Transgénero

sexualidad, transgénero, mujer, hombre

El primer paso para superar la discriminación es no hacer distinción de ningún género. Cuando clasificamos u otorgamos etiquetas a un grupo de personas en función de sus características físicas, lo hacemos para establecer las diferencias. Comenzamos a decir: «eres gordo(a)», «eres negro(a)», «eres mujer o eres hombre» e incluso cuando decimos que alguien es transgénero. Esto también acarrea perjuicios por la atención a esas cualidades donde el rechazo y  la intolerancia pueden ocasionar un trato injusto, desigual, e incluso cruel porque consideramos que sus características difieren de lo que consideramos es aceptable  o tradicional.
Sigue leyendo

Anuncios

Post Humanidad

Ginoide modelo infantil

I

Los niños del mañana

La inteligencia artificial es aún un sueño lejano. Probablemente está alimentada por el instinto humano de crear y siguiendo su propio código genético de reproducirse a sí mismo, aunque para esto, ya no requiera estrictamente del sexo. El deseo de crear está íntimamente ligada a nuestro desarrollo como especie y seguramente podemos pensar que copiarnos a nosotros mismos en seres artificiales es una pérdida de tiempo pero sabemos que, de alguna forma, nos estamos mejorando a nosotros mismos al integrar en nuestra cotidianidad, tecnología de alta gama que destruya uno de los obstáculos más grandes pero no menos intrigantes de nuestro universo: el misterio de la vida. Sigue leyendo

Enamorarse o morir – El parentesco entre la muerte y el amor

Me enamoré una vez. Bueno, supongo que fue amor; mis pupilas se dilataban, mi corazón se aceleraba y no paraba de hablar sobre envejecer juntos y morir. No se porqué el amor y la muerte están emparentados. He escuchado a muchas personas decir que: «’mueren’ de amor» o que «’mueren’ por alguien» y no importa cuán romántico o extraordinario sea el éxtasis del amor, la muerte parece ser el catalizador en aquella fórmula. ¿Cómo puede estar la muerte relacionada con el amor? ¿Cómo podría pensar que tenemos que amar o sencillamente morir?

¡Realmente pensé que esta vez hablaría de amor! En serio. Hasta podría jurar que ya tenía todas las palabras para escribir sobre el amor, que volvería a mí aquella Virgen de Eros y en cambio, me encuentro hablando de la muerte, otra vez. No me parece justo y tal vez a ustedes tampoco. Podrían pensar que estoy obsesionado con la muerte o que mi corazón no acepta el amor. De hecho a veces dudo si el amor es para mi, quizá por eso me sienta tan cómodo hablando de máquinas y es que, ¡hasta mis máquinas aman mejor que yo! Ellas parecen entender mejor que nadie que el amor es en sí mismo, una manifestación de la vida y que de alguna forma, la muerte es un pariente. La muerte quizá sea la hermana rebelde del amor, una prima lejana y puede que hasta sea su hija.

Las civilizaciones más antiguas representaban este parentesco a través de los dioses. Para los sumerios, antiguos habitantes de la parte sur de Mesopotamia y hasta ahora, la civilización mas antigua de La Tierra, existía Ereshkigal, una diosa iracunda que reinaba en el inframundo con su esposo Nergal y que era la hermana mayor de Innana (Ishtar para los Babilónicos), la diosa del amor y de la guerra que a su vez era la hermana gemela de Utu (Tammuz en la mitología babilónica), el dios de la fertilidad.

En el antiguo Egipto, Neftis (La Diosa de la Oscuridad) se disfrazó de su hermana gemela Ast (Isis, La gran Diosa Madre) que simbolizaba la maternidad y cuyo culto es muy similar al de La Virgen María, para tener un hijo con su esposo y también hermano Asir o Usir (Osiris) que representa la vegetación y regeneración. De esta unión, nació un hijo ilegitimo llamado Inup o Anup (Anubis para los griegos) que es el Dios de la Muerte y la Resurrección.

En los mitos griegos, específicamente en la Teogonía del poeta Hesiodo, el dios de la atracción sexual, el amor y el sexo era conocido como Eros, un dios primordial que emergió junto al Caos, Gea (la Tierra), y Tártaro, el Inframundo. Eros por lo tanto, es una entidad que representa un principio natural que permitió que los otros dioses pudieran reproducirse, representando la fuerza universal de creación.

Todo esto sugiere que la muerte está vinculada ‘celestialmente’ con el amor. Pero mas allá de la cultos históricos y de deidades antropomorfizadas, los mayores gestos de amor, a menudo implican el proceso de morir, metafórica o literalmente. Los gestos amorosos siempre suponen una interrupción en nuestras vidas, quizá una pausa, que nos impulsan a sentir que el tiempo se ha agotado.

couple-731890_1280

Amor de Pareja

No queremos hacer otra cosa mas que amar, como si nuestra vida dependiera de ello, y de cierta forma es así. Los gestos románticos son impulsos biológicamente y psicológicamente justificables; es decir, responden a nuestra búsqueda natural de reproducción y nuestra necesidad de sentir y recibir afecto.  No recibirlos sería morir ya que a la larga, podría desencadenar depresión, ansiedad y múltiples problemas psicológicos que podrían terminar con la muerte.

El padre del psicoanálisis Sigmund Frud, estableció la relación entre el amor y la muerte mucho antes que yo, y lo hizo a través de dos dioses griegos: Eros y Tánatos. Pero lo hizo para representar dos tipos de instintos en la existencia: el instinto de la vida, representada por Eros a través del amor; y el instinto de la muerte, representado por Tánatos, el dios de la muerte no violenta. Estos dos dioses representan dos estados de la existencia de los seres vivos, por un lado el amor los empuja a unirse; por el otro, la muerte que en este caso (contrario a la mitología griega) también representan el lado violento y malévolo que los empuja a separarse.

imagen Eros y Thanatos. Fuente: hormigaciones.blogspot.com

Los seres vivos, en cualquier género, raza o especie, pueden morir por falta de amor. Los bebés puedes crecer con problemas neuronales sino los abrazamos lo suficiente. Una persona adulta puede morir por falta de amor a causa de una dependencia al contacto físico y emocional con otros. ¿Realmente el amor se acaba cuando morimos? La muerte puede separarnos pero ¿dejamos de amar al morir? De hecho, muchas personas concuerdan con que, aun cuando las personas han muerto, no dejamos de sentir amor por ellos. El amor es un conexión que trasciende la muerte pero que está vinculada al recuerdo.

Cuando estamos enamorados, nos sentimos solos, sentimos que nos hace falta algo y que la única forma de compensar o superar esa soledad, es estar al lado de la persona que hemos escogido ‘racionalmente’ para ocupar ese espacio vacío. De alguna forma sabemos que estar con esa persona mitiga el dolor. El corazón no tiene nada que ver desde el punto de vista biológico, pues el amor es un impulso neuronal que se localiza en el Sistema de Recompensa del cerebro,  donde sentimos placer y motivación (Dubuc), de forma muy similar a los efectos de la cocaína (Fisher y Brown, 2015).

Esto quiere decir que el amor, no actúa como una emoción sino como una adicción (Fisher y Brown, 2015). Cuando estamos enamorados de alguien, nos convertimos en adictos de aquella persona. También actúa como el hambre o la sed, ya que el cerebro recibe la información como un refuerzo positivo ante algo que necesita, en este caso, la otra persona para satisfacer una necesidad.

Cuando yo estaba lejos de la persona que amaba, sentía la necesidad de llamarla, de saber que hacía y pensaba todo el día en ella. Seguramente todos ustedes han estado en la misma situación y se han sentido emocionados con solo el hecho de pensar que, al final del día, se encontraría con la persona que tanto amaban. Era eso o nada. No había ninguna razón que te impidiera ver a aquella persona y si algo se interponía, se ganaba tu odio.

Eros y Thanatos. Fuente: adriboschmagazine.wordpress.com

El amor nos empuja hacia las personas de las que estamos enamorados, similar a la gravedad (Gravedad del Amor). Cada vez que nos besábamos, sentía que el aire se iba, mi corazón no cabía en el pecho y la sangre comenzaba a recargarse en mi cara y pecho. Si yo no veía a la chica que amaba, no había razón para ver otra cosa. Estaba drogado y estaba feliz.

