Me desearás

Me desearás, cuando al entrar por la puerta de mi habitación caigas en mis brazos junto a mi cuerpo semidesnudo. Cuando me beses con tus labios siempre suaves y tu cabello se enrede entre las yemas de mis dedos ansiosos de tocarte. Me desearás después de beber juntos el maravilloso vino junto a la cama, besándonos y desnudándonos entre besos y caricias. Entre la pared y mi cuerpo te verás atrapada, pudiendo sólo besarme,  acariciarme y sólo dejarte llevar por mi cuerpo deseoso de ti.

Ahí me desearás, cuando tumbemos la mesa y te siente sobre ella para apoyar el cuerpo que tú misma desnudarás con pasión y lujuria. Me tocarás y te tomaré para mí, haciéndote mía mientras escucho tu corazón latiendo eufóricamente y tu respiración dictándome lo que tu piel y tu cuerpo desean con tus ojos traviesos y tus párpados inquietos. Sobre las sábanas te tumbaré, apoyándome en ti. Besando tu cuello desnudo y tus labios rojos.

Posando mis manos sobre tu cuerpo, acariciando con mis labios tus suaves senos, besando los bordes de tu ombligo mirándote como me miras en trance. Entonces pasaré mi lengua suavemente por tu vientre hasta llegar a tus piernas, donde besaré tus pies y tus dedos. Entonces me desearás. Subiré de nuevo besándote y lamiendo tu piel perfumada y joven, me detendré entre tus piernas hasta llegar a tus labios temblando de deseo. Sobre ti me besarás, me susurrarás cuanto amor sientes por mi, cuanto deseo siente tu cuerpo al estar rozando el mío sobre las sábanas de mi habitación tenuemente alumbrada escuchando tus gemidos muy cerca de mis oídos.Tu cuerpo desnudo será mío y lo desearás.

Te levantaré sobre mí y te mirarás ansiosa en el espejo. Veré tus cabellos alumbrados tenuemente por la claridad que se fugará entre las cortinas de las ventanas de mi cuarto oscuro y veré como tu cuerpo se mueve sobre el mío y tus ojos mirándome con fugaz amor y delirante pasión piden entre gemidos que te haga mía.¡Y ahí me desearás! En tu cuerpo me perderé, hundiéndome en ti con suave delirio y éxtasis de locura sintiéndote mía y tú,con tu mirada difusa me perseguirás hasta lograr llevarte mi cuerpo y dejando mi alma entre tus brazos y tu cuerpo desnudo,sudando, temblando.

Todos, todos los besos pasarán por tu mente. Pensarás en cómo te haces mía con cada minuto que pasa, entre cada gemido y cada movimiento donde nuestros cuerpos desnudos sudando y gimiendo, se unan y se amen con el más cálido amor y el más lujurioso deseo de caminar sobre la moral de los demás y gritando en silencio nuestras almas haciendo el amor.

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No sin ti

Nunca he visto un fantasma, mas que aquel que se posa suavemente sobre la cabecera de mi cama. Me perturba con tu recuerdo, me enloquece con tu voz. Su rictus mortifica mi corazón y no hallo refugio entre la soledad latente de una habitación fría y oscura. Ya no está en la cabecera de mi cama, lo busco por todos lados y no lo hallo, busco en cada rincón pero no está allí. Volteo mi cara y allí está observándome. Sus cabeza reposada sobre mi almohada y sus cabellos girando y flotando me acarician el rostro. Su mirada perdida y sus ojos desorbitados escudriñando mi alma.

-¡no, no, no, no. no. no. no!- La única palabra que puedo pronunciar
Su sonrisa no se aparta de mi, su juego quebranta mi cordura.

-¡Largo!- alcanzo a decir pero mi voz se quiebra. Lárgate, vetusta criatura de los montes de Hades, lleva tu rostro de vuelta al segundo circulo del infierno- voxiferé levántadome de golpe y arrancándole las sabanas blancas.

-No sin tí- movió sus labios acercándose, acercándose, acercándose.

