Mis gritos y su silencio

Esa mañana despertamos por un sonido muy peculiar. El Ruiseñor revoloteaba los rincones de nuestra habitación buscando desesperadamente una salida a esa prisión que le apartaba de su mundo. El aleteo y el canto nos avisaba que por fin había amanecido. Él y nosotros teníamos algo en común: ambos estábamos prisioneros; la única diferencia es que nosotros deseábamos estar allí eternamente. No buscábamos una salida. Queríamos estar alejados del mundo exterior y permanecer entre las sabanas en cada ocaso y amanecer. Pero eso ya pasó. La cama ahora sólo tiene un prisionero, el otro yace libre y no hay ruiseñor que cante para nosotros en las mañanas. Todo canto de alegría se fué con la sangre bajo sus cabellos.

—Si no te levantas, llegarás tarde a tu trabajo— me dijo.

Allí estaba, sonriéndome sobre las sabanas mi hermosa amada, sonriente, con sus ojos negros y sus labios rosados observándome detenidamente. Sus largos y ondulados cabellos se enredaban en mis dedos. La luz del sol no hacía más que iluminarla como si un ángel bajase del cielo directo a mi cama y me hiciera compañía cada noche y luego, dejarme en la mañana. Su poema favorito era la Divina Comedia de Dante Alighieri, el cual yo le leía un pasaje diferente cada vez que me lo pedía. Muchas veces imaginábamos el camino al Paraíso, intentando esquivar a toda costa el Infierno y el Purgatorio. Yo era Dante y ella era mi Beatriz.

—Desearía quedarme por más tiempo, no quiero ir hoy.— Me envolví entre las sabanas con ella, deseando que el sol pasara de largo y la luna levantara su pálido rostro sobre nosotros. A ella le gustaba mirarnos detrás de las cortinas cuando el velo nocturno cubría la urbe y las lejanas montañas de la ciudad.

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La paradoja del escritor

«Necesitamos desesperadamente que nos cuenten historias. Tanto como el comer, porque nos ayudan a organizar la realidad e iluminan el caos de nuestras vidas.»
Paul Auster, escritor estadounidense

Todo escritor es un creador, por más pequeñas que sean sus obras estas constituyen en sí mismas, una parte del escritor, no son el escritor en sí porque cada historia y cada personaje tiene un personalidad y una realidad muy diferente de la que tiene el escritor. A veces el escritor refleja su realidad a través de sus personajes y crea para ellos un mundo nuevo, queriendo muchas veces pertenecer al mundo que ha creado.

Si «en el principio era el verbo» donde el verbo es la palabra que describe la fuente de toda creación, entonces es normal que un escritor, gran artífice de la palabra, sea un creador. En palabras del erudito Herbert Marshall McLuhan «la mano que escribió una página, construyó una ciudad». La palabra es lo más poderoso que existe en el mundo y cuando el escritor las plasma en el papel o en un dispositivo, está creando; pero no lo hace únicamente cuando escribe, el proceso de creación aparece mucho antes, con la idea y el deseo de escribir. Entonces el escritor es un creador, pues somete mundos y personajes a su voluntad; creando y destruyendo con un propósito: el de contar una historia.

La realidad siempre es relativa por lo que nos podríamos preguntar ¿Qué tan reales son los personajes o los mundos para el escritor? Cada personaje creado no está desligado del escritor, ya que son una parte de él y permanecen en él durante toda la vida pero cuando dicho personaje es compartido con los lectores, se crean diferentes versiones de un solo personaje, ya que cada uno (tanto escritor como lector) describirá e identificará a dicho personaje o mundo  desde su propia imaginación y sus sentimientos.

Si «en el principio era el verbo» donde el verbo es la palabra que describe la fuente de toda creación, entonces es normal que un escritor, gran artífice de la palabra, sea un creador.

Si «en el principio era el verbo» donde el verbo es la palabra que describe la fuente de toda creación, entonces es normal que un escritor, gran artífice de la palabra, sea un creador.

Definimos nuestra realidad sobre la base de lo que percibimos con nuestros cinco sentidos por lo que podríamos suponer que nuestros personajes o los mundos en nuestras historias no son reales, de allí que se consideren a los novelistas o cuentistas como escritores de ficción. Bien decía el escritor Arturo Pérez Reverte, autor de «Las aventuras del capitán Alatriste»: «Escribo novelas para recrear la vida a mi manera».Obviamente, el escritor plasma en sus historias, una versión del mundo que conoce, pues está limitado a cumplir las leyes físicas de su propio entorno, por lo cual, extrapola esas propiedades a los mundos que ha creado y juega con ellas para crear ese mundo que tanto ha imaginado.