Cuando la relación se terminó, sentí que la vida se fue, me sentí moribundo porque mi alimento, mi agua o mi droga había sido alejada de mi. Esto puede parecer muy romántico pero la verdad es que también es muy doloroso, y es muy similar al dolor físico aunque con efectos mucho mas duraderos, tal como sucede con los adictos.

heartsickness-428103_1280

Por supuesto que me enamoré una segunda vez, entonces parece que revives; eres Lázaro y aquella persona es tu mesías. Bueno, quizá esté exagerando pero cuando estamos enamorados, nada parece exagerado o suficiente y funciona como una obsesión, no solo porque ‘necesitamos’ a la otra persona sino que además, queremos que esa persona nos necesite a nosotros. De allí que exista la metáfora de la ‘media naranja’, donde no solamente nos creemos incompletos sin la otra persona, sino que la otra persona está incompleta sin nosotros, lo cuál significa que amar a otros es también amor propio.

Queremos además, que el amor sea eterno, incondicional. Esa es la ilusión de los enamorados. Ya había hablado sobre la existencia del amor verdadero y jamás ha existido la distinción de genero para amar; no lo hubo en un pasado, no lo hay hoy día (aun cuando es tan popular como polémico) y no lo habrá en un futuro. No importa quienes sean, ámense los unos a los otros, donde sea, cuando sea hasta que el soplo de la vida escape de sus cuerpos. No les digo que mueran de amor, sino que mueran amando.

logotipo

 

Referencias:

Brown, L. y Fisher H. (2015). The Anatomy Of Love. Recuperado el 14 de agostro de 2015 de: Theanatomyoflove.com

Dubuc, B. The Pleasure Center. Recuperado el 14 de agosto de 2015 de: Thebrain.mcgill.ca

Humpierres, J. (2015). ¡Hagamos conciencia colectiva!. Recuperado el 17 de agosto de 2015 de: Adriboschmagazine.wordpress.com

Pedemonte, A. (2014). Greek Mythology: “Eros, God of Love and Son of Goddess Aphrodite”. Recuperado el 12 de agosto de 2015 de: Aquileana.wordpress.com

Scaliter, J.(2011). El Cerebro de los Enamorados. Recuperado el 14 de agosto de 2015 de: Quo.es

Tapan, J. (2010). Una mirada psicoanalítica sobre Eros y Tánatos: la pulsión. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: Cartapsi.org

Universidad Arturo Prat. (2010). Eros y Thanatos. Recuperado el 16 de agosto de 2015 de: Psicologiaunap.blogspot.com

El retorno del ‘Planeta X’ demostraría que no conocemos nuestro sistema solar.

Interpretación artística de la posible apariencia del Planeta Nueve. Caltech/R. Hurt (IPAC)

La verdad es que no solo me interesa escribir relatos, poesía o hablar de cosas horrorosas. La divulgación científica es de gran importancia para mi, la cual considero una fuente de información importante para poder seguir escribiendo relatos de ciencia ficción y poder imaginar nuevos mundos más allá de los observados. Es por esto que me interesado en las nuevas teorías científicas que determinan la existencia, más allá de los límites conocidos de nuestro sistema solar, de un noveno planeta con dimensiones de hasta diez veces más que nuestro planeta Tierra. En ese planeta, de ser acertada la teoría, un año en el supuesto noveno planeta duraría entre 10.000 a 20.000 años terrestres, tiempo que tarda el Planeta X en orbitar alrededor del sol.

La historia del «Planeta X» inicia en el año 1906 con las teorías del astrónomo aficionado Percival Lowell que inició una serie de búsquedas sobre un supuesto planeta más allá de Neptuno, basándose en las irregularidades de su órbita, en conjunto con Urano pero la Academia Americana de las Artes y las Ciencias se negó a publicar sus teorías sobre este planeta. Aunque el 12 de noviembre de 1916, Lowell un infarto destrozó su ya decepcionado corazón, la búsqueda del misterioso planeta nunca terminó. (1)

 Catorce años más tarde, en 1930, un joven científico llamado Clyde Tombaugh, que también buscaba el Planeta X, observó «un pequeño punto de luz que se movía con las estrellas de fondo» descubriendo un nuevo planeta, que luego conoceríamos como Plutón, de hecho, Lowell ya había fotografiado a Plutón pero nunca se enteró. Pero la historia del nuevo descubrimiento no terminaría allí. El recién descubierto planeta, sería «matado» por una votación en una conocida asamblea terrestre. Aquel planeta era muy pequeño y debido a eso, Plutón ya no sería considerado el noveno planeta del sistema solar denominándose bajo una nueva tipología, como un «planeta enano», de acuerdo a la votación realizada en el acto de clausura de la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (IAU), el 24 de agosto de 2006. (2)

Pluto in Enhanced Color

“Pluto in Enhanced Color” Imagen en color mejorado del planeta enano Plutón tomada por la sonda espacial New Horizon Image Credit: NASA, Johns Hopkins Univ./APL, Southwest Research Inst. Fuente: http://apod.nasa.gov/

Las pequeñas dimensiones de Plutón no corresponden con las teorías de las órbitas que había observado Lowell, y ya que Plutón no es un planeta, la búsqueda del noveno planeta del sistema solar, debía continuar, aun cuando nadie esperaba encontrar otro errante (más allá de plutón) que orbite alrededor de nuestro sol.

El retorno del Planeta X, 80 años más tarde, se debe a las simulaciones matemáticas hechas a computadora por los científicos Konstantin Batygin y Mike Brown del Instituto de Tecnología de California usando modelos teóricos simulados a partir de los datos sobre anomalías en las órbitas de cuerpos celestes lejanos de nuestro sistema solar de acuerdo a lo descrito por el argumento del perihelio «que describe la relación entre el tiempo que un cuerpo está en su punto más cercano al Sol y el tiempo que pasa a través del plano del sistema solar» (3). Este planeta apodado como Planeta Nueve se encontraría a unos 30,5 mil millones de kilómetros del Sol de acuerdo a lo publicado en The Astronomical Journal con un tamaño de hasta diez veces más grande que la Tierra, aunque más que pequeño de Neptuno.

Interpretación artística de la posible apariencia del Planeta Nueve. Caltech/R. Hurt (IPAC)

Interpretación artística de la posible apariencia del Planeta Nueve.
Caltech/R. Hurt (IPAC)
Fuente: http://www.scientificamerican.com/

Aquí pueden ver el video de la Representación de un planeta imaginario flotando en el espacio – NASA/JPL-Caltech en español (4)

Por otro lado, no es imposible poder observar directamente el nuevo planeta. Mike Brow, de acuerdo a lo publicado por scientificamerican.com, asegura que puede ser visto usando el Subaru, el telescopio Japonés ubicado en Hawai, por lo que su observación directa, puede determinar si conocemos realmente nuestro sistema solar o por el contrario, debemos agregar un nuevo planeta a la lista de nuestro sistema planetario. Por otro lado, tanto Hal Levison del Southwest Research Institute (SwRI) como James Green, Director de la División de Ciencia Planetaria de la NASA, señalan que muchas de estas afirmaciones pueden ser erróneas (3) y por lo tanto no podemos apresurarnos a hacer afirmaciones ya que «no estamos ante la detección de un nuevo planeta» sino que se trata de una «predicción temprana basada en modelos matemáticos elaborados con observaciones limitadas» (4)

Esto indica que aún es muy pronto para asegurar su existencia y aunque los modelos matemáticos y teorías astrofísicas revelan resultados muy sólidos, es poca la información que se ha obtenido sobre ese ‘teórico’ planeta que recorre los confines lejanos de nuestro sistema solar que genera extrañas órbitas en los cuerpos celestes con dimensiones entre 100 y 1000 kilómetros de diámetro ubicados en el  Cinturón de Kuiper, pero que se debe seguir explorando ya que, allá afuera hay algo que está produciendo esas anomalías en las órbitas, aunque misterioso que sin duda alguna ha incentivado el debate científico e incrementado el interés por la exploración espacial.