-No me llevarás sirena de ojos pardos, ninfa de las profundidades, no te llevaras éste cuerpo al profundo abismo, lárgate súcubo de la noche que te posas sobre mis sabanas –

-No sin ti-

-Déjame morir con el recuerdo, déjame llorar las gotas de sangre por tu recuerdo, déjame la amargura de la soledad que retumba en éstas paredes de piedra y madera… déjame morir en la desdicha, la pena de tu recuerdo y la desdicha de mi soledad.

-No sin ti- Su rostro se acercaban, sus manos tomaban mi cuerpo, su lengua saboreaba mi piel.

-Aparta tu lengua de fuego de mi, oh diosa nocturna. Demonio del averno, aparta tu fuego de mi porque condenas mi alma.

-¡No, no lo hagas!- no me dejes en ésta soledad, no me apartes de tu lado y muéstrame la luz de la noche eterna. Tu, diosa que te posas sobre la cabecera de mi cama y calientas las sabanas con tu cuerpo mortal, levántame sobre el cielo y déjame caer hasta las profundidades en tu compañía. -¿A donde iras, a donde fuiste, donde éstas?, la amargura rompe mi garganta y el vacío consume mis deseos. Ésta vida miserable que se apaga como la llama en la vela más gastada, Dime ¿Te iras tan pronto y dejarás éste cuerpo que se ha de pudrir? ¿Te vas tan pronto?-

-No sin tí-

†Cuentan†

Cuentan que una vez hiciste un pacto con dios, que prometiste amarlo hasta la muerte y ahora, cuando los aires soplan divinos susurros de agonía, te encuentras sola y sin vestido entre la miseria y frialdad del invierno.

Dijeron que pusiste tu corazón envuelto en sábanas de sedas mientras rezabas por su regreso, que las noches eran tan largas como tu propia vida y que la esperanza, que una vez habitó entre tu pecho, ahora se ha vuelto un tormento sin salida.

Pero me dijeron también que le traicionaste, que le abandonaste cuando más te necesitaba, que tus sueños los antepusiste a los de él y que el amor que sintió por ti lo ahogaste en tu locura.

Escuché que tus manos sostuvieron su cabello cuando lloraba por ti entre las hojas secas de los árboles en aquel valle mágico que rodeaba su hogar, pero eran lágrimas por ti, por tu causa y tu consecuencia.

Sé que le amas y que, ahora cuando se ha ido, quieres que regrese. Pero no encuentras más que el eco respondiendo a tus rezos y tus plegarias. ¡No llores!, que él lo que menos quiso fue que llorarás por su causa, algo que tu jamás aprendiste.

Los vientos contaron de la vez que hicieron el amor aún sabiendo que no debían, que durante días enteros se escondieron entre las sábanas para amarse una y otra vez mientras horas pasaban y varios soles se asomaban y ocultaban sobre las monte y los fiordos. Ahora sólo te acompaña el frío de tu cuarto oscuro con el tenue rayo de luz que te saluda amablemente cada noche que decides llorar por los recuerdos.

Ahora estoy yo aquí observándote, hermosa mujer que llora por la amargura de la soledad, mientras espera a que los años mitiguen el sufrimiento y sequen las lágrimas del arrepentimiento.

¡Cuán hermoso es tu sufrimiento! Cada lágrima de tu rostro acentúa tu inefable belleza. La luz del sol crea un arcoiris con tu llanto que ilumina la habitación más oscura.

Si lo amaste tanto, ¿Por qué decidiste abandonarlo cuando más te necesitó? ¿ Por qué antepusiste los problemas ante su amor, que tan pacientemente espero por tu despertar de la confusión y la duda?… Ahora lloras y te sientes sola cuando los muros de tu habitación se hacen cada vez más angostos y tus rezos son compensados con silencio.

Sí aún lo amas, ¿Por qué no decides hablarle?, ¿Es tanta la vergüenza de abandonarlo? Ahora sabes lo que sintió y lo entiendes… ¿No es acaso ese un gesto de amor?, Amor, no mereciste su amor, y no lo mereces ahora, eso es lo que más te duele.