La creación inicia con el escritor pero no es completada sino hasta que interviene el lector. Siendo escritor y lector, dos parte de una sola cosa, como las caras de una misma moneda que, aún siendo antagónicos se complementan en el proceso de creación. Tenemos entonces la creación literaria como un proceso mental que es no más que una interpretación del entorno; es decir, estamos modificando la realidad, usando algo que ya está creado para adaptarlo a un nuevo entorno. Además, es curioso observar que la creación del escritor a menudo es un proceso de destrucción.

¡Cuidado! Escritor trabajando

Señal de advertencia ¡Cuidado! Escritor trabajando

Los escenarios en las obras están ligados y entrelazados a muchos escenarios reales que se mantienen en la memoria del escritor o que de alguna forma se crearon por la interacción de este con algún tipo de información externa. En aquella historia ficticia, todo se relaciona con normalidad siempre y cuando el escritor lo desee pero al traer esa trama a la realidad puede no ser tan normal como en un principio se cree. Jugar con lo normal es un ingrediente fundamental en el proceso de escritura, sobre todo en el caso de los escritores noveles que esperan que sus personajes sean aceptados por los lectores y que estos se identifiquen con ellos de alguna forma. Además esto hace que la historia sea creíble aun cuando parezca imposible. Pero cuando estudiamos con detenimiento la relación existente en la trama, sabemos que hay pequeños hoyos que en la realidad significa un cambio drástico en los acontecimientos.

Al escribir proyectas un mundo a tu medida. Jesús Fernández Santos (1926-1988) Escritor y novelista español.

Al escribir proyectas un mundo a tu medida.
Jesús Fernández Santos (1926-1988) Escritor y novelista español.

El escritor destruye mientras intenta crear. Los personajes en sus historias pueden morir repentinamente o nacer de la nada tan solo para cumplir un propósito literario. Un escritor puede haber creado decenas de borradores antes de terminar una obra y en ese proceso, mundos y personajes han sido creados y destruidos, pero aun cuando se destruye se sigue construyendo y viceversa, además nunca se pierde contacto con la realidad, ya que en realidad no se crea algo puro, sino que está inundado con las percepciones que el escritor tienen sobre su entorno y las modifica en sus obras, dando la idea de algo nuevo.

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Poema: Cartas al Tiempo

Portada

I

Cartas al tiempo escribiré,

lo escribiré con lagrimas divinas,

lagrimas cálidad y a la vez frías,

que no se si sentir o temer.

II

Después del tiempo,

te vi besar rosas sangrantes,

con aroma de amor etéreo

en un baile dulce y eterno

en la cima del monte de mis sueños.

III

Se lo describiré al tiempo,

En pergaminos antiguos,

vírgenes en todo su esplendor,

en donde sólo una letra exista

expresando mi dicha y mi dolor.

IV

Y el tiempo fue hielo,

descubriendo señales ocultas,

te vi alzar piedras y sepulturas

de un mundo oculto en el centro.

V

No hay tiempo, solo espacio,

la música es eterna

flores crecen cual si fuera primavera

en aquel cielo donde reinan las estrellas.

IV

Ésto se lo escribiré al tiempo

sin fecha ni remitente alguno

seré anónimo en todos sus sentidos,

le escribiré con símbolos de antiguos manuscritos.

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Me desearás

Me desearás, cuando al entrar por la puerta de mi habitación caigas en mis brazos junto a mi cuerpo semidesnudo. Cuando me beses con tus labios siempre suaves y tu cabello se enrede entre las yemas de mis dedos ansiosos de tocarte. Me desearás después de beber juntos el maravilloso vino junto a la cama, besándonos y desnudándonos entre besos y caricias. Entre la pared y mi cuerpo te verás atrapada, pudiendo sólo besarme,  acariciarme y sólo dejarte llevar por mi cuerpo deseoso de ti.

Ahí me desearás, cuando tumbemos la mesa y te siente sobre ella para apoyar el cuerpo que tú misma desnudarás con pasión y lujuria. Me tocarás y te tomaré para mí, haciéndote mía mientras escucho tu corazón latiendo eufóricamente y tu respiración dictándome lo que tu piel y tu cuerpo desean con tus ojos traviesos y tus párpados inquietos. Sobre las sábanas te tumbaré, apoyándome en ti. Besando tu cuello desnudo y tus labios rojos.