El descubrimiento, aunque no confirmado, de este planeta, deja claro que no conocemos bien nuestro propio sistema solar, de hecho, tampoco conocemos bien nuestro propio planeta pero estos nuevos descubrimientos revelan nuevas posibilidades de encontrar otros planetas, no en galaxias o estrellas lejanas como pueden ver en mi entrada «Los planetas ‘potencialmente’ habitables más cercanos a la Tierra», sino muy cerca, en nuestro propio sistema solar.logotipo-11

Referencias:

(1) Discoveryofpluto.com. (Sin Fecha). Búsqueda de Percival Lowell. Consultado el 23 de enero de 2016 en: www.discoveryofpluto.com

(2) BBC Mundo (2015). ¿Por qué Plutón, objetivo de la misión New Horizons, dejó de ser planeta? Consultado el 23 de enero de 2016 en: www.bbc.com

(3) Lemonick, Michael D. (2016). Nuevos datos sugieren que existe una “súper Tierra” más allá de Plutón. Consultado el 23 de enero de 2016 en: www.scientificamerican.com

(4) abc.es (2016). La NASA pide cautela ante el posible descubrimiento del Planeta X. Consultado el 23 de enero de 2016 en: www.abc.es

Publicado desde WordPress para Android

 

Las pesadillas y fobias de Diana Dihaze ‘Galeria’

"Life between the pages" creado por Diana Dihaze ©2012-2016

La artista digital Diana Dihaze (Odessa – Ucrania) presenta una obra llena de horror y fantasía inspirada en sus propias pesadillas y fobias acompañadas por un erotismo oscuro. La técnica de Diana Dihaze se basa en la manipulación digital a través de Photoshop® de las fotografías donde ella misma es protagonista en un primer plano y expresa lo efímero de la vida, a través de la evocación de la muerte.

13143466675_03150eeefc_z

La hermosa fotógrafa Diana Dihaze

Diversas páginas como thephoblographer.com y beautifulbizarre.net describen la obra surealista de Diana como «la combinación de elementos familiares de nuestro mundo para convertirlos en instrumentos de terror» con una hermura mágica que hipnotiza los sentidos «capaz de infundir emociones fuertes en sus imágenes inquietantes».

Los invito a que entren a este mundo oscuro lleno de erotismo y magia.

"Serpentarium" creado por Diana Dihaze ©2012-2016

“Serpentarium” creado por Diana Dihaze ©2012-2016 dihaze Fuente: http://dihaze.deviantart.com/

"Life between the pages" creado por Diana Dihaze ©2012-2016

“Life between the pages” creado por Diana Dihaze ©2012-2016 dihaze fuente: http://dihaze.deviantart.com/

Silencio por Diana Dihaze

“Silencio” por Diana Dihaze ©2013-2016 

Blind creado por Diana Dihaze

Blind creado por Diana Dihaze Dark©2012-2016 dihaze fuente:http://dihaze.deviantart.com/

"You are my yesterday dream that predicted me tears" creado por Diana Dihaze (Ucrania) ©2012-2016

“You are my yesterday dream that predicted me tears” creado por Diana Dihaze (Ucrania) ©2012-2016 dihaze Fuente: http://dihaze.deviantart.com/

"My World is Empty Without You" creado por Diana Dihaze ©2015-2016

“My World is Empty Without You” creado por Diana Dihaze ©2015-2016 dihaze Fuente: http://dihaze.deviantart.com/

"Shut your mouth" creado por Diana Dihaze ©2010-2016

“Shut your mouth” creado por Diana Dihaze ©2010-2016 dihaze fuente: http://dihaze.deviantart.com/

"Dark Night Of The Soul" creado por Diana Dihaze ©2013-2016

“Dark Night Of The Soul” creado por Diana Dihaze ©2013-2016 dihaze fuente: http://dihaze.deviantart.com/

Las obras de arte de Diana no solo sirven para ser observadas, sino también para indagar lo que pasa dentro de cada escena que, aunque puede ser inquietantes y terroríficas contienen referencias al placer de la naturaleza que invitan a quedarse en ese mundo a pesar del espanto.

Referencias:

http://dihaze.deviantart.com/

 Vermillion, Miu (2014). Beautiful nightmares and phobias by Diana Dihaze. Recuperado de: beautifulbizarre.net

¡Bienvenidos nuevos blogueros!

Me da mucho gusto que mas bloguers se unan a mi red literaria. Todos aquellos que quieran promocionar su blog pueden hacerlo con confianza en los comentarios, indicando su país y si pueden indicar el tema de su blog, mejor. ¡Sean todos bienvenidos!

Publicado desde WordPress para Android

Relato: Reflejo amante.

«Nadie nos ve, mas estamos a la vista; nadie nos juzga, mas somos pecadores. Bailamos al ritmo de nuestra propia tonada…» (Y. J. Rivas, En trance.)

Cada mañana era un tórrido deseo de sentirse mujer. Despertaba entre suspiros esperando encontrar sobre ella, el rostro de aquel hombre a punto de entrar en su interior. A penas podía entender la razón de aquel deseo impávido por un hombre que no le correspondía. Ella Abría los ojos y se sonrojaba al verse en el espejo, con las manos entre las piernas, suscitando la lujuria que la apresaba entre aquellas sábanas rosas. Abría su boca y callaba el gemido con la almohada.

Al vestirse, se quedaba largo rato observando su cuerpo en aquel espejo; cabellos rubios a la altura de los hombros, ojos café, labios carnosos y facciones de una tierna joven que aun espera por su cumpleaños número dieciocho. Se sentía insegura de sí misma, preguntándose si aquel hombre la desearía y si aquel uniforme escolar suponía un gran obstáculo. Decepcionada, salía a toda prisa del cuarto. Bajaba las escaleras con su rostro fruncido, esperando encontrar a nadie en su  camino. Todo parecía indicar que ese día no iba a ser el mejor; nada le quedaba bien, no había forma de poder ser quien quería ser, pero por sobre todas las cosas, sentía celos.

—¡Buenos días Fabi— le saludó su madre.
—No son buenos días—contestó Fabiana.
—¡Vaya! Es muy temprano para andar de malas.
—Como sea.

La madre se llevó los brazos a la cintura y resopló. Por un momento la rabia se le subió al rostro pero ella estaba de muy buen humor y no quería iniciar una pelea con su hija la cual no llegaría a ningún lado. Aun cuando la rebeldía de Fabiana la molestaba, no había nada le hiciera cambiar de parecer. En ese instante sonó su celular, el pequeño hermano de Fabiana, José, extendió el aparato y ella lo siguió con los ojos, atenta a conocer el interlocutor.

—¡Buenos días!— Contestó la madre con una voz chillona.

No había duda que era él. Fabiana conocía ese tono de voz y la forma en la que se sonrojaba cuando hablaba con él. Observaba discretamente la forma en ella expresaba su amor y se preguntaba si ella podría sentir lo mismo. El hombre que ella deseaba le pertenecía a alguien más. Fabiana sintió que debía estar atenta a escuchar la conversación. Mientras hablaba, la madre servía el desayuno. Le daba indicaciones a Fabiana con los dedos para que la ayudara.

Todos se sentaron a comer pero la mamá seguía en su idílica conversación con su enamorado. La joven madre acariciaba sus negros cabellos al hablar y Fabiana quien, observaba su risa, se sentía cada vez más disgustada. Fabiana sentía que su madre le restregaba su felicidad en la cara. Ya era suficiente. Entonces se levantó de golpe.

—Ya no tengo hambre.

—¡Pero no tocaste la comida!

La joven Fabiana salió despedida de la cocina, esperando correr tan rápido que no le diera tiempo sentir nada más. Lleva meses esperando recibir más que un gesto amable de cortesía. Lo amaba desde hacía tanto tiempo que cada palabra le resultaba tan dura como el hecho de que probablemente jamás tendría su amor. Cuando cruzó la puerta alcanzó a escuchar a su madre.

—No se que le pasa hoy— alcanzó a decirle la madre a su interlocutor— cosas de la adolescencia.

Ella no pudo contener un grito de impotencia. Tenía ganas de contárselo a ella, de explicarle que no era su culpa que lo deseara. Pero no podía más que callar, por el bien de ella misma.

Al llegar al instituto, respiró hondo por encontrarse en aquel sitio donde era invisible. Donde su mente se iba en cálculos de álgebra y química. No había mejor lugar para olvidar lo que le pedía su cuerpo, que buscando los desafíos matemáticos que ocuparan su mente. Aunque esto último sería aun más difícil cuando observara a lo lejos, la causa de aquel deseo que la consumía desde hacía tanto tiempo.

