nuestros ojos cerrados dejándonos llevar por las luces rojas, violetas y azules de neón. Estamos bajo las luces bailando con ellas, girando con ellas. En cada pausa nos tomamos un respiro y volvemos a la acción, contando uno a uno nuestros pasos. Nadie nos ve, más estamos a la vista; nadie nos juzga, más somos pecadores. Bailamos al ritmo de nuestra propia tonada y sudados entre el humo de tabaco y el alcohol.

¡Música sin alma que nos deja en trance, fuera del mundo exterior donde vivimos solo con nuestros sentidos bailando al unísono! Pero esta música que hacemos nosotros mismos es un tanto mejor. No bailamos como los otros. Nos entregamos a los deseos de nuestros propios cuerpos. Volteamos y todos se besan, sudan… el erotismo se apodera de aquella pequeña sala que no parece ser parte de aquella tertulia.

    Te siento bailar sobre la mesa batiendo tus hermosos cabellos y con cada destello veo tus gestos, tocas tu cuerpo sensualmente. Bajas desde tus labios, pasando tus hermosos pechos hasta tus pies y regresas tomando caminos diferentes. Bailas con la música pero fuera de ella seduciéndome con cada fibra de tu cuerpo y yo estoy allí adornado tus espacios, como un espectador privado. Siento el olor de tu piel a distancia, aquella fragancia de lavanda que duerme mis sentidos.

¡Que revienten los bajos y estallen las luces!

Te tomo para mí, necesito que bailes cerca, muy cerca de mí, mi cuerpo siente ganas de bailar, de que bailes frenéticamente al compás de mi propio sonido. Mis dedos se escurren entre tu falda de cuadros violetas que brillan como si fueran parte del ambiente. Los bajos dejan de resonar. Es un momento de pausa, es momento de trance,  pero mis dedos quieren bailar.

    ¡La música estalla!

Tu sonrisa me confunde, tus manos me engañan pero sé que me llevan al cielo. Soy ajeno al mundo, presa de mis sentidos.Te beso, te beso y siento tu piel erizarse, mis brazos ya no podrán soltarte. Allí estas bailando sobre mi y conmigo, tus piernas me abrazan mientras alzas tu cabeza para seguir batiendo tus cabellos. No somos consientes si se han detenido a mirar, pero sé que no somos los únicos en aquel ritual pagano.

Allí estamos nosotros dos, siguiendo las notas de la dulce melodía de nuestro placer, cuando las luces giran y las paredes crujen. Allí estamos nosotros siguiendo nuestros instintos más básicos desando que aquellas horas duraran por siempre para amarte y no dejar reposar mi corazón que espera unirse a ti por toda la eternidad.

Licencia de Creative Commons
Aquel lugar donde nos amamos en trance by Yorvis Rivas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

Imagen de Yarek Godfrey

 y.godfrey@free.fr

 Página web: http://www.yarekgodfrey.com/Y_Godfrey.html

Premio Libro del Año de los Libreros Venezolanos 2014

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El Premio  Libro del Año 2014 es otorgado, por votación de los libreros, a El lejano oeste de Alejandro Castro, en poesía, y, en narrativa, a Las horas claras de Jacqueline Goldberg. En esta segunda entrega del premio el jurado tuvo la participación de las librerías Alejandría, El Buscón, Noctua, Kalathos, Sopa de Letras y Lugar Común.

El lejano oeste (bid&co, 2013) destaca por su fuerza, su humor irónico y su desfachatez como parte de una propuesta poética que roza lo narrativo-conversacional y construye un estilo personalísimo, claramente marcado ya en una voz tan joven como la de Alejandro Castro. Este segundo poemario amplía el eje temático de su primer libro ―la homosexualidad― para abarcar otras realidades que, desde el mismo título, aluden a lo nacional-urbano (recordándonos proyectos como el del grupo literario Tráfico, clara influencia), sin dejar de perfilar, a su vez, un imaginario universal.

Las horas claras (Cultura…

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El misticismo en Pequeños Episodios

Es una buena referencia de la Literatura Venezolana que puede estar siendo subestimada. Muchas de las grandes historias son creadas en el interior del país y no en la ciudad caraqueña por lo que hace falta ampliar nuestro horizonte pero fijando la mirada en nuestro territorio.

Rincón del Libro

Una buena parte de la literatura nacional es escrita en la provincia con gran calidad estética que merece una mirada más atenta de la crítica literaria.

David Colina Gómez (Táchira, 1973) es miembro fundador del Taller Literario Libélula. Con su cuento “De los inconvenientes del escepticismo pertinaz” (incluido en el libro) obtuvo el primer premio del concurso Iniciantes 2005, convocado por la Gobernación del Estado Táchira.

Pequeños episodios es una colección de diecisiete cuentos, en la que los diferentes protagonistas de las historias van desnudando su alma en el encuentro con otros personajes unidos a través de un plano  místico. Pequeños Episodios

En los cuentos se encuentran referencias literarias  de Borges y Kafka. “La relación entre dos ideas de autores tan dispares me causó estupor, maravilla, contento. Y no es la primera vez que me pasa. Y no soy el único a quien le ocurre. Borges, por ejemplo, reseña conexiones mucho más complejas, baste…

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