Posando mis manos sobre tu cuerpo, acariciando con mis labios tus suaves senos, besando los bordes de tu ombligo mirándote como me miras en trance. Entonces pasaré mi lengua suavemente por tu vientre hasta llegar a tus piernas, donde besaré tus pies y tus dedos. Entonces me desearás. Subiré de nuevo besándote y lamiendo tu piel perfumada y joven, me detendré entre tus piernas hasta llegar a tus labios temblando de deseo. Sobre ti me besarás, me susurrarás cuanto amor sientes por mi, cuanto deseo siente tu cuerpo al estar rozando el mío sobre las sábanas de mi habitación tenuemente alumbrada escuchando tus gemidos muy cerca de mis oídos.Tu cuerpo desnudo será mío y lo desearás.

Te levantaré sobre mí y te mirarás ansiosa en el espejo. Veré tus cabellos alumbrados tenuemente por la claridad que se fugará entre las cortinas de las ventanas de mi cuarto oscuro y veré como tu cuerpo se mueve sobre el mío y tus ojos mirándome con fugaz amor y delirante pasión piden entre gemidos que te haga mía.¡Y ahí me desearás! En tu cuerpo me perderé, hundiéndome en ti con suave delirio y éxtasis de locura sintiéndote mía y tú,con tu mirada difusa me perseguirás hasta lograr llevarte mi cuerpo y dejando mi alma entre tus brazos y tu cuerpo desnudo,sudando, temblando.

Todos, todos los besos pasarán por tu mente. Pensarás en cómo te haces mía con cada minuto que pasa, entre cada gemido y cada movimiento donde nuestros cuerpos desnudos sudando y gimiendo, se unan y se amen con el más cálido amor y el más lujurioso deseo de caminar sobre la moral de los demás y gritando en silencio nuestras almas haciendo el amor.

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Mi café con Charles Bukowski

Este relato es una fantasía que armé con algunas de las mejores frases del escritor norteamericano Charles Bukowski con la intensión de salirme de la monotonía. Que lo disfruten.

Me encontraba en la ciudad de Los Ángeles, aquella ciudad vibrante y cosmopolita, entré a una pequeña cafetería. Aquel negocio no tenía nada especial salvo que la mesera estaba bien dotada. Pedí una café. ¡Qué asqueroso café! Odiaba fervientemente su café, pero la manera en que la que ella se inclinaba me permitía una vista espectacular de su escote. Lo pedía frecuentemente con la esperanza de que, en la práctica, pudiese mejorar.

Me senté en una de la mesas cercanas a la calle. Allí podía visualizar a cada transeúnte y criticarlos sin que estos supieran que yo estaba allí. Era una gran pasatiempo, quizá no el mejor, pero ¿Quien no dedica tiempo a criticar a otros a través de un cristal? Somos hipócritas al sentirnos ofendidos cuando escuchamos que hablan a nuestras espaldas y cínicos al afirmar que jamás hemos criticado a otros o que seguimos haciéndolo. El ser humano es una bestia vanidosa, que sin importar cuán bien se vista o cuán bien huela, terminará devorado por los parásitos que lleva en el interior de su propio cuerpo.

—Dicen que si miras mucho a otra persona, te empiezas a parecer a ella.- Irrumpió mi letanía una voz particular. Salté de mi asiento.

—¿Disculpe?

—¿Puedo acompañarle?— Me preguntó. No tuve tiempo de negarme porque él ya se había sentado. Sus rasgos eran los de un adulto no mayor de 50 años. Su cabello era canoso y lo peinaba hacia atrás, acentuado una frente alta marcada con unas escasas arrugas y un par de entradas. Sus ojos pequeños y muy juntos con una nariz prominente. Llevaba una camisa azul celeste y unos pantalones oscuros.

—No me mires así. Eres muy afortunado en que te acompañe a la mesa.

—No me diga. —contesté con un lacónico sarcasmo— ¿Es usted famoso?

—Lo soy en Europa, aquí, afortunadamente no.— Me guiñó el ojo. Hizo una pausa para encender su tabaco y luego continuó: —al menos no hasta ahora. Detesto la fama, es como una mujer quejándose por todo. ¿Has visto cuán histéricas son?—

Lo miré dubitativo, no había conocido a nadie expresando así ante un desconocido y francamente no sabía que responder o quizá no quería. Pero me ganó la curiosidad.

—¿Cómo se llama?— pregunté. Él seguía aspirando de su tabaco mientras se concentraba, al igual que yo hace minutos, en observar la calle.

—¿No lo había hecho ya?— contestó—Me llamo… ¡Maldita sea! ¿Es que no me piensan traer mi café?— Exclamó en voz alta y estirando el cuello en dirección a la cocina. Luego me miró de reojo y me dijo su nombre.