Al otro lado del patio principal del instituto, estaba aquel joven de cabellos negros, de ojos café y pómulos prominentes. Llevaba su típica chaqueta negra y su aire de joven exitoso. Casi cualquier chico en el instituto pasaba la mayor parte del tiempo besándose con las chicas y, aunque generalmente lo hacían a escondidas, este no tenía problemas para hacerlo a la vista de todos. Los cabellos negros de aquella chica que era besada apasionadamente, no impedía que ella siguiera observando. De pronto, el deseo de cambiar de lugar le hizo sonreír, burlándose de su patético sentimiento.

Pasó tanto tiempo observándola, que no advirtió que tenía al frente, a su profesor de historia. Este llevaba tiempo observándola, preguntándole sobre su proyecto de ecología para el instituto que tanta controversia había generado. La taciturna Fabiana solo suspiraba. El profesor siguió su mirada hasta llegar a la pareja. Entonces sonrió y se le acercó.

—¿Hay alguien allí?— preguntó el profesor, sacándola abruptamente de su abstracción.

—¡Profesor Andrés!—exclamó. Sintió que la sangre se le iba al rostro.

—¿Interrumpo algo?

La joven Fabiana lo miró por algunos segundos.

— De hecho si. ¡No tiene idea de cuánto he querido besarlo, de cuánto tiempo he estado esperando por estar entre sus brazos y que me diga a mi, no a ella, que soy la mujer de su vida! Pero lo único que consigo es que usted venga y me aleje de él con la intención de preguntarme sobre algo que no le interesa. Lo odio. Odio tener que conformarme con su simpatía, odio tenerlo tan cerca y que al mismo tiempo esté al otro lado de la clase.

—No, no interrumpe nada. —contestó. El carácter de Fabiana era voluble en esa época de su vida. Hablar con su profesor la calmaba pero paradójicamente su deseo se intensificaba al tener que compartir la clase con aquel joven que la traía poseída. Ella era una de las mejores estudiantes pero por alguna razón la historia era particular difícil para ella. Al contrario de lo que uno puede esperar en una chica, la fechas no era su fuerte. El apoyo que aquel joven le brindaba en cada clase, no solo había logrado salvar sus notas sino que también le había permitido que le hablara por primera vez directamente. Había logrado tener sus ratos a solas con él.

Al terminar la clase, aquel joven fornido que siempre estaba cerca de la ventana se despidió de ella, ofreciéndose en ayudarla con su proyecto de reciclaje.  Él era el más popular pero no por eso dejaba de ser amable con ella, pues también lo había ayudado a pasar su examen de matemáticas. Había sido una de las pocas veces en las que se había quedado sola con un chico, aun cuando no hubiese nada entre los dos y que probablemente jamás lo habría.

El profesor Andrés, como era costumbre, siempre le ofrecía un tiempo extra para ponerse al día con su proyecto estudiantil. Ese día Fabiana se rehusó. No tenía deseos de quedarse a hablar con él sobre ambientalismo. Lo que ella quería era ser besada. No le importaba tener que verlo con otra chica pero no se resistía cuando lo tenía aunque fuese por un breve momento, tan cerca de ella. Aun así, sabía que era muy importante su apoyo. Fabiana se excusó diciendo que debía encontrarse con otros compañeros para investigar sobre termodinámica. Ella y el profesor quedaron en verse horas más tarde.

Había iniciado la temporada de lluvias y a las seis de la tarde ya había oscurecido bastante. Fabiana observaba como la lluvia lavaba la ciudad dejando solamente la humedad de una oscuridad inalterable que surgía como un manto fantasmagórico sobre las luces y estás, luchaban por alcanzar el cielo. Pero algo sucedía frente a su casa, y ella, en su letargo, no se daba cuenta. Bajó la mirada solo para sentir como su corazón se atravesaba en su garganta.

Bajo el pórtico de la casa, se detenía aquel joven que robaba los deseos impúdicos de Fabiana. Ese joven llevaba tiempo observándola sonriente.

—¿Cuánto tiempo llevas allí observandome? — Le preguntó Fabiana, sorprendida por la inesperada llegada de aquel joven de chaqueta negra.

—El suficiente para notar cuánto te gusta lluvia.

—¿Te dedicas a vigilar a las niñas en su ventana?

—Sólo a las hermosas.

Fabiana sintió como se le ruborizaba el rostro. Tragó saliva, pero solo bastó un par de segundos para que reaccionara. Entornó los ojos y se retiró de la ventana. Sonreía para sí misma y observaba aquel espejo que en la mañana la había visto acariciando cada centímetro de cuerpo por él. No podía evitar sentir el fuego en su interior, no podía contener el ímpetu de su frugal corazón.

—¡Oye!¿Me abrirás la puerta? Gritó el joven desde la calle.

—¡Claro! — contestó Fabiana. De pronto se sentía feliz, se sentía fascinada por el hecho de tenerlo en la puerta  esperándo  por ella. Buscaba algo bonito para ponerse. Aún cuando no le gustaba maquillarse intentaba torpemente de pintarse los labios. Al terminar bajó rápidamente las escaleras.

—¿Quién grita en la puerta?—Preguntó su madre. Fabiana quería ser la primera en abrir la puerta pero su mamá ya estaba varios pasos delante de ella.—¡Vaya, te maquillaste!— le dijo. Entonces Abrió la puerta en cuestión de segundos.

—Buenas noches señora Ana.— saludó el joven.

—Hola Andrés. Si sabes que tenemos un timbre, ¿verdad?

El joven sonrió.

—Vi a Fabiana en la ventana y no creía que fuera necesario.— contestó, dedicándole un guiño a Fabiana.

La madre se volvió a ver a Fabiana y le sonrió. Pero algo había en su sonrisa que no le agradó a Fabiana. Conocía bien a su madre como para saber todas sus formas de sonreír y aquella sonrisa no era precisamente para ella.

—Nani— le llamó el pequeño José. — quiero ir al baño.

—Ya voy — le dijo Fabiana.

Pero a ella le tomó otros segundos más, como si se tratase de una película en cámara lenta,  darse cuenta de que aquel final sería como una espina en el corazón. Aquel joven se acercó, puso un pie en el interior de la casa y beso suavemente los labios de su madre. Fabiana los observaba desde las escaleras, agarrándose de la pared por miedo a caerse. Sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas y como su corazón, antes azaroso, se clavaba en su garganta impidiéndole respirar. Ella no podía soportar verlos así. Decepcionada, se dispuso a volver a su cuarto con la única intención de soltar su pena, una vez más.

Con los ojos aguados y conteniendo el llanto, Fabiana llevó a su pequeño hermano hasta el baño y lo ayudó a bajarse los pantalones para orinar.

—¿Qué tienes Fabi?— preguntó su hermanito en toda su inocencia.

—Nada, mi pequeño.—

—¿Viste el nuevo juguete que me regaló mamá?— le preguntó José mostrándole un muñeco de acción que tenía en la mano.

—Es genial— Contestó.

Luego de ayudarlo a terminar, el pequeño José bajó las escaleras pero Fabiana se sentó de nuevo frente al espejo del baño. Ella se observaba a sí misma y sentía como la rabia le apretaba el cuerpo. Odiaba a su mamá, odiaba a su profesor. El odio se acrecentaba como el fuego sobre las brasas, pero algo más aterrorizó su mente: no tardó en comprender que aquel odio era motivado por los celos y el deseo irrefrenable de que fuera él quien la amara. Arrancó a llorar desconsoladamente.

Por primera vez en su vida había sentido odio a su madre, a quien siempre había amado, y todo solo por un hombre. La vergüenza rápidamente la consumió por completo. Jamás en su vida se habría imaginado tener que odiar la felicidad de su progenitora y solo porque tenía el amor del hombre que ella desde un principio, siempre había deseado. Su llanto se convirtió entonces, en el odio a sí misma, en el temor de ser una hija malagradecida y traicionera, porque llevaba meses haciendo el amor con el novio de su madre. Aunque fuesen solo fantasías. ¿Cómo podría privar al tierno fruto de la juventud, de hallar en el sexo, la poesía mística de su naturaleza?

Bajó de nuevo las escaleras, intento no ver a ninguno de los dos. Cogió las llaves y cuando estuvo a punto de salir, su madre la detuvo.

—¡Fabiana! ¿A donde vas a esta hora?

Fabiana se detuvo, intentando que su madre no viera sus ojos llorosos, pues no tenía ni las fuerzas ni la intención de explicar. No podía hacerlo aunque quisiera.

