Relatos de callejón III: La felicidad de los que no quieren sentir

Portada- Relatos de Callejón por Y. J. Rivas

Ella no quería sentir. Atrapada en las sombras cruzaba la calle con sus zapatos rojos y su melena desdeñada. Caminaba sin rumbo fijo por la avenida, riendo, aplaudiendo, bailando. Desde la estación del metro hasta la intersección del bulevar se le podía ver aparentemente feliz, aparentemente en control de su vida. Entonces ella se detuvo en silencio.

Justo en medio de la avenida había un charco de agua. Las personas pasaban por allí y lo esquivaban. Nadie quería arriesgarse a mojar sus zapatos. Pero Ella se detuvo a mirarlo. Para ella significaba algo que nadie podía comprender. Los que la mirábamos desde la otra esquina, a solo unos pasos, apenas podíamos ver su rostro y su ropa sucia. Sigue leyendo

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Aquí en la tierra

Bajo la mata de mango

La hamaca se mece 

El viento sopla fuerte

Y yo aquí me desangro.
La plácida muerte llega 

El paraíso se detiene

La tierra se traga la saliva

Mas de aquel a quien duerme.
Las piedras suenan

El río no descanza

Las aves revolotean calladas

Las viejas caminan descalzas.
El fogón encendido 

El sancocho ya está hecho

Los niños corren eufóricos

¿Las gallinas recordaran a sus muertos?

¿Para qué huir de casa?

No quiero despedirme de esta tierra con lágrimas en los ojos y mucho menos con la sensación de huida. No es mi deseo convertirme en un extrangero refugiado cuyo anfitriones consideren que perdió su patria y su fe. No deseo unirme a la tendencia de quienes se llevan consigo el desprecio, el rencor o el temor al fracaso al navegar en aguas desconocidas. De hecho, tampoco quiero que la esperanza de una mejor vida sea el único motor para encaminarme a un nuevo horizonte. El miedo y la esperanza son como los espejismos del que vaga por el desierto.

Quiero que mis decisiones se traten de vivir, no de sobrevivir siendo un exiliado apuntado por extranjeros antipáticos o poco conocedores del sentimiento de pérdida de tu hogar o el abandono forzado de este por considerarlo hostil o infructuoso. No deseo ser un huésped poco deseado al que debes tratar con una fingida amabilidad porque sabes que destinó sus últimos recursos para huir de casa.

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Frágil

​Vivo en un país cyberpunk. La miseria se haposicionado en la ciudad frente a observadores indiferentes. Los medios de comunicación dosifican la información mientras quienes ssben la verdad la usan para manipular. Estamos en un Estado corrupto que ondea una bandera directo al fracaso. Y solo unos pocos gritan mientras la mayoria corre o se resguarda para sobrevivir. Es un guerra silenciosa.

Los lideres se señalan mutuamente buscando el verdadero culpable de tanta tragedia. Aquellos que luchan también se abren paso para la publicidad. Todo es un juego de caras donde la politica alimenta el mercantilismo. ¿Para quién es la lucha?¿Quién se beneficia ante una crisis que no obedece al dialogo? 
En nuestras limitantes como pueblo solo buscamos el culpable en las caras conocidas. Buscamos el culpable en otros pero nunca estuvo alli. Vivimos las consecuencias de nuesro cinismo, de nuestra ignorancia y negligencia ante los acontecimientos sociales, políticos y económicos. Tenemos El Gobierno que merecemos por dejar en manos de otros nuestra virtud. Rechazamos nuestra responsabilidad y ahora esta se nos restriega en la cara. La cara conocida que debemos buscar es la nuestra.
Nuestros fundadores deben avergonzarse de nosotros por preferir la comodidad al progreso, por creer en salvadores y esperar que los gobiernos nacionales nos alimenten o los extranjeros nos orienten. ¿Somos acaso un pueblo domesticado por la televisión y las redes sociales cuya voluntad reside esperar a que otro de el primer paso para luego hacerlo viral sin tomar su lucha como propia?