— Me llamo Charles Bukoswki.

—No te recomiendo el café de éste lugar señor Charles— Dije.

—Entonces eres muy estúpido como para no haber aventado ese café. Es lo que me molesta, yo digo lo que pienso y no me interesa si alguien le molesta, es más, si le molesta ¡mejor! así sé que he dicho la verdad. ¿Cómo puedes soportar que te traiga un café que sabe a mierda? No hay que temer decir cuando las cosas son malas.

—La verdad, lo hago por la camarera.

Él aspiró su tabaco, me dedicó una mirada intensa. Luego volvió su vista a la mesera mientras encendía otro tabaco. Inhaló lentamente y sonrió.

—Entonces estás peor que yo— afirmó sonriente.—Deberíamos invitarla a que se siente con nosotros.

Me pareció que actuaba, como si fuese su manera de llamar la atención. No pude evitar soltar una carcajada. Me encontraba ante un desconocido que pretendía decirme que hacer. Me decía que era famoso en Europa pero estábamos en América y me gustaba usar la sección de farándula para recoger la mierda de mi perro. No me gustaba su acento ni su manera de hacerse el interesante, pero comenzaba a disfrutarlo.

—No lo creo.—Repliqué.—Me siento muy a gusto aquí. Es bueno alejarse de las personas de vez en cuando. Como puede ver, éste lugar está casi vacío. Lo único bueno del lugar es la camarera y tal vez el pie de manzana que cocina.—suspiré—Llego aquí, pido un horrendo café pero que me lo entregan con una sonrisa. No importa si el café es el mejor del mundo pero si me lo dan de mala gana termino por rechazarlo. Me hace pensar: «¿Qué se creen?», es decir, el hecho de que su café sea bueno, no significa que nosotros tenemos que aceptarlo por las malas. Prefiero un café que, aunque sea un bodrio, me lo entreguen con una buena sonrisa. He entrado en restaurantes de renombre donde la comida es buena pero me tratan como si fuese un perro callejero. Su comida es buena, pero lo será mientras nosotros lo consumidores, así lo deseemos. Se olvidan de eso.

Charles meditó un rato. —Son como las mujeres—dijo— He tenido muchas mujeres y una tras otra a querido presionarme para hacer las cosas que no quiero hacer, entonces he tomado mi auto y decidido dejarlas. Son una máquina de quejas.

—Parece que tú también lo eres— espeté.—Desde que te sentaste aquí no has hecho más que quejarte Charles.

—No seas mierdecilla he intentes decirme como soy.—replicó. Hablaba muy despacio, con un tono de voz bajo pero se notaba su irreverencia. Y con sus rasgo americanos, de cabello prácticamente blanco, una nariz roja y una pequeño tabaco en su mano derecha, era una especie de «Bad ‘Santa’».

La rubia camarera llegó con el pedido de Charles. La chica rubia me dedicó una sonrisa. Quise esconder el café o lanzarlo por la ventana pero decidí fingir que tomaba. Entonces le pedí que por favor me diera un poco más de azúcar. Charles parecía mirar al piso, taciturno. Entonces me miró.

—¿No que el café sabía a mierda?— inquirió.

Casi me atraganté. El humo del tabaco llenaba los espacios. Sus ojos claros y pequeños me miraban detalladamente.

—No dije eso. Tú lo dijiste— repliqué. Sentí la sangre en mi rostro. Pero no pude hacer nada más que sonreír. La muchacha se quedó pasmada.

—¿Pero es cierto no?— Odio a los mentirosos. ¿Por qué no le traes otro café a mi amigo…

—José Vargas— Intervine.

-Tráele otro café a mi amigo José— Ambos nos dedicamos una sonrisa de complicidad y abrupta camaradería.

La chica, apenada, se inclinó sobre mi para alcanzar el café que estaba hacia la ventana, frió y casi intacto. Charles seguía inhalando de su tabaco. Me preguntaba: ¿Cuántos se fumará al día? Volví mi mirada a la chica, en el momento perfecto para ver que no tenía sostén. Charles también se dio cuenta e hizo un mohin al probar su humeante café.

—Tienes razón, sabe a mierda. Me recuerda a cuando moría de hambre en Nueva York durante el invierno.

—Se lo puedo cambiar— le informó la camarera. Tal vez estaba disfrutando tanto como yo de observar la figura de la mujer, pero pocas veces la miraba, en cambio, fijaba su mirada a la mesa o a la calle.

—Será mejor que lo hagas. No porque seas bella me tomaré la porquería que me has traído. Además, no existe algo como la belleza, especialmente en un rostro humano, eso que llamamos fisonomía. Todo es un imaginado y matemático alineamiento de rasgos.