—Olvidé mi cuaderno de biología en casa de Gloria. Debo ir a buscarlo.

—Pero Andrés ha venido esta noche para ayudarte también en tu proyecto.

—No creo que pueda hacerlo hoy.

—¿Volverás para cenar?

Fabiana suspiró.

—No mamá, me quedaré a dormir allá.

—Qué Dios te bendiga.

Al cerrar la puerta, Fabiana respiró hondo. La verdad es que no le había mentido a su madre sobre que tenía que ir a buscar el cuaderno, el problema era que Gloria vivía al otro lado de la ciudad. Había olvidado su bolso con el dinero y no había forma de que lograra llegar hasta su casa. Solo le urgía caminar para despejar su mente. Además tampoco tenía intenciones de quedarse a dormir en casa de Gloria donde ella también le recordaba por qué deseaba tanto a aquel hombre.

Las calles iluminadas bajo una llovizna grisásea parecían representar el laberinto de su mente y la oscuridad que se había posado sobre su corazón. No podía regresar al refugio de su cuarto así que tenía que caminar varias calles para lograr encontrar la tranquilidad que necesitaba. Se aferró a su abrigo y comenzó a caminar. No tenía idea de hacia donde iría.

Tantos pensamientos de vergüenza, temor y deseo la hacían preguntarse si había algo malo en ella por no poder controlar la necesidad imperiosa de tener sexo con el novio de su madre, con la idea de cambiar de lugar.  Sentía un gran conflicto en su interior porque no podía entender aquel íncubo que se posaba en su cama, que había perturbado su mente y que ella con tanto gusto había dejado entrar. «¡Estoy enferma!»

En su solitaria caminata nocturna, solo era acompañada por el reflejo en los vidrios de las tiendas y carros de la avenida. Se acercó de nuevo a saludar a su reflejo en una tienda de vestidos que había cerrado hace horas. Aquel espejo reflejaba su pena. Hace varios meses que los espejos se habían convertido en sus amigos silencioso, en el eco de sus deseos y en el frío recuerdo de que tenía que olvidarse de Andrés. Pero a pesar de la tristeza amaba a su madre por sobre todas las cosas. Decidió plantar cara a la situación, pues la mejor forma de matar el deseo que tenía, era enfrentar el hecho de que a su madre era feliz por primera vez desde que su padre las había abandonado y que eso era lo único que en realidad importaba.

Pasaron varias horas antes que Fabiana decidiera por fin volver. Regresar a su casa era la prueba de que había logrado calmarse aunque todavía estuviera enojada consigo misma por ser tan inmadura. «Por esa razón él no lograría amarla». Resignada a superar un amor no correspondido cruzó el umbral de su puerta, esperando que, al entrar, dejara afuera todo ese embrollo de sentimientos infortunados y lascivos que recorrían su cuerpo. Estaba equivocada.

Las luces estaban apagadas y el reloj de la pared indicaba que había tardado más de cuatro horas en volver. Tenía hambre, así que buscó en la cocina algo para comer pero no había nada porque se suponía que ella no volvería esa noche. Cogió un par de galletas de soda y mermelada y se fue a su cuarto, cuidando de no despertar a su madre. Había un ruido particular que templó los sentidos de Fabiana. A medida que iba subiendo escuchaba unos que gemidos se difundían en la penumbra y ella sabía exactamente de donde provenían.

Primero fue hasta la habitación de su pequeño hermano para asegurarse que estaba dormido. A ella le gustaba observalo mientras soñaba. No había nada que amara más que aquel hermoso niño que con tanta admiración la saludaba todos los días y sentía que no había  nada que no hiciera por él. Al verlo que dormía plácidamente en su cama de Buzz Ligthyear, siguió su camino hasta el siguiente cuarto.

La puerta de la habitación de su madre estaba entre abierta como si no hubiese habido tiempo de cerrarla. Una luz tenue se proyectaba desde el interior y Fabiana podía reconocer aquellas sombras que serpenteaban lentamente en la pared. Dejó a un lado las galletas y se acercó en silencio para ver por la rendija. Observó cómo el cuerpo de Andrés se deslizaba sobre su madre. Las piernas de aquella mujer abrazaban el cuerpo sudoroso de aquel hombre que la abría y penetraba con intensidad. Fabiana no podía evitar la curiosidad de ver el rostro de Andrés, y aun cuando la oscuridad reinante en aquella habitación solo permitía la entrada a una imaginación pervertida, la necesidad de observar a aquel hombre haciéndole el amor a su madre podía ser lo más cercano que estaría nunca de ver el cuerpo desnudo que ella deseaba.

En el momento en que Andrés cambió de lugar con Ana, llegó el momento que por tanto tiempo había estado imaginando. Fabiana debía entrar en escena. Ahora era ella misma quien cabalgaba desnuda y sudorosa, con sus cabellos batiéndose en las sombras mientras Andrés tocaba sus pechos y su vientre. Se veía a sí misma devolviéndose la mirada con un sonrisa de satisfacción mientras se entregaba a su amante soñado. Fabiana gemía cada vez que Andrés se impulsaba para penetrarla y ella, fogoza, inclinaba su cabeza para disfrutar de aquel momento lujurioso. Subía y bajaba exponiendo sus pechos al aire y curvando su vientre que ahora recibía la fuerza de su hombre. Luego sus siluetas se hicieron una con el fondo de una luz que atravesaba la ventana. No había nada más hermoso que ver a una joven criatura entregándose a los placeres de la experiencia consumada. La razón de todo fruto es llevar consigo la naturaleza de su propio árbol.

La excitada Fabiana llevó sus manos a su pecho, tocándose suavemente los pezones. la figura de aquel joven la encendía y la torturaba de forma placentera. Aquel hombre penetraba la oscuridad con fuerza, con su brazos fornidos y su cintura tan dura como el mismo miembro que Fabiana deseaba tener dentro de ella y nada era más obsceno que espiar a los amantes mientras su propio deseo dominaba sus manos que ahora habían llegado hasta su monte de venus.

Ya no podía resistir observarlos.

Dicen que la mejor forma de huir de la tentación en caer en ella y Fabiana llevaba algún tiempo intentando huir de su propio deseo, pero incluso en su casa la idea de hacer el amor con aquel hombre la perseguía como un lobo lascivo esperando devorarla. Ya no quería hacerlo. Aquel hombre estaba tan cerca de ella que podía sentir que eran sus manos las que la tocaba, que era su lengua la que acariciaba sus muslos y sus labios los que besaban sus pechos.

Masturbarse mientras su madre hacia el amor no era algo que pasaba por la mente de Fabiana pero la idea de ser poseída por aquel hombre era mucho más fuerte que cualquier sentimiento o pensamiento que le mencionara lo inapropiado de ser una espía en la oscuridad. Dejó de observarlos y se dedicó simplemente a escucharlos mientras introducía la mano en su ropa interior.

Por otro lado, la predilección de Ana por el Feng Shui hacía que cada rincón de la casa y sobre todo el pasillo tuviera un espejo que refleja las cosas placenteras para dejarlas entrar en la casa. Esa noche Fabiana lo usaría para reflejar su propio placer. Se observaba a ella misma mientras movía sus dedos bajo el pantalón. Olvidó que estaba en el pasillo y no le importó bajarse los pantalones, desabrocharse la camisa y  ver las partes más íntimas de su cuerpo con la idea de tener aquel hombre desnudo y sudoroso a solo pasos de ella.

Nadie puede negarle el placer a quien ha nacido fruto del placer porque está privando a la naturaleza de su propia razón ser y hacer. Los gemidos de Fabiana parecían sincronizados con los de la pareja y aquel reflejo era el único testigo. Se acercó al espejo para besar su propia imagen mientras sus dedos penetraban su húmeda vagina. Lamía el reflejo celebrando su propia indecencia. El aliento de placer la entregaba a los brazos invisibles de su propia lujuria mientras aquel reflejo era su amante. Los pechos de Fabiana tocaban el frío espejo y eso solo avivaba su fuego interior de forma insospechada, pues eran la lengua húmeda del amante ajeno; del amor prohibido.