Mis bellos y tristes recuerdos sobre ti

Nostalgia

Recuerdo con nostalgia las sonrisas de mi tierra amada. Aquellos abrazos de fin de semana al terminar la jornada y las despedidas calurosas porque había en el aire la esperanza de volvernos a ver. No había un horario fijo para la celebración, para el reencuentro e incluso no había horario para caminar en las calles coloridas de un valle frondoso custodiado por una verde muralla cuyo premio por atravesar sus bosques era el gran y hermoso océano. Sigue leyendo

El País de Oscurana

Venezuela

Sé que es muy difícil encontrar un blog en Venezuela que no trate sobre política o economía, parece ser que en nuestro país es lo único que realmente vende porque es lo que está de moda. Y a los venezolanos nos encanta la moda sin importar de donde venga. Lo cierto es que haré un espacio para hablar sobre un tema que ha establecido en nuestro país un escenario cyberpunk donde existe un toque de queda contínuo al momento de caer la noche cuando, no siendo suficiente, ahora debemos salir a la calle o quedarnos encerrados en nuestras casas cuando las luces se apagan. Sigue leyendo

Me desearás

Me desearás, cuando al entrar por la puerta de mi habitación caigas en mis brazos junto a mi cuerpo semidesnudo. Cuando me beses con tus labios siempre suaves y tu cabello se enrede entre las yemas de mis dedos ansiosos de tocarte. Me desearás después de beber juntos el maravilloso vino junto a la cama, besándonos y desnudándonos entre besos y caricias. Entre la pared y mi cuerpo te verás atrapada, pudiendo sólo besarme,  acariciarme y sólo dejarte llevar por mi cuerpo deseoso de ti.

Ahí me desearás, cuando tumbemos la mesa y te siente sobre ella para apoyar el cuerpo que tú misma desnudarás con pasión y lujuria. Me tocarás y te tomaré para mí, haciéndote mía mientras escucho tu corazón latiendo eufóricamente y tu respiración dictándome lo que tu piel y tu cuerpo desean con tus ojos traviesos y tus párpados inquietos. Sobre las sábanas te tumbaré, apoyándome en ti. Besando tu cuello desnudo y tus labios rojos.

Posando mis manos sobre tu cuerpo, acariciando con mis labios tus suaves senos, besando los bordes de tu ombligo mirándote como me miras en trance. Entonces pasaré mi lengua suavemente por tu vientre hasta llegar a tus piernas, donde besaré tus pies y tus dedos. Entonces me desearás. Subiré de nuevo besándote y lamiendo tu piel perfumada y joven, me detendré entre tus piernas hasta llegar a tus labios temblando de deseo. Sobre ti me besarás, me susurrarás cuanto amor sientes por mi, cuanto deseo siente tu cuerpo al estar rozando el mío sobre las sábanas de mi habitación tenuemente alumbrada escuchando tus gemidos muy cerca de mis oídos.Tu cuerpo desnudo será mío y lo desearás.

Te levantaré sobre mí y te mirarás ansiosa en el espejo. Veré tus cabellos alumbrados tenuemente por la claridad que se fugará entre las cortinas de las ventanas de mi cuarto oscuro y veré como tu cuerpo se mueve sobre el mío y tus ojos mirándome con fugaz amor y delirante pasión piden entre gemidos que te haga mía.¡Y ahí me desearás! En tu cuerpo me perderé, hundiéndome en ti con suave delirio y éxtasis de locura sintiéndote mía y tú,con tu mirada difusa me perseguirás hasta lograr llevarte mi cuerpo y dejando mi alma entre tus brazos y tu cuerpo desnudo,sudando, temblando.

Todos, todos los besos pasarán por tu mente. Pensarás en cómo te haces mía con cada minuto que pasa, entre cada gemido y cada movimiento donde nuestros cuerpos desnudos sudando y gimiendo, se unan y se amen con el más cálido amor y el más lujurioso deseo de caminar sobre la moral de los demás y gritando en silencio nuestras almas haciendo el amor.

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¡Hasta con poesía, venezolanos reclaman al gobierno de Nicolás Maduro!