—Mary— Le dije a la mesera— no me traigas otro café. Tráeme la cuenta. Abotónate por favor la blusa. Tienes un buen cuerpo pero preferiría detallarlo después. ¿Qué te parece?-

—Salgo a las 8— me respondió. Charle abrió los ojos y rió a carcajadas.

—¿Por qué decidiste sentarte y acompañarme?— inquirí, volviéndome de nuevo hacia al sórdido pero franco e inesperado acompañante.—Claramente usted tiene claro lo que quiere y lo que no.

—Lo hice por que quise. No necesito gran cosa para querer sentarme. Quería tomar una taza de café en algún lado. En cualquier lado.

—¿Se sentía solo?

—Nunca me he sentido solo aunque a veces me he sentido suicida. Como decía Ibsen: «Los hombres más fuertes son los más solitarios». La soledad no es algo que me molesta porque siempre tuve este terrible deseo de estar solo. Me gusta estar conmigo mismo. Soy la mejor forma de entretenimiento que puedo encontrar.— afirmó.

—Y muy modesto también.—Sonreí.

—Vine a acompañarte para que tengas algo bueno de que hablar en el futuro o quizá algo malo, no me importa. No todo es bueno y no todo es malo. Siempre me acusaron de cínico. Creo que el cinismo es una uva amarga. Es una debilidad. Es decir: ‘¡Todo está mal! ¿Entiendes? ¡Esto no está bien! ¡Aquello no está bien!’.- Hizo una pausa -El cinismo es la debilidad que evita que nos ajustemos a lo que ocurre en el momento.

—Hay que ser optimista de vez en cuando.

—El optimismo también es una debilidad. «El sol brilla, los pájaros cantan, sonríe» Eso es mierda también. La verdad está en algún lugar entre los dos. Lo que es, es. Si no estás listo para soportarlo, jódete.— Me respondió.

 Mary trajo la cuenta y con ella su número telefónico. Al pagar la cuenta de ambos y ya casí al salir le pregunté a Charles: -¿Quieres acompañarme a tomar un trago? ¿Te gusta el alcohol, no es cierto?-

—Claro que sí.— Respondió, colocándose sus lentes oscuros.— El alcohol es probablemente una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Entonces nos llevamos bien. Es destructivo para la mayoría de la gente, pero yo soy un caso aparte. Hago todo mi trabajo creativo cuando estoy intoxicado. Incluso me ha ayudado con las mujeres. Siempre fui reticente durante el sexo, y el alcohol me ha permitido ser más libre en la cama. Es una liberación porque básicamente yo soy una persona tímida e introvertida, y el alcohol me permite ser este héroe que atraviesa el espacio y el tiempo, haciendo un montón de cosas atrevidas… Entonces el alcohol me gusta,¡cómo no!.

—¿Me recomiendas algún Bar?— le pregunté al tiempo que salíamos de aquella cafetería de mala muerte.

—Conozco uno al que voy con mi amigo Danny. Está en un barrio pobre. Probablemente nos encontremos con una pelea. ¡Ojalá así sea! Me encanta la violencia pública y decente. El lugar ideal para escribir.

YjRivas

La Ciencia Ficción “es una tontería tras otra” según Carlos Chimal.

En esta ocasión escribo sobre las declaraciones del autor mejicano Carlos Chimal acerca de la literatura de ciencia ficción. Él dijo en su entrevista para Aristegui Noticias que el género literario de ciencia ficción era una «tomadura de pelo» y «una tontería tras otra» y que además considera que Carl Sagan está ‘obsoleto’.

Estos comentarios no me impresionaron, sobre todo porque Carlos Chimal es un reconocido periodista y divulgador científico el cual presume de tener una amistad con el galardonado Dr. Sthephen Hawking quien piensa que la filosofía ha muerto y que descubrió que los agujeros negros emiten radiación y que en conjunto con Roger Penrose, aportó teoremas respecto a las singularidades espaciotemporales.

¿Por qué Chimal considera que Carl Sagan está obsoleto?

Desde el punto de vista científico es razonable considerar los límites alcanzados por el conocimiento de Carl Sagan pues la singularidad tecnológica actual no podía haber sido predicha ningún científico. Pero la divulgación científica defendida por Sagan siempre ha estado vigente, igual que los aportes de Galileo Galilei quien defendió el Heliocentrismo o Sir Newton quien estableció las leyes fundamentales de la dinámica (ley de inercia, proporcionalidad de fuerza y aceleración y principio de acción y reacción) lo cual sucedió hace más de 300 años y que en pleno siglo XXI se sigue divulgando sus descubrimientos porque todavía no han sido rechazados.