El olvido del entorno le habían dado la libertad a Fabiana se sentirse mujer, de brillar en la noche como una amante solitaria en representación de todas las mujeres del mundo. Romper las cadenas de su propia cárcel con solo una demostración de que estaba viva y tenía todo el derecho de sentir. Le daba gusto amarse a sí misma con tanta pasión que no podía contener sus propios gemidos mientras se apoyaba de la pared para introducir aún más sus dedos en su deseoso templo de perdición.

Ella subía y bajaba apoyándose en la pared mientras que; con la mano izquierda acariciaba su cuello, sus senos y sus piernas; y con la derecha, hacia movimientos circulares en su clítoris; a veces rápido, otras lento, aclamando la idea de liberarse de aquella prisión.  No podía contener la ola de sensaciones placenteras y su cuerpo temblaba con la misma rapidez con la que su corazón había ensordecido sus oídos. Allí estaba la joven Fabiana, antaño inocente e introvertida y que ahora se deslizaba en la oscuridad como una figura pagana cuyo deseo sacramental la habían convertido por fin en una mujer con poder sobre su propio cuerpo.

Pero muchas cosas olvidó esa noche. Olvidó que estaba desnuda en la oscuridad, olvidó que se masturbaba  en pleno pasillo de su casa y por sobre todo, olvidó que la puerta no estaba asegurada.

En un intento por apoyarse de la puerta, esta inevitablemente se abrió. Fabiana no podía detener la electricidad embriagante que subía por todo su cuerpo. Sus ojos entornados indicaban que llegaba al clímax y todo su ser era lentamente devorado. Ahora no había nada que impidiera que cayera directamente en la boca del lobo.

Aquella pareja saltó asustada de la cama y Andrés corrió rápidamente a encender la luz mientras Ana se refugiaba asustada entre las sábanas.

No hubo nada que evitara que Fabiana cayera de golpe en el interior de la habitación.

—¡Fabiana!— exclamaron Ana y Andrés al unísono.

—¿Qué estás haciendo?— inquirió Ana horrorizada por observar a su hija desnuda, con las manos entre sus piernas, en la misma habitación que su amante.

—¡Aaay!— gimió Fabiana, quien ya no podía controlarse.

El deseo de Fabiana por fín se había cumplido. Ella y aquel joven estaban desnudos en la misma habitación y como si todo hubiese sido calculado por la mano perversa del destino, Fabiana dejó escapar un gemido mucho más suave y casi inaudible mientras todo su cuerpo se contorsionaba ante la mirada atónita de Andrés. Fabiana lo observaba mientras sentía que todo su cuerpo se humedecía aún más en el suelo y no había momento más propicio para sentir que aquel hombre por fin la había hecho suya. La causa de su deseo obsceno era ahora testigo de su corrida incipiente.

logo, YjRivas, Blog, WordPressLicencia de Creative CommonsReflejo amante by Yorvis J. Rivas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License

EL Umbral de Aqueronte

Relato, Short, Horror, Sci-fi

Año 2207 D.C.

El Dr. Friedrich krogen, apodado injustamente como Dr. Knoche por sus contemporáneos, logró diseñar un dispositivo llamado ‘El Anillo’; una máquina capaz de entrar en las once emanaciones dimensionales para invocar y contener por ‘privación’ las almas de los muertos, con la intención de predecir el futuro y obtener ventajas en la guerra. Pero las consecuencias fueron atroces.

Habiendo logrado exitosamente la contención de una cantidad de trescientas almas humanas y de otras especies, El Anillo logró predecir, a través de la derivación de sucesos, la invasión de los Seth, seres de cinco dimensiones procedentes de la Galaxia del Triángulo. Aquellos seres tenían una forma artropomorfa, pero su piel era translúcida y solo visible con un equipo especial. Eran tan altos y delgados como los árboles y aunque tenían un gran fuerza tecnológica y física, no pudieron detener la ola de ataques. Los seres humanos en conjunto con fuerzas aliadas de la Vía Láctea, lograron intervenir y atacar a lo Seth en su propio planeta. Sin embargo, al usar El Anillo, una energía desconocida invadió las almas contenidas y corrompió el contenedor, liberando infinidades de emanaciones demoníacas a nuestro planeta.

El horror invadió cada rincón del mundo. Las otras razas de nuestra galaxia observaron atónitas como nuestro pequeño planeta era consumido por «la más espantosa desgracia que nadie pudiese imaginar jamás». Aquellas almas corrompidas, atrajeron toda clase de demonios cuyo nombre apenas se alcanzaba a pronunciar. Los demonios que lideraban la invación, cuyo nombre era muy similar al chasquido de un insecto, atacaron a todo ser viviente de la galaxia, llevando a muchas especies al borde de la extinción. Los comenzaron a llamar ‘La maldición de los Seth’. Otros sugirieron que era el mismo Dios quien había castigado la osadía del hombre por usar a los muertos con fines bélicos y egoístas, corrompiendo el balance de la naturaleza.

El hermoso color azul del planeta se tornó rojo sangre, las nubes se transformaron en horrendas figuras oscuras y fantasmagóricas que se movían bajo un cielo negro. Aquellos demonios se apoderaron de toda alma que entraron en su camino y liberaron desgracias en todas direcciones. El hombre había abierto por segunda vez la caja de Pandora, pero no había esperanza en el fondo.

Dos meses más tarde, alguien por fin había hallado el origen de aquellas legiones enteras de seres monstruosos. Aquel hombre era Alister, uno de los pocos sobrevivientes del ataque. Él había sido testigo de como destrozaban a su familia y con ella la ciudad entera. Fue uno de los primeros en advertir como el cielo se abría y las luces oscuras se expandían en todas direcciones. Al ser el primogénito de Friedrich, Alister fue desterrado y obligado a vagar en aquel infierno. Allí no habían reglas, no había gobierno y no quedaba nada más cenizas y aullidos. Todo gesto de amor o compasión había suplantado por la necesidades básicas de sobrevivencia.  A pesar de ello, Alister logró hallar la señal que permitía el traspaso de las almas entre las dimensiones,conocido como «Umbral de Aqueronte».

—¿Que hemos hecho?—musitó perturbado al observar aquel horrendo escenario de cadáveres humanos, poseídos y deformados por aquellas emanaciones demoníacas. Con el rostro manchado de sangre observaba como el humo y el polvo dominaba el lóbrego valle. A lo lejos se podía escuchar los gritos de los desesperados, suplicando por sus vidas. Aquellos gritos desgarradores invadían los aires y llenaban el corazón de un inmenso terror.

Alister llevaba horas luchando por su vida, aquellos demonios habían logrado agotarle pero su deseo de sobrevivir y de acabar con aquella ola de sufrimiento, era más fuerte que cualquier demonio que intentara dominarle. Lleva una armadura hecha de un material ultraligero y resistente que cubría con un largo y andrajoso abrigo negro, producto de aquella batalla.

Allí, arrodillado ante el cuerpo sin vida de su amigo, se sentía cada vez más atormentado por los gritos de las víctimas de aquellos espantosos demonios. Sin embargo, lo que le atormentaba más, no sólo era que había perdido a su mejor amigo sino que además, había sido su propia espada la que le había arrancado el alma ,al que alguna vez consideró un hermano.

—Lo lamento Adán— musitó entre sollozos y con lágrimas saliendo a borbotones de sus ojos. —Lamento que haya tenido que terminar así.

Pasó cierto tiempo antes que Alister se volviera a poner de pie. La nube de humo y polvo comenzaba a disiparse, revelando aún más el horrendo escenario. Desencajó su espada del cadáver de Adán. Aquella espada emitía una luz tenue de color aguamarina y la sangre escurría lentamente. Alister envainó su espada, dispuesto a abandonar aquel lugar para atravesar El Umbral de Aqueronte y llegar hasta El Anillo. Montó su motocicleta, Revisó la carga de su pistola de plasma, así como los cargadores electromagnéticos para prepararse en su última batalla; aquella que pondría fin al infierno desatado.

De pronto, observó como algo inmenso se acercaba, levantando el polvo a su paso. Aquella inmensa criatura, con una morfología parecida a un lobo con inmensos dientes, un par de enormes cuernos y con espinas que iban desde la cabeza a lo largo de su columna vertebral hasta la cola, se abalanzó briosa sobre él. Alister disparó hasta agotar la carga de su pistola. Sólo le quedaba su espada. Con gran destreza se defendió de aquella furiosa criatura, amputándole una de las garras. Pero aquella criatura era fuerte y estaba decidía a destrozarlo. Una vez más, Alister blandió su espada y le atravesó directamente en el corazón, asesinándolo instantáneamente. Luego tomó su motocicleta y a toda velocidad atravesó el Valle; bautizado como Valle de las Almas, en dirección sureste hacia la ciudad en ruinas donde se encontraba El Anillo.