A través de las redes sociales y las aplicaciones móviles, he recibido dos poemas que van dirigidos al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Desde que el señor Maduro, heredó el puesto de presidente los descontentos con el gobierno se han incrementado. Desde una dirección improvisada hasta un uso inadecuado del idioma Castellano, el mandatario ha sido objeto y sujeto de burlas y reclamos.  Sigue leyendo

Un lugar perfecto para escribir (1º parte)

Me despierto aturdido envuelto en un delicada niebla. Mi ventana es golpeada constantemente y en ese ruido particular saludo a una joven blanquecina que lo cubre todo. Me pregunto donde está mi whisky e intento alcanzarlo en la mesa junto a la cama pero solo logro derramarlo.

Me quedó sentado a orilla de la cama, observando como la alfombra absorbe mi último trago. Siento el gélido aire que me abraza y observo la ventana entornada con pequeñas gotas de lluvia deslizándose en los vidrios. Me tomo mi tiempo para decidir si vale la pena levantarme. <<Quizá deba seguir observando la lluvia desde mi cama>>.

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Lo que realmente importa es me levanté con un deseo incontenible de buscar el lugar perfecto para escribir, bien sea continuar con mi libro o descubrir una historia nueva para contar. Tengo una vívida imaginación pero, de vez en cuando, tengo que buscar el lugar correcto para que mis ideas fluyan. Quedarme en una cama solo podría extender mi letargo.

Las vigorosas montañas me saludan enaltecidas entre casas de techos escarlatas. Un hermoso caserío, herencia de un pueblo alemán que, tras la declaración de independencia y como producto de la nueva ley de inmigración venezolana de 1840, llegaron a nuestro país después de 112 días de viaje. Luego, por un brote de viruela, tuvieron que desembarcar en la costa de Choroní.

Estoy enamorado del aire colonial, de su tradición y sobre todo de su buena cerveza. Pero sólo es una estancia para mi, pues no soy de los que se asientan en un solo lugar por mucho tiempo. Aunque al final siempre regreso, dispuesto a encontrarme de nuevo con aquellos sinuosos caminos y un aroma a melocotones y fresas con crema.

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Restaurante Biergarten. Colonia Tovar, Venezuela.

Al terminar de llover, me dirijo al restaurante “Biergarten” y me siento cerca de la ventana para poder observar aquel paisaje. Al observar el ambiente, siento que es momento de sacar mi laptop y comenzar a teclear una historia.

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Cultivos de Fresa. Municipio Tovar, Aragua.

  Luego de una buena comida, es momento de irme de aquel lugar. Quiero regresar a la ciudad, ya no necesito la tranquilidad que aquí encuentro porque mi historia está mas allá de un lugar apacible. La necesidad de establecer el conflicto es imperativo.

Vista hacia Noroeste de la Colonia Tovar por YJRIvas

Vista hacia Noroeste de la Colonia Tovar

El camino… ¡Oh, adoro el camino! Adoro observar las montañas y sentir la brisa verde del campo, los cultivos y los chalet a lo largo de aquella serpiente de asfalto, que me hacen sentir como un viajero de una tierra lejana. Aquí no puedo sacar mi laptop, pero puedo hacer uso de mi libreta. A veces no tengo nada que escribir, pero me dedico a observar los personajes, con sus propias historias a través de la ventana del autobús, esperando que me indique la mejor forma de iniciar un nuevo párrafo.

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Al llegar a Caracas, el ruido me da la bienvenida. Aquella ciudad, que curiosamente se le conoce también como “la ciudad de los techos rojos” por su antigua similitud con los pueblos andinos y cuyas casas también acostumbraban a tener techos rojos. Por un momento me la imaginé así; con una delicada niebla cubriéndola desde lo alto del valle. Pero todo han sido sustituido por edificios ennegrecidos, altos rascacielos, un exasperarte tráfico  y centros comerciales. Una urbe cosmopolita a la que le urge amor pero que le sobra  energía.

Ya entrada la tarde, me dirijo al centro de la ciudad. Observo a nuestras queridas <> de Parque Central, aquellas altas centinelas que se levantan sobre la ciudad como trofeos platinos por nuestra lucha. Es momento de quebrantar los límites.

Conocía a un buen amigo que vivía allí, así que recuerdo como entrar. Al hacerlo, me escabullo por las áreas de mantenimiento hasta llegar a la cima. Para mi sorpresa, ese día hay unos técnicos reparando uno de los ascensores. Las puertas hacia al cielo están abiertas.