El científico Carl Sagan fué un prominente divulgador del conocimiento científico del siglo XX que siempre estuvo interesado en la búsqueda de vida extraterrestre (Exobiología) que aun no se ha podido demostrar ni refutar con el método científico. Pero el ‘amigo’ de Chimal, Sthephen Hawking también considera que es posible que haya vida extraterrestre ya que, según el artículo de la BBC donde el profesor Hawking dió a conocer el proyecto Breakthrough Initiatives (Iniciativas de descubrimiento) cuyo objetivo es la búsqueda de vida extraterestre, dijo: «En algún lugar del cosmos, quizás, vida inteligente podría estar viendo estas luces nuestras, conscientes de lo que ellas significan».

Pero Chimal parece estar confundido con respecto al objetivo de la literatura frente al de la ciencia. De hecho, el género Ciencia Ficción se llama así porque posee ‘ficción’, es decir algo ‘investado’ y es considerado mas un arte que una ciencia. El objetivo principal del género literario de ciencia ficción no es divulgar el conocimiento científico aunque deba tomarlo como piedra angular para elaborar una trama que sea creíble. La literatura puede sobrepasar los límites que establece la ciencia moderna y no necesita estar expuesta a un método científico para que los lectores se sientan identificados con un personaje ‘ficticio’.

Yo soy de los que considera que la ciencia ficción al igual que todo género literario, debe ser fuente algún conocimiento mas que una simple forma de entretenimiento pero eso no significa que tenga que ser un conocimiento científico obligatorio. A veces el escritor comete el error de escribir lo que los demás quieren leer, lo que ha convertido a la literatura en solo una estrategia de mercadotecnia, dejando poco espacio para la literatura con verdaderos aportes para el ser humano.

La ciencia ficción es un híbrido entre lo que podría ser científicamente comprobable y lo que está en la imaginación del escritor, es un género que ha sido creado para mantener a un tipo especifico de lector pasando las páginas de una historia que parece coherente. Parece que Chimal cree que los lectores de ciencia ficción son unos estúpidos que creen que lo que está en los libros es el mundo real. ¡Los lectores de ciencia ficción no son estúpidos!

Por otro lado,sería un error suponer que toda la ciencia ficción es solamente una distracción del mundo real. A veces los escritores se basan en descubrimientos científicos o inventos y lo usan como ingrediente para sus historias. ¿Quiere decir esto que son solo delirios imposibles? Yo no lo creo, y no porque sea un fanático de la ciencia ficción, sino porque hemos podido construir aparatos que han nacido de la imaginación o la imagineria del hombre que, aplicando los conocimientos científicos, ha sido posible realizar las cosas que de otro modo seguirían siendo los delirios de un ‘geek’.

Referencias 

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Ghosh, P(2015). Stephen Hawking dice que es el momento de contactar vida                                     extraterrestre. Recuperado el 25 de Agosto de 2015 de: bbc.com

Gonzales,H.(2015).“La ciencia ficción es una tomadura de pelo”: Carlos Chimal.                               Recuperado el 25 de Agosto de 2015 de: aristeguinoticias.com

El cerebro del escritor: Diferencias entre escritores noveles y expertos

¿Recuerdan mi post sobre “qué hay en la mente del escritor”?  Pues parece que ya se han encaminado a estudiar la mente de los escritores noveles y expertos. Un interesante post. Los comentarios estas desactivados aquí, por favor visiten su blog.

NECESIDAD DE DESCUBRIR

La neurociencia se ha aliado con la escritura creativa y se dispone a desvelar los entresijos de nuestra mente curiosa, imaginativa, ávida de historias que inventar. Para ello el grupo de científicos liderado por Martin Lotze, de la Universidad de Greisfwald en Alemania, ha realizado pruebas de imagen funcional (fMRI) de los cerebros de escritores noveles y experimentados mientras escribían historias de ficción. Estos estudios permiten observar qué áreas y redes neuronales se activan mientras se realiza una tarea concreta. Tal y como explica en su artículo de la revista NeuroImage, los escritores noveles activaban las áreas visuales del cerebro (encuadradas en rojo en el dibujo), por contra, los expertos mostraban mayor actividad en las regiones relacionadas  con el lenguaje hablado (marcadas en azul). esc noveles y expertos Según explica el Dr Lotze, probablemente ambos grupos utilizan estrategias diferentes. Los escritores noveles están “viendo sus historias” como una película dentro de sus cabezas…

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Un lugar perfecto para escribir (1º parte)

Me despierto aturdido envuelto en un delicada niebla. Mi ventana es golpeada constantemente y en ese ruido particular saludo a una joven blanquecina que lo cubre todo. Me pregunto donde está mi whisky e intento alcanzarlo en la mesa junto a la cama pero solo logro derramarlo.