El cielo se agitaba, las nubes grises ocultaban el sol, apenas unos rayos de luz alcanzaban a tocar la tierra y la temperatura comenzaba a descender. El viento soplaba fuerte, agitando los largos cabellos negros de Alister. Con su espada envainada a la espalda, el deseo y la necesidad de detener al nigromante, lo convertían en el guerrero que el mundo necesitaba, el que toda la galaxia deseaba fervientemente.

La oscuridad se apoderaba de él. Aquellos ojos grises, que se ocultaban tan sus largos y desdeñosos cabellos, reflejaban la furia y la desesperación, pero también, si le mirabas de cerca, podías encontrar determinación y la seguridad. Algo en su interior le animaba a continuar.

En el horizonte se erigían los monolitos de lo que anteriormente fue la más hermosa de las ciudades. Las ruinas de aquel paraíso lo turbaron sobremanera. Observó desconcertado aquella luz que atravesaba los cielos desde el espacio, abriendo un enorme agujero que se extendía varios kilómetros sobre la ciudad. Aquella luz rojiza era emitida desde el centro de la ciudad y llegaba hasta donde la vista alzaba. Ese era su destino, allí es donde debía llegar, por el bien de los mundos. Por el bien de su propia alma.

No alcanzaba a comprender cómo había sucedido todo aquello: «¿Cómo habíamos invadido el espacio de los muertos?,¿Hasta donde era capaz de llegar nuestro ingenio para destruir y consumirnos a nosotros mismos en la guerra o la desidia?» Muchas preguntas invadían la mente de Alister pero sabía que allí por fin encontraría la respuesta que tanto él, cómo el resto de la galaxia, buscaban fervientemente.

A lo largo de la historia, el hombre había usado la tecnología con fines bélicos. Cada avance científico y tecnológico suponían también una superioridad social, cultural y política, que les conferían una ventaja en el campo de batalla. Por siglos el hombre se había jactado de ser el centro del universo y pesamos que eso acabaría al encontrar finalmente, otras especies en diferentes mundos. Pero ese deseo y actitudes que, pensamos eran únicas en los humanos, también eran compartido por todas las especies. Después de todo, era lo natural. Todo ser vivo respondía sus instintos, conjurando las leyes darwinianas de la supervivencia del más apto.

Un sonido familiar lo trajo de vuelta al presente. En la pantalla holográfica de su motocicleta, Bree, la hermana de Adán y su gran amor, le llamaba.

—Alí, he encontrado el punto de emisión del espectro para entrar al Umbral—Hizo una pausa. —Intenté comunicarme con Adán pero no responde a su comunicador, ¿Está contigo?

Alister sintió un nudo en la garganta.

—Bree, yo… Adán…

—No importa, es necesario que te apures, entré al centro de comunicaciones y estoy intentando piratear el sistema. Alister, ésto es el infierno. ¡Apresúrate! Cada segundo que paso aquí… no sé, yo… ¡Oh Dios! ¡Noooooooo…

La comunicación se interrumpió, Alister sintió como el terror invadía todo su cuerpo, había  perdido a Adán y ahora temía perder a Bree. Desesperado, activó la máxima velocidad, llevando su motocicleta al límite. El sonido alertó a los demonios que se encontraban en las cercanías y rápidamente acudieron en dirección a Alister a gran velocidad. Decenas de cruentos demonios salieron abruptamente de cada ruina y cada cueva a lo largo del camino con una sola razón: devorar lo que encontraran en el camino.

Aquellos seres espantosos, persiguieron a Alister varios Kilómetros antes de llegar a la ciudad. Sin detenerse y blandiendo su espada ante todo lo que se acercase, Alister había logrado birlarse varios demonios y por fin había llegado al centro de la nefasta ciudad, antiguamente conocida como la Capital del Cielo y que ahora era el punto de emisión del Umbral.

Apagó el motor, sintiendo como se helaba la sangre ante aquel sórdido paraje. El olor era nauseabundo, y aún podía escuchar gritos. Se decía que aquellos demonios devoraban a las personas vivas y cuidaban de que se mantuvieran vivas, devorándolas desde los pies hasta la cabeza pero que inyectaban una especie de anestésico que, aunque no mitigaba el dolor, impedía que las funciones cerebrales cesaran a través de una homeostasis entre las funciones neuronales del Demonio y de sus victimas; lo que probablemente harían sentir al demonio, el mismo dolor que sentía sus víctimas. Incluso podían invadir las maquinas siempre y cuando tuvieses la capacidad de moverse y siempre con la finalidad de causar dolor y devorar a todo ser viviente.

Al llegar al centro de comunicaciones, halló por fin el cuerpo de Bree. Yacía en el suelo con su arma empuñada y sus cabello largos y rojos cubrían su rostro. Alister no pudo contener las lágrimas pero su miedo se mitigó al observar que aún respiraba y que, aunque estaba mal herida, continuaba viva y sin profanar. La tomó en sus brazos y continuo su ascenso hacia el centro del Umbral donde se encontraba el Anillo. Bree había logrado detener la Luz que permitía guiar a los demonios a cambio de su propia homeostasis, pero el Umbral seguía activo y El Anillo seguía dominando las almas profanadas.

Logró llegar hasta El Anillo, dejó cuidadosamente a Bree a un lado. Comenzó a abrir los ojos, y Alister la observaba complacido. Ella lo miró sonriente y sus ojos se llenaron de lágrimas al observar el rostro entristecido y ensangrentado de Alister, ambos lo habían perdido todo y no tenían más que su amor para mantenerse con vida. Bree acarició el rostro de Alister y éste se aferró a su mano, rompiendo en llanto.

—Alister, sé que mi hermano está muerto, sé que tu lo asesinaste— Dijo Bree observándolo fijamente.

—Bree, yo lo…— Alister se sintió atribulado.

—Lo sé— le interrumpió Bree—Pero era tu deber, sé que se había dejando profanar. Lograste liberarlo.

Una voz siniestra irrumpió el lugar.

—Has logrado atravesar el infierno Alister. Lograste atravesar el velo y por fin llegaste hasta aquí, al Nido de las Almas-

Aquella voz le era familiar. Aunque no podía determinar de donde provenía, permaneció impávido. Había aceptado que, aún cuando lograse romper El Anillo, no había vuelta atrás. Bree no lograría sobrevivir y él no estaba dispuesto a vivir sin ella.

—He venido a detener éste infierno— dijo Alister.

—No puedes detenerlo, ¿Cómo podrías detener algo que pertenece a los dioses?

—Tú no eres Dios.— Replicó Alister.

Una forma con apariencia humana se formó en frente de Alister, poco a poco se fué transformando en la persona que Alister por tanto tiempo quería ver y que sin embargo, había aprendido a odiar. Era Friedrich Kroger.

—¿Dios? En toda las galaxias y todos los mundos de todas las dimensiones no hemos encontrado pruebas de la existencia de Dios, ni los mismos muertos nos hablan de un paraíso o de un infierno. Dios no existe Alister, es una creación humana. El hombre creó a Dios como una forma de representar aquello que no entendía, lo creó para tener una figura a la cual alabar. Ninguna otra especie habla de Dios como lo hacemos nosotros.

—¿Entonces tu harás que exista… convirtiéndote en él?— ¿Qué te da el derecho de atraer en contra de su voluntad, el alma de los muertos?

—Todas almas vienen a la vida en contra de su voluntad y mueren en contra de su voluntad. Cada vida que llega a este mundo, lo hace por obligación y lo abandona por obligación sin propósito o destino, yo sólo les permito regresar a éste mundo con un propósito verdadero, el de servir a sus hermanos y hermanas.

—Lo que has hecho es crear un infierno- respondió Alister.

—No lo entiendes Hijo, incluso tú debes morir. Pero no tiene que ser así.

Gritos desgarradores se escucharon en toda la sala, enormes demonios comenzaron a emerger de las sombras. La figura de su padre, pronto se transformó en un demonio antropomorfo, delgado y muy alto, con las cuencas de los ojos vacías y sus manos eran garras. Un aura oscura irradiaba por todo cuerpo y formaban dos pares de alas espectrales a su espalda. Alister observó horrorizado como su padre se transformaba en una fantasmagórica y espantosa figura demoníaca.