También cuentan que, le amas y que no puedes vivir sin él. Que él espera tu regreso aún sabiendo que eres lo suficientemente cobarde y débil como para robarle un beso y atarlo contigo de nuevo en aquellas sábanas de amor… ya él no tiene esperanzas, todas, todas las que tenía para él, te las dio a ti para que estuvieras parada donde estás ahora. Lo mejor que puedes hacer es jamás volverlo a ver.

Mujer, ¡Oh, Eres tan joven y hermosa! Sólo recuerda una cosa; La rosa, siendo la más hermosa de las flores, lleva un tallo de espinas negras. Tómala por la fuerza y es seguro que sangrarás, acércate sutilmente y espera, que aún hay un largo camino por recorrer.

Ein Sof

Tengo una historia que contar. Búscame allá en la cima de la montaña más alta, allá hasta donde la vista apenas alcanza. Susurra mi nombre en el viento, mientras contemples la misteriosa noche que nos envuelve, debajo de los cielos circulares donde las estrellas nos ahogan y ríen mientras buscamos respuestas, respuestas que tengo para ti: la razón de la desesperación, la cura al dolor, la sanación de la enfermedad.

Allá donde las montañas rodean tu cabeza, dónde el cielo parece caer sobre ti con tiernos gritos del silencio de las soledades, allá donde ni la luna puede ser testigo y contar de lo que tengo para ti. Ven pequeño. Acá donde ni la muerte podrá tocarte, donde alas te llevarán alrededor del mundo y conocerás los secretos que el fondo de la tierra y el mar guardan tan celosamente.

He visto las piedras moverse, he visto secretos inimaginables, ven y escucha mi canto en la hermosa y misteriosa noche. Donde la paz reina, donde criaturas que no conoces nos vigilan tan de cerca.

Ven a mí en este vínculo, ven y te mostrare…

Sé que te interesa, se que anhelas mas que nadie terminar con el dolor. Olvidar los recuerdos de tu triste vida; una miserable que no termina y no lo hará. Ven y te daré la paz del olvido, la cura del dolor que con cada pétalo de rosa intentaste sanar pero que sólo las espinas lograste tocar.

¿Por qué estás triste? ¿Por qué tus lágrimas no dejan de salir? ¿Quieres que se detengan, verdad?, Por eso es que te cerraste a al dolor y para hacerlo te cerraste al amor. Que desdichado. Que inútil es borrar los recuerdos de noches aterradoras, de aquella muerte, de aquel leve respiro.

Aquí donde el sol se oculta, en donde las aves se refugian en los altos arboles negros a contemplar el hermoso atardecer. Aquí en la cima del mundo te espero con los libros de muchos continentes y muchas razas, aquí está el secreto de lo inmortal, el sueño más hermoso jamás soñado, Hermoso como el atardecer, naranja y rojo como la sangre, como la dulce sangre que corre por tus venas; dulce néctar de la vida y alegoría de muerte.

¿Me buscas? aquí estoy donde el cielo toca la tierra, donde montes crecen y hadas bailan y cantan con tristeza Y alegría, acá donde escuchaste mi vals, donde presenciaste mi muerte, Donde tocaste el pulso de mi corazón gritando desde piedras antiguas escritas por seres desconocidos, Unos que conocerás, unos con quienes vivirás, yo te mostraré el camino. Sólo sígueme y encontrarás una nueva vida, una que no te puedes imaginar.

Foto de Allison Scarpulla

Un Pensamiento de Amor

Baila joven, hasta que el mundo se acabe,

La vida es una y se ha de vivir con pasión.

 el dolor querido niño no todo lo sabe,

Ama intensamente y sufre sin control.

Arriba es abajo, abajo es arriba

todo en tu mente lo puedes cambiar

Cierra los ojos porque el mundo no existe,

Es solo la imaginación de un ser mental.

Que el baile y tu corazón rasguen el cielo

Hasta el fin de las estrellas

 que todos los seres escuchen tu voz.

Deja que el viento lave tu rostro,

eleva tus manos,que tus alas son.