Me quedó sentado a orilla de la cama, observando como la alfombra absorbe mi último trago. Siento el gélido aire que me abraza y observo la ventana entornada con pequeñas gotas de lluvia deslizándose en los vidrios. Me tomo mi tiempo para decidir si vale la pena levantarme. <<Quizá deba seguir observando la lluvia desde mi cama>>.

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Lo que realmente importa es me levanté con un deseo incontenible de buscar el lugar perfecto para escribir, bien sea continuar con mi libro o descubrir una historia nueva para contar. Tengo una vívida imaginación pero, de vez en cuando, tengo que buscar el lugar correcto para que mis ideas fluyan. Quedarme en una cama solo podría extender mi letargo.

Las vigorosas montañas me saludan enaltecidas entre casas de techos escarlatas. Un hermoso caserío, herencia de un pueblo alemán que, tras la declaración de independencia y como producto de la nueva ley de inmigración venezolana de 1840, llegaron a nuestro país después de 112 días de viaje. Luego, por un brote de viruela, tuvieron que desembarcar en la costa de Choroní.

Estoy enamorado del aire colonial, de su tradición y sobre todo de su buena cerveza. Pero sólo es una estancia para mi, pues no soy de los que se asientan en un solo lugar por mucho tiempo. Aunque al final siempre regreso, dispuesto a encontrarme de nuevo con aquellos sinuosos caminos y un aroma a melocotones y fresas con crema.

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Restaurante Biergarten. Colonia Tovar, Venezuela.

Al terminar de llover, me dirijo al restaurante “Biergarten” y me siento cerca de la ventana para poder observar aquel paisaje. Al observar el ambiente, siento que es momento de sacar mi laptop y comenzar a teclear una historia.

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Cultivos de Fresa. Municipio Tovar, Aragua.

  Luego de una buena comida, es momento de irme de aquel lugar. Quiero regresar a la ciudad, ya no necesito la tranquilidad que aquí encuentro porque mi historia está mas allá de un lugar apacible. La necesidad de establecer el conflicto es imperativo.

Vista hacia Noroeste de la Colonia Tovar por YJRIvas

Vista hacia Noroeste de la Colonia Tovar

El camino… ¡Oh, adoro el camino! Adoro observar las montañas y sentir la brisa verde del campo, los cultivos y los chalet a lo largo de aquella serpiente de asfalto, que me hacen sentir como un viajero de una tierra lejana. Aquí no puedo sacar mi laptop, pero puedo hacer uso de mi libreta. A veces no tengo nada que escribir, pero me dedico a observar los personajes, con sus propias historias a través de la ventana del autobús, esperando que me indique la mejor forma de iniciar un nuevo párrafo.

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Al llegar a Caracas, el ruido me da la bienvenida. Aquella ciudad, que curiosamente se le conoce también como “la ciudad de los techos rojos” por su antigua similitud con los pueblos andinos y cuyas casas también acostumbraban a tener techos rojos. Por un momento me la imaginé así; con una delicada niebla cubriéndola desde lo alto del valle. Pero todo han sido sustituido por edificios ennegrecidos, altos rascacielos, un exasperarte tráfico  y centros comerciales. Una urbe cosmopolita a la que le urge amor pero que le sobra  energía.

Ya entrada la tarde, me dirijo al centro de la ciudad. Observo a nuestras queridas <> de Parque Central, aquellas altas centinelas que se levantan sobre la ciudad como trofeos platinos por nuestra lucha. Es momento de quebrantar los límites.

Conocía a un buen amigo que vivía allí, así que recuerdo como entrar. Al hacerlo, me escabullo por las áreas de mantenimiento hasta llegar a la cima. Para mi sorpresa, ese día hay unos técnicos reparando uno de los ascensores. Las puertas hacia al cielo están abiertas.

Torres Gemelas de Parque Central. Caracas, Venezuela

Torres Gemelas de Parque Central. Caracas, Venezuela

En la azotea tenía una vista de 360º de toda la ciudad. Podía observar el angosto valle de Caracas como si fuera el antiguo dios del lugar. Me invadió la nostalgia. Luego sentí temor. Jamás había estado en la cabeza de una edificio tan alto. Tenia miedo de ser descubierto, tenia miedo incluso de ser abandonado allí por los de mantenimiento. Pero sabia que estaba en el lugar adecuado.

