Amantes

En príncipe me convertiste

Con tus labios y besos tiernos

Como hombre tuyo me envolviste

Con el aroma dulce de tu cuerpo.


Fuiste y eres un amor verdadero

Y en mi corazón con rosas te clavaste

Y ante Dios para siempre juraste

Amarme entre las sábanas los tiempos venideros.


Invertiste mi mundo a tu antojo

Desnudándome con pasión y con deseo

Indefenso fui ante la luz de tus ojos

Y amante soy de la delicia de tus besos.


Amantes hoy somos en aquel lecho

Rendidos ante el deseo como ahora

Mientras te amo como nadie lo ha hecho

Y mis labios con suavidad besando tu pecho

Haciendo el amor durante horas.

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No sin ti

Nunca he visto un fantasma, mas que aquel que se posa suavemente sobre la cabecera de mi cama. Me perturba con tu recuerdo, me enloquece con tu voz. Su rictus mortifica mi corazón y no hallo refugio entre la soledad latente de una habitación fría y oscura. Ya no está en la cabecera de mi cama, lo busco por todos lados y no lo hallo, busco en cada rincón pero no está allí. Volteo mi cara y allí está observándome. Sus cabeza reposada sobre mi almohada y sus cabellos girando y flotando me acarician el rostro. Su mirada perdida y sus ojos desorbitados escudriñando mi alma.

-¡no, no, no, no. no. no. no!- La única palabra que puedo pronunciar
Su sonrisa no se aparta de mi, su juego quebranta mi cordura.

-¡Largo!- alcanzo a decir pero mi voz se quiebra. Lárgate, vetusta criatura de los montes de Hades, lleva tu rostro de vuelta al segundo circulo del infierno- voxiferé levántadome de golpe y arrancándole las sabanas blancas.

-No sin tí- movió sus labios acercándose, acercándose, acercándose.

-No me llevarás sirena de ojos pardos, ninfa de las profundidades, no te llevaras éste cuerpo al profundo abismo, lárgate súcubo de la noche que te posas sobre mis sabanas –

-No sin ti-

-Déjame morir con el recuerdo, déjame llorar las gotas de sangre por tu recuerdo, déjame la amargura de la soledad que retumba en éstas paredes de piedra y madera… déjame morir en la desdicha, la pena de tu recuerdo y la desdicha de mi soledad.

-No sin ti- Su rostro se acercaban, sus manos tomaban mi cuerpo, su lengua saboreaba mi piel.

-Aparta tu lengua de fuego de mi, oh diosa nocturna. Demonio del averno, aparta tu fuego de mi porque condenas mi alma.

-¡No, no lo hagas!- no me dejes en ésta soledad, no me apartes de tu lado y muéstrame la luz de la noche eterna. Tu, diosa que te posas sobre la cabecera de mi cama y calientas las sabanas con tu cuerpo mortal, levántame sobre el cielo y déjame caer hasta las profundidades en tu compañía. -¿A donde iras, a donde fuiste, donde éstas?, la amargura rompe mi garganta y el vacío consume mis deseos. Ésta vida miserable que se apaga como la llama en la vela más gastada, Dime ¿Te iras tan pronto y dejarás éste cuerpo que se ha de pudrir? ¿Te vas tan pronto?-

-No sin tí-

†Cuentan†

Cuentan que una vez hiciste un pacto con dios, que prometiste amarlo hasta la muerte y ahora, cuando los aires soplan divinos susurros de agonía, te encuentras sola y sin vestido entre la miseria y frialdad del invierno.

Dijeron que pusiste tu corazón envuelto en sábanas de sedas mientras rezabas por su regreso, que las noches eran tan largas como tu propia vida y que la esperanza, que una vez habitó entre tu pecho, ahora se ha vuelto un tormento sin salida.

Pero me dijeron también que le traicionaste, que le abandonaste cuando más te necesitaba, que tus sueños los antepusiste a los de él y que el amor que sintió por ti lo ahogaste en tu locura.

Escuché que tus manos sostuvieron su cabello cuando lloraba por ti entre las hojas secas de los árboles en aquel valle mágico que rodeaba su hogar, pero eran lágrimas por ti, por tu causa y tu consecuencia.

Sé que le amas y que, ahora cuando se ha ido, quieres que regrese. Pero no encuentras más que el eco respondiendo a tus rezos y tus plegarias. ¡No llores!, que él lo que menos quiso fue que llorarás por su causa, algo que tu jamás aprendiste.