.El universo es tuyo, eres un Dios

Grita porque no existe la voz,

tus odios, tus ojos, tu boca y tu olfato

son frutos solamente de tu imaginación

Tu vida es efímera,Es sólo cuestión de tiempo,

,Deja que la luz te llene el corazón,

Que los ángeles te oigan

Y que todo animal se doblegue ante ti.

Da amor y recibe amor,

Que tu sonrisa domine tu tristeza

Y que tu ira solo sirva para alimentar tu valor,

Y el valor será el amor a la vida.

Pero la vida solo es lo que quieres que sea

y durará tanto como quieras

,Pues no hay final para el pensamiento

Que trasciende todas las barreras del tiempo.

No creas lo que te digo,

todo es semi verdad,

Si crees que real eres,

En realidad te convertirás.

El misticismo en Pequeños Episodios

Es una buena referencia de la Literatura Venezolana que puede estar siendo subestimada. Muchas de las grandes historias son creadas en el interior del país y no en la ciudad caraqueña por lo que hace falta ampliar nuestro horizonte pero fijando la mirada en nuestro territorio.

Rincón del Libro

Una buena parte de la literatura nacional es escrita en la provincia con gran calidad estética que merece una mirada más atenta de la crítica literaria.

David Colina Gómez (Táchira, 1973) es miembro fundador del Taller Literario Libélula. Con su cuento “De los inconvenientes del escepticismo pertinaz” (incluido en el libro) obtuvo el primer premio del concurso Iniciantes 2005, convocado por la Gobernación del Estado Táchira.

Pequeños episodios es una colección de diecisiete cuentos, en la que los diferentes protagonistas de las historias van desnudando su alma en el encuentro con otros personajes unidos a través de un plano  místico. Pequeños Episodios

En los cuentos se encuentran referencias literarias  de Borges y Kafka. “La relación entre dos ideas de autores tan dispares me causó estupor, maravilla, contento. Y no es la primera vez que me pasa. Y no soy el único a quien le ocurre. Borges, por ejemplo, reseña conexiones mucho más complejas, baste…

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El Rito del Asesino

 

Eran las tres de la madrugada, una hora preferida por mí para observar los cielos. Allí estaba con una botella de Cuvée Don Pérignon cosecha 1.971 envuelta en su lito dentro de su hielera y una flauta a medio servir, con fabulosas perlas estallando desde el fondo de la copa que sostenía desde el balcón de mi habitación donde observaba de lejos las luces titilantes de Caracas, un paisaje hermoso rodeados de montañas alumbradas como pesebre y sonidos de la naturaleza. Una ciudad que no tiene nada que envidiar a las demás ciudades del mundo. Pero no me ostentare en detalles, lo cierto es que, mi preferencia por esa hora en particular va más allá de la ociosidad y es que, aunque he asesinado a muchas personas, no se compara con el éxtasis de hacerlo durante un rito que, lejos de ser improvisado es más bien una capricho de último minuto, no porque rinda culto a alguna religión sino por mi deseo de observar y de ser observado desde las estrellas en aquel acto desenfrenado que mi mente y sangre claman desde su oscuridad más ilógica.

¡Porque soy el vampiro de mi propio cuerpo y el mártir de mi alma, que se levanta desde las sombras marchitas de los árboles sobre su tumba y que brilla con luz propia!. Que al recorrer las oscuras y solitarias calles de esa ciudad descuidada pero vanidosa lo hago percibiendo los olores propios de sus transeúntes más desdichados. Es cuando conozco aquella chica de tez blanca, ojos grandes marrones, de cabello negro y mechones violetas y cuerpo perfecto que ahora me saluda desde la ventana panorámica de nuestra habitación, después de brindar el día anterior una peculiar fiesta donde el alcohol era el único que no faltaba, además de la música electrónica más actual y el death metal.