Me senté en la orilla y puse mis pies sobre la ciudad. Nunca en mi vida me había sentido tan aterrorizado y fascinado al mismo tiempo. Sabia que en un mal movimiento podía precipitarme cincuenta y nueve pisos contra el suelo. Ese era el lugar que necesitaba. Necesitaba ese sentimiento porque tenia que saber que se sentiría saltar desde alli, y aunque no iba a saltar – creáme, no estoy tan loco como parece- debía simular el acto de la manera mas precisa.

Casi no podía respirar, me daba terror desmayarme allí y caer. Así que cerré mis ojos y me concentré en el lejano sonido de la ciudad. Sentía que mi corazón estallaría y lo podía sentir en mis oídos. Entonces un sonido particular me hizo sentir aun mas terror.

Mi celular repicada. Había dejado el tema “How Soon Is Now” en la versión del dueto t.A.T.u.  como tono en mi teléfono. Sentí un frío en el espinazo y que una mano invisible me jalaba por los pies hacia abajo. Cierro mis ojos y dejo que caiga la contestadora. Es un mal momento para contestar llamadas.

Mantengo mis ojos cerrados, pues la ciudad parece girar en torno a la torre y siento vértigo. Al alejarme de la orilla, me aseguro en un pequeño rincón. Aun mi corazón late acelerado. ¡Es ahora! es hora de sacar la libreta y comenzar a escribir. Yo sentía el miedo y poco a poco comencé a sentir una cálida admiración por la urbe avileña.

Fotografía del Este de Caracas y la Universidad Central vistos desde la Torre Este de Parque Central por Carlos Itriago.

Llega el atardecer y los tonos rosas y naranjas transforman aquel escenario en un espectáculo memorable. Me siento inspirado y me siento feliz por estar allí, observando allende las montañas, las autopistas y las luces en movimiento de los autos. ¡Qué hermosa metrópolis! ¡Que desdicha que esté pasmada en la desidia!

Entro de nuevo al edificio. Los de mantenimiento ni se enteraron que salí o quizá no le dieron importancia. ¿Cómo podrían culparme por intentar sentirme el dueño del mundo? aunque fuese solamente para fines literarios. Hay muchas cosas que no encuentras en un best seller y la única forma de conocerlas es a través de la experimentación. El lugar perfecto es aquel que te hace sentir algo en particular.

Vista aérea del oeste de Caracas por la noche. Via CAV

Entrada la noche, cuando ya mis energías están agotadas seleccioné un nuevo tema en mi teléfono para escuchar mientras observaba como la ciudad brillaba en la oscuridad. Me pareció el más adecuado escuchar el tema “Neon City Nights” de la banda holandesa Grendel.  Fijé mis ojos en aquella montaña y comencé a pensar en lo que me haría sentir estar allí una noche. Y fue justo cuando supe adonde debía ir para seguir buscando un lugar perfecto para escribir.

Demasiados han vivido, de Dashiell Hammett

La novela gótica es, junto a la ciencia ficción, mi genero favorito de literatura. Resolver el misterio es algo que me gusta hacer y a veces me tomo el papel del personaje del cuento. Las novelas de suspenso donde el protagonista debe resolver los acertijos son la mejor forma de entretener y poner a trabajar las neuronas.

Desde Poe hasta Hammett nos han brindado la oportunidad de conocer ávidos investigadores. Pero faltaría considerar a Robert Lagdon de Dan Brown, cuyo conocimiento de la simbología nos enseña que la mejor forma de esconder un secreto, es hacerlo a simple vista.

Gracias a la página de AEN por compartir este cuento.

Blog para escritores

Si Edgar Allan Poe es considerado el padre de la novela de misterio y suspense, no cabe duda que quien la consolidó fue el escritor británico Conan Doyle, con su detective Sherlock Holmes, un personaje universal. Después de su éxito vinieron otros autores que introdujeron algunos cambios enriqueciendo aún más la trama, como Gilbert K. Chesterton (Padre Brown, un sacerdote capaz de resolver crímenes y salvar las almas de los delincuentes) y Agatha Christie (Hércules Poirot y Mrs. Marple, versión femenina). 

En Estados Unidos aparece el escritor Dashiell Hammet, con su investigador Samuel Spade, quien ya no es el clásico detective, sino que se trata de un hombre rudo, violento, inmerso en el despiadado ambiente del hampa propio de las grandes ciudades. Por todo ello se le considera el precursor dela escuela americana, también llamada serie negra, de la novela policíaca.

Este fin de semana vamos…

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