EL Umbral de Aqueronte

Relato, Short, Horror, Sci-fi

Año 2207 D.C.

El Dr. Friedrich krogen, apodado injustamente como Dr. Knoche por sus contemporáneos, logró diseñar un dispositivo llamado ‘El Anillo’; una máquina capaz de entrar en las once emanaciones dimensionales para invocar y contener por ‘privación’ las almas de los muertos, con la intención de predecir el futuro y obtener ventajas en la guerra. Pero las consecuencias fueron atroces.

Habiendo logrado exitosamente la contención de una cantidad de trescientas almas humanas y de otras especies, El Anillo logró predecir, a través de la derivación de sucesos, la invasión de los Seth, seres de cinco dimensiones procedentes de la Galaxia del Triángulo. Aquellos seres tenían una forma artropomorfa, pero su piel era translúcida y solo visible con un equipo especial. Eran tan altos y delgados como los árboles y aunque tenían un gran fuerza tecnológica y física, no pudieron detener la ola de ataques. Los seres humanos en conjunto con fuerzas aliadas de la Vía Láctea, lograron intervenir y atacar a lo Seth en su propio planeta. Sin embargo, al usar El Anillo, una energía desconocida invadió las almas contenidas y corrompió el contenedor, liberando infinidades de emanaciones demoníacas a nuestro planeta.

El horror invadió cada rincón del mundo. Las otras razas de nuestra galaxia observaron atónitas como nuestro pequeño planeta era consumido por «la más espantosa desgracia que nadie pudiese imaginar jamás». Aquellas almas corrompidas, atrajeron toda clase de demonios cuyo nombre apenas se alcanzaba a pronunciar. Los demonios que lideraban la invación, cuyo nombre era muy similar al chasquido de un insecto, atacaron a todo ser viviente de la galaxia, llevando a muchas especies al borde de la extinción. Los comenzaron a llamar ‘La maldición de los Seth’. Otros sugirieron que era el mismo Dios quien había castigado la osadía del hombre por usar a los muertos con fines bélicos y egoístas, corrompiendo el balance de la naturaleza.

El hermoso color azul del planeta se tornó rojo sangre, las nubes se transformaron en horrendas figuras oscuras y fantasmagóricas que se movían bajo un cielo negro. Aquellos demonios se apoderaron de toda alma que entraron en su camino y liberaron desgracias en todas direcciones. El hombre había abierto por segunda vez la caja de Pandora, pero no había esperanza en el fondo.

Dos meses más tarde, alguien por fin había hallado el origen de aquellas legiones enteras de seres monstruosos. Aquel hombre era Alister, uno de los pocos sobrevivientes del ataque. Él había sido testigo de como destrozaban a su familia y con ella la ciudad entera. Fue uno de los primeros en advertir como el cielo se abría y las luces oscuras se expandían en todas direcciones. Al ser el primogénito de Friedrich, Alister fue desterrado y obligado a vagar en aquel infierno. Allí no habían reglas, no había gobierno y no quedaba nada más cenizas y aullidos. Todo gesto de amor o compasión había suplantado por la necesidades básicas de sobrevivencia.  A pesar de ello, Alister logró hallar la señal que permitía el traspaso de las almas entre las dimensiones,conocido como «Umbral de Aqueronte».

—¿Que hemos hecho?—musitó perturbado al observar aquel horrendo escenario de cadáveres humanos, poseídos y deformados por aquellas emanaciones demoníacas. Con el rostro manchado de sangre observaba como el humo y el polvo dominaba el lóbrego valle. A lo lejos se podía escuchar los gritos de los desesperados, suplicando por sus vidas. Aquellos gritos desgarradores invadían los aires y llenaban el corazón de un inmenso terror.

Alister llevaba horas luchando por su vida, aquellos demonios habían logrado agotarle pero su deseo de sobrevivir y de acabar con aquella ola de sufrimiento, era más fuerte que cualquier demonio que intentara dominarle. Lleva una armadura hecha de un material ultraligero y resistente que cubría con un largo y andrajoso abrigo negro, producto de aquella batalla.

Allí, arrodillado ante el cuerpo sin vida de su amigo, se sentía cada vez más atormentado por los gritos de las víctimas de aquellos espantosos demonios. Sin embargo, lo que le atormentaba más, no sólo era que había perdido a su mejor amigo sino que además, había sido su propia espada la que le había arrancado el alma ,al que alguna vez consideró un hermano.

—Lo lamento Adán— musitó entre sollozos y con lágrimas saliendo a borbotones de sus ojos. —Lamento que haya tenido que terminar así.