Entré con mi copa en mano, vistiendo mi típico traje negro pero sin camisa y una gran cruz en mi pecho. Ella con un delicado vestido blanco y sin ropa interior me esperaba en una esquina del ventanal sonriendo y tocándose delicadamente sus partes más dulces. AL besarla sentí latir rápidamente mi raído corazón dejando caer mi copa sobre la cerámica, rompiéndose en diminutos pedazos y no contuve mis deseos de hacerle el amor, al verle su pentagrama colgar de su frágil cuello descubierto, le mordí con delicadeza y veía su piel ruborizarse. Ella se dio la vuelta, le besé la espalda a través del escote. Una brisa cálida entró por la puerta del balcón batiendo las cortinas y yo, con mi corazón latiendo eufóricamente le acariciaba y besaba su espalda bajando, bajando, bajando… Sin voltearse comenzó a desabrocharme el pantalón, era muy ágil. Le fui subiendo el vestido con suavidad a la altura de sus senos y sin quitárselo. Pude sentir su corazón latir y su piel tomando un color más rozado.

La música sacra sonaba alto, aquellos cantos gregorianos con melodías eléctricas que llenaban el ambiente de sensualidad y misticismo nuestro baile pagano y sacramental de colores y melodías, de susurros y gestos. Ella tomándose de las cortinas y yo, haciéndole el amor escuchando sus gemidos y la melodía céltica de la habitación despegamos una de las cortinas y sin tomarlas en cuenta seguimos. Con mi vestido y la cortina a nuestros pies como sabanas, nos descubrimos ante la noche, ante las estrellas veladas de los cielos. Se dio la vuelta e intercambiamos lugares, ahora era yo quien me apoyaba en los ventanales con sus piernas abrazándome, con fuerza y deseo la moví a mi antojo, sudando sobre el vidrio y luego la llevé hasta la cama, allí dejé que el tiempo, el roce y la naturaleza hiciera su trabajo, dejándome llevar por el placer y escuchando sus gemidos y gritos entre la melodía sacrosanta, los cantos y las sábanas. Pero, el placer carnal es algo muy elemental y mi búsqueda por lo substancial me lleva a puntos más complejos. Ella se levantó torpemente y con mucha picardía me invitó a salir al balcón. Ella salió antes y yo, tomando una daga plateada que puse intencionalmente al lado de la mesa de noche esperando a que ella la pudiese ver y, pasando sobre los restos de la copa me dirigí a tomarla por la espalda mientras ella se servía una copa.

En silencio me acerque y cuando ella tomaba otro sorbo pasé rápidamente mi daga por su cuello, la champagne se mezclo con su sangre manchando su vestido blanco y marcando sus pezones a través de las telas. Antes de que pudiera soltar la copa la tomé en mi brazos y aún moribunda la baje por las grandes escaleras hacia el jardín trasero hacia una gran mesa de estilo gótico donde la acosté con delicadeza. 

Murió en cuestión de minutos y yo, luego de verla y acariciarle sus pechos con la punta fría y manchada de sangre de mi daga comencé a apuñalarla rápida y frenéticamente llenándome de éxtasis mientras veía las estrellas. Al ver que era suficiente me detuve y muchas imágenes vinieron a mi mente como flash y al cerrar los ojos sentí mi paz y mi locura y me deje llevar dando vueltas en mi propio eje luego subí y busque mi botella y brindé.

Vivo muy lejos de las urbanizaciones y el único camino hacia mi casa es por una angosta carretera de la cual sólo yo tengo la llave de sus grandes rejas y a ella pude conseguirla a un buen precio… así que no temí ser visto o descubierto. Tomé de nuevo su cuerpo en mis brazos y le di a tomar de mi copa. Luego la solté al sentir repugnancia. La envolví en papel plástico, la metí en un bolso viejo que me regalo un amigo ya hace mucho tiempo antes de morir misteriosamente y la llevé dentro del bosque muy cerca de la cuidad, ¿Por qué?… ya lo dije. Capricho. La dejé desnuda frente a una cruz para que los ángeles pudieran verla y yo cerrando mis ojos observaba como el sol salía de entre los árboles. Le prendí fuego y rápidamente su cuerpo fue consumido… 

Allá sus cenizas serán elevadas a los cielos, observada por Ángeles y deseada por
demonios… Sé que los muertos conseguirán placer entre sus piernas.

Y.J. Rivas