Torres Gemelas de Parque Central. Caracas, Venezuela

Torres Gemelas de Parque Central. Caracas, Venezuela

En la azotea tenía una vista de 360º de toda la ciudad. Podía observar el angosto valle de Caracas como si fuera el antiguo dios del lugar. Me invadió la nostalgia. Luego sentí temor. Jamás había estado en la cabeza de una edificio tan alto. Tenia miedo de ser descubierto, tenia miedo incluso de ser abandonado allí por los de mantenimiento. Pero sabia que estaba en el lugar adecuado.

Me senté en la orilla y puse mis pies sobre la ciudad. Nunca en mi vida me había sentido tan aterrorizado y fascinado al mismo tiempo. Sabia que en un mal movimiento podía precipitarme cincuenta y nueve pisos contra el suelo. Ese era el lugar que necesitaba. Necesitaba ese sentimiento porque tenia que saber que se sentiría saltar desde alli, y aunque no iba a saltar – creáme, no estoy tan loco como parece- debía simular el acto de la manera mas precisa.

Casi no podía respirar, me daba terror desmayarme allí y caer. Así que cerré mis ojos y me concentré en el lejano sonido de la ciudad. Sentía que mi corazón estallaría y lo podía sentir en mis oídos. Entonces un sonido particular me hizo sentir aun mas terror.

Mi celular repicada. Había dejado el tema “How Soon Is Now” en la versión del dueto t.A.T.u.  como tono en mi teléfono. Sentí un frío en el espinazo y que una mano invisible me jalaba por los pies hacia abajo. Cierro mis ojos y dejo que caiga la contestadora. Es un mal momento para contestar llamadas.

Mantengo mis ojos cerrados, pues la ciudad parece girar en torno a la torre y siento vértigo. Al alejarme de la orilla, me aseguro en un pequeño rincón. Aun mi corazón late acelerado. ¡Es ahora! es hora de sacar la libreta y comenzar a escribir. Yo sentía el miedo y poco a poco comencé a sentir una cálida admiración por la urbe avileña.

Fotografía del Este de Caracas y la Universidad Central vistos desde la Torre Este de Parque Central por Carlos Itriago.

Llega el atardecer y los tonos rosas y naranjas transforman aquel escenario en un espectáculo memorable. Me siento inspirado y me siento feliz por estar allí, observando allende las montañas, las autopistas y las luces en movimiento de los autos. ¡Qué hermosa metrópolis! ¡Que desdicha que esté pasmada en la desidia!

Entro de nuevo al edificio. Los de mantenimiento ni se enteraron que salí o quizá no le dieron importancia. ¿Cómo podrían culparme por intentar sentirme el dueño del mundo? aunque fuese solamente para fines literarios. Hay muchas cosas que no encuentras en un best seller y la única forma de conocerlas es a través de la experimentación. El lugar perfecto es aquel que te hace sentir algo en particular.

Vista aérea del oeste de Caracas por la noche. Via CAV

Entrada la noche, cuando ya mis energías están agotadas seleccioné un nuevo tema en mi teléfono para escuchar mientras observaba como la ciudad brillaba en la oscuridad. Me pareció el más adecuado escuchar el tema “Neon City Nights” de la banda holandesa Grendel.  Fijé mis ojos en aquella montaña y comencé a pensar en lo que me haría sentir estar allí una noche. Y fue justo cuando supe adonde debía ir para seguir buscando un lugar perfecto para escribir.

Gravedad y Amor

Si tan solo supieras lo idéntico del amor con la gravedad, entonces entenderías la lucha constante del ser humano por permanecer en el cielo; y el temor de estrellarse contra el suelo. La gravedad une las partículas como el amor une las almas y todo se reduce a un ley física; perenne, mutable y trascendente de las dimensiones conocidas.

Todo ser humano está determinado —por ley— a ser empujado hacia otro, para mantener la obra de la creación unida bajo un mismo sol, vibrando tan alto que parece que no se movieran, emitiendo el hermoso sonido del amor. ¿Podrías determinar la fórmula del amor? ¿La velocidad de su acontecimiento? Es tan lento y tan rápido que el mundo a tu alrededor parece ir en dirección contraria. Puedes sentir la caída y puedes sentir la gloria estar en la cima del mundo; para luego caer, solo por amor.