Los vientos contaron de la vez que hicieron el amor aún sabiendo que no debían, que durante días enteros se escondieron entre las sábanas para amarse una y otra vez mientras horas pasaban y varios soles se asomaban y ocultaban sobre las monte y los fiordos. Ahora sólo te acompaña el frío de tu cuarto oscuro con el tenue rayo de luz que te saluda amablemente cada noche que decides llorar por los recuerdos.

Ahora estoy yo aquí observándote, hermosa mujer que llora por la amargura de la soledad, mientras espera a que los años mitiguen el sufrimiento y sequen las lágrimas del arrepentimiento.

¡Cuán hermoso es tu sufrimiento! Cada lágrima de tu rostro acentúa tu inefable belleza. La luz del sol crea un arcoiris con tu llanto que ilumina la habitación más oscura.

Si lo amaste tanto, ¿Por qué decidiste abandonarlo cuando más te necesitó? ¿ Por qué antepusiste los problemas ante su amor, que tan pacientemente espero por tu despertar de la confusión y la duda?… Ahora lloras y te sientes sola cuando los muros de tu habitación se hacen cada vez más angostos y tus rezos son compensados con silencio.

Sí aún lo amas, ¿Por qué no decides hablarle?, ¿Es tanta la vergüenza de abandonarlo? Ahora sabes lo que sintió y lo entiendes… ¿No es acaso ese un gesto de amor?, Amor, no mereciste su amor, y no lo mereces ahora, eso es lo que más te duele.

También cuentan que, le amas y que no puedes vivir sin él. Que él espera tu regreso aún sabiendo que eres lo suficientemente cobarde y débil como para robarle un beso y atarlo contigo de nuevo en aquellas sábanas de amor… ya él no tiene esperanzas, todas, todas las que tenía para él, te las dio a ti para que estuvieras parada donde estás ahora. Lo mejor que puedes hacer es jamás volverlo a ver.

Mujer, ¡Oh, Eres tan joven y hermosa! Sólo recuerda una cosa; La rosa, siendo la más hermosa de las flores, lleva un tallo de espinas negras. Tómala por la fuerza y es seguro que sangrarás, acércate sutilmente y espera, que aún hay un largo camino por recorrer.

Premio Libro del Año de los Libreros Venezolanos 2014

QuéLeer

El Premio  Libro del Año 2014 es otorgado, por votación de los libreros, a El lejano oeste de Alejandro Castro, en poesía, y, en narrativa, a Las horas claras de Jacqueline Goldberg. En esta segunda entrega del premio el jurado tuvo la participación de las librerías Alejandría, El Buscón, Noctua, Kalathos, Sopa de Letras y Lugar Común.

El lejano oeste (bid&co, 2013) destaca por su fuerza, su humor irónico y su desfachatez como parte de una propuesta poética que roza lo narrativo-conversacional y construye un estilo personalísimo, claramente marcado ya en una voz tan joven como la de Alejandro Castro. Este segundo poemario amplía el eje temático de su primer libro ―la homosexualidad― para abarcar otras realidades que, desde el mismo título, aluden a lo nacional-urbano (recordándonos proyectos como el del grupo literario Tráfico, clara influencia), sin dejar de perfilar, a su vez, un imaginario universal.

Las horas claras (Cultura…

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El misticismo en Pequeños Episodios

Es una buena referencia de la Literatura Venezolana que puede estar siendo subestimada. Muchas de las grandes historias son creadas en el interior del país y no en la ciudad caraqueña por lo que hace falta ampliar nuestro horizonte pero fijando la mirada en nuestro territorio.

Rincón del Libro

Una buena parte de la literatura nacional es escrita en la provincia con gran calidad estética que merece una mirada más atenta de la crítica literaria.

David Colina Gómez (Táchira, 1973) es miembro fundador del Taller Literario Libélula. Con su cuento “De los inconvenientes del escepticismo pertinaz” (incluido en el libro) obtuvo el primer premio del concurso Iniciantes 2005, convocado por la Gobernación del Estado Táchira.

Pequeños episodios es una colección de diecisiete cuentos, en la que los diferentes protagonistas de las historias van desnudando su alma en el encuentro con otros personajes unidos a través de un plano  místico. Pequeños Episodios

En los cuentos se encuentran referencias literarias  de Borges y Kafka. “La relación entre dos ideas de autores tan dispares me causó estupor, maravilla, contento. Y no es la primera vez que me pasa. Y no soy el único a quien le ocurre. Borges, por ejemplo, reseña conexiones mucho más complejas, baste…

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