Pasó cierto tiempo antes que Alister se volviera a poner de pie. La nube de humo y polvo comenzaba a disiparse, revelando aún más el horrendo escenario. Desencajó su espada del cadáver de Adán. Aquella espada emitía una luz tenue de color aguamarina y la sangre escurría lentamente. Alister envainó su espada, dispuesto a abandonar aquel lugar para atravesar El Umbral de Aqueronte y llegar hasta El Anillo. Montó su motocicleta, Revisó la carga de su pistola de plasma, así como los cargadores electromagnéticos para prepararse en su última batalla; aquella que pondría fin al infierno desatado.

De pronto, observó como algo inmenso se acercaba, levantando el polvo a su paso. Aquella inmensa criatura, con una morfología parecida a un lobo con inmensos dientes, un par de enormes cuernos y con espinas que iban desde la cabeza a lo largo de su columna vertebral hasta la cola, se abalanzó briosa sobre él. Alister disparó hasta agotar la carga de su pistola. Sólo le quedaba su espada. Con gran destreza se defendió de aquella furiosa criatura, amputándole una de las garras. Pero aquella criatura era fuerte y estaba decidía a destrozarlo. Una vez más, Alister blandió su espada y le atravesó directamente en el corazón, asesinándolo instantáneamente. Luego tomó su motocicleta y a toda velocidad atravesó el Valle; bautizado como Valle de las Almas, en dirección sureste hacia la ciudad en ruinas donde se encontraba El Anillo.

El cielo se agitaba, las nubes grises ocultaban el sol, apenas unos rayos de luz alcanzaban a tocar la tierra y la temperatura comenzaba a descender. El viento soplaba fuerte, agitando los largos cabellos negros de Alister. Con su espada envainada a la espalda, el deseo y la necesidad de detener al nigromante, lo convertían en el guerrero que el mundo necesitaba, el que toda la galaxia deseaba fervientemente.

La oscuridad se apoderaba de él. Aquellos ojos grises, que se ocultaban tan sus largos y desdeñosos cabellos, reflejaban la furia y la desesperación, pero también, si le mirabas de cerca, podías encontrar determinación y la seguridad. Algo en su interior le animaba a continuar.

En el horizonte se erigían los monolitos de lo que anteriormente fue la más hermosa de las ciudades. Las ruinas de aquel paraíso lo turbaron sobremanera. Observó desconcertado aquella luz que atravesaba los cielos desde el espacio, abriendo un enorme agujero que se extendía varios kilómetros sobre la ciudad. Aquella luz rojiza era emitida desde el centro de la ciudad y llegaba hasta donde la vista alzaba. Ese era su destino, allí es donde debía llegar, por el bien de los mundos. Por el bien de su propia alma.

No alcanzaba a comprender cómo había sucedido todo aquello: «¿Cómo habíamos invadido el espacio de los muertos?,¿Hasta donde era capaz de llegar nuestro ingenio para destruir y consumirnos a nosotros mismos en la guerra o la desidia?» Muchas preguntas invadían la mente de Alister pero sabía que allí por fin encontraría la respuesta que tanto él, cómo el resto de la galaxia, buscaban fervientemente.

A lo largo de la historia, el hombre había usado la tecnología con fines bélicos. Cada avance científico y tecnológico suponían también una superioridad social, cultural y política, que les conferían una ventaja en el campo de batalla. Por siglos el hombre se había jactado de ser el centro del universo y pesamos que eso acabaría al encontrar finalmente, otras especies en diferentes mundos. Pero ese deseo y actitudes que, pensamos eran únicas en los humanos, también eran compartido por todas las especies. Después de todo, era lo natural. Todo ser vivo respondía sus instintos, conjurando las leyes darwinianas de la supervivencia del más apto.

Un sonido familiar lo trajo de vuelta al presente. En la pantalla holográfica de su motocicleta, Bree, la hermana de Adán y su gran amor, le llamaba.

—Alí, he encontrado el punto de emisión del espectro para entrar al Umbral—Hizo una pausa. —Intenté comunicarme con Adán pero no responde a su comunicador, ¿Está contigo?

Alister sintió un nudo en la garganta.

—Bree, yo… Adán…

—No importa, es necesario que te apures, entré al centro de comunicaciones y estoy intentando piratear el sistema. Alister, ésto es el infierno. ¡Apresúrate! Cada segundo que paso aquí… no sé, yo… ¡Oh Dios! ¡Noooooooo…

La comunicación se interrumpió, Alister sintió como el terror invadía todo su cuerpo, había  perdido a Adán y ahora temía perder