—¡Fuiste profanado!- determinó Alister.

—¡Fui trascendido!—replicó su padre.—Ahora soy  Haël que ha llegado a la Tierra. Ahora, yo te sembré en éste mundo en contra de tu voluntad, y ahora te arrancaré de él. Azrael cerrará un ojo por ti. Verteré tu alma a los ríos del infierno.

Alister y su padre se enfrentaron. Lucharon por largo tiempo. Las paredes temblaban, las gritos aturdidores de los demonios llegaban a cada rincón. Un verdadero aquelarre de demonios había dado inicio. Su padre no entendía como su propio hijo, siendo humano lograba mantener una lucha. En cada golpe que le atinaba, Alister respondía con uno igual.

La joven Bree, apenas consiente de lo que sucedía, abrió los ojos y logró observar horrorizada como los demonios la rodeaban. Alister blandía su espada contra aquella criatura demoníaca en una lucha incesante. Con sus últimas fuerzas logró levantarse y aprovechando que los demonios estaban entretenidos con la batalla, se dirigió hasta El Anillo.

—¿Cómo logras mantenerte en pie ante mí? Yo, que he sido transcendido a la última dimensión, que puede codearme con ángeles y demonios.

—No entiendes de que se trata La profanación de las almas, no se necesitaba una posesión directa de los demonios Padre. La profanación ocurre exponiendo el alma al dolor. En cada batalla vi morir a mis amigos y cada demonio me mostró el mismo infierno. Con mis propias manos, asesiné a mis amigos. Yo me convertí en un demonio al querer luchar contra ellos. Cada alma tiene dos emanaciones posibles, demoníaca o angelical. EL alma vibra hacia cualquiera de esos dos estados y según la polaridad, decide en que convertirse. Todo depende de hacia donde se incline la balanza.

—¿Hacia donde se inclina tu balanza?— le preguntó Haël con su voz de trueno.

El rostro y el cuerpo de Alister comenzaron a deformarse, transformándose parcialmente en un demonio similar a su padre. Garras tan largas como espadas, el cuerpo de Alister se transformó en una gran bestia con figura de león alado, tan negro como la noche. El rugido de aquella ensordecedor de aquella bestia retumbó en las ruinas de aquel pandemónium.

Freidrich lo observó maravillado. Riendo a carcajadas al comprender en lo que ambos se habían convertido.

—¡Bienvenido hijo mío! ¡He aquí que te muestro la fuente de vida eterna porque «el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna»!— declaró.

Pero Alister ya no reconocía bandos, la oscuridad en él era tan fuerte que ofuscaba cualquier razón. No reconocía ni a su padre ni a Bree. Todo lo que había en él, eran el deseo irrefrenable de desvastar todo a su paso. Con todas sus fuerzas Alister se abalanzó sobre Haël.

Mientras tanto, a varios metros de distancia, Bree había logrado llegar hasta El Anillo. Observó atónita aquella inmensa máquina con forma de aro que servía de portal y contención para las almas. Bree no paraba de sangrar y cada paso era tan doloroso que apenas podía permanecer consiente. Cuando entró en el sistema, los demonios olieron su sangre y la atacaron. Descargó una vez más su arma.

Los demonios padre e hijo luchaban ferozmente. Haël ordenó a los demonios que atacarán y todos ellos se unieron en un aquelarre de bestias sedientas de sangre. Cualquiera que hubiese sido testigo de aquel aterrador encuentro, había perdido inevitablemente la razón.

Cuando Bree logro abrir la consola, cientos de demonios se acercaban rápidamente a sus espaldas. Pero sólo bastó un segundo para que Bree, lograra emitir un pulso desde El Anillo y dispersar la energía del Umbral. Aquel pulso arrojó a los demonios del lugar con gran fuerza y Alister logró atravesar con sus garras el estómago de su padre .

El demonio Haël cayó de rodillas sosteniéndose de Alister. La  sangre de su padre rápidamente comenzó a esparcirse. El joven Alister, observando aquel sinnúmero de cadáveres, recobró por fin la razón. Con un grito aun más ensordecedor expresó todo su dolor de sentir como se había convertido en un asesino pero que al mismo tiempo, habían logrado por fin detener aquel jolgorio de emanaciones infernales. Todo había por fin terminado

—Ha llegado tu fin— le dijo Alister a su padre. Haël poco a poco regresaba a su antigua forma, recuperando sus ojos grises y entristecidos. Alister vió también su reflejo diabólico desvaneciéndose, recuperando las facciones de un joven lleno de vida. Taciturno, plató sus ojos café sobre su moribundo padre, que hacía esfuerzos por respirar.

—¿De verdad me has odiado tanto?— le preguntó.

—No. Siempre te he amado padre y sé que has pasado por mucho dolor- musitó. —Siempre te he amado pero he odiado en lo que te has convertido.

—Sólo quería traer el orden al caos. Cada especie del universo debe afrontar un ciclo de creación y destrucción para continuar. ¿Cómo reconocería el paraíso sin antes haber vivido el infierno? Toda la inventiva y el ingenio del ser humano está determinado por su instinto de sobrevivir. Una vez que ha logrado vencer los obstáculos entra en estado de reposo y al no encontrar algo que lo amenace, se convierte, inevitablemente, en la amenaza.

—¿Eso fué lo que pasó con los Seth?— preguntó Alister consternado

—Creímos que serían una amenaza. Que nos atacarían. Entonces atacamos nosotros y nos convertimos en la amenaza.

—¿Se equivocó El Anillo?

—No. No podía entenderlo y cuando pude hacerlo, era demasiado tarde. Los Seth querían evitar que usáramos la máquina y planeaban detenernos, entonces El Anillo nos hizo atacar a los Seth. Hijo, yo sólo quería probar la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma pero fallé, jamás encontré pruebas de la existencia de Dios. No sé si existe un paraíso o un infierno.

—Nosotros creamos el paraíso y el infierno padre, según nuestras acciones está donde nosotros estemos.

—Lo siento hijo. Perdóname.

Alister lloró sobre el cadáver de su padre pero desde El Anillo emergió un grito todavía mas aterrador. Alister volteó rápidamente, observando a Bree a un lado de las consolas. Al acercarse al Anillo, Alister escuchó el susurro de las almas, todas hablaban al unisono hasta que todas dijeron a coro:

—Tú, hombre de la tierra. Libranos de esta prisión.

Alister usó todas sus fuerzas y blandió su espada por última vez, la incrustó con gran violencia en El Anillo y todas las almas comenzaron a ser liberadas. El Umbral de Aqueronte había sido roto, una enorme energía fue liberada en un intenso pulso que barrió todo a su paso.


Esta no es toda la historia…la he pensado más compleja. Quizá deba escribir un libro aunque realmente he pensado que debería ser una novela gráfica. Solo que no se nada sobre como hacer una novela gráfica.

logo, YjRivas, Blog, WordPress

Derivaciones del Tiempo.

Anoche soñé con el tiempo. Fue un sueño cálido, un sueño hermoso. Soñé con el principio y el final, el origen y las consecuencias de nuestras decisiones. Estaba dormido sobre una cama de satén y seda viajando por encima de todas las cosas en una cesta de mimbre.

En mi sueño parecía haber encontrado la razón de toda duda, la reconciliación de toda paradoja y vi la raíz de todo ciclo. El tiempo se presentó como las ramificaciones posibles de una monada preconcebida, pasando de causa a consecuencia. Eran las raíces de un árbol invisible o más bien como los surcos de la palma de nuestra mano en un crecimiento continuo y derivaciones infinitas.

Todo esta resuelto. Pensé que el orden y el caos eran solo los nombres con los que llamábamos a lo que podíamos controlar y a lo que nos controlaba a nosotros; que las horas solo eran destellos de incertidumbre. Entonces mi mente se iluminó como el cosmos al momento del Big Bang y alcanzó toda oscuridad latente. Hubo regocijo y sentí calma.

Todos los acontecimientos eran nódulos en una red astronómica que se extendía desde los confines del subconsciente hasta las órbitas de las galaxias. Soñé con partículas, soñé con el sueño y soñé que estaba despierto.

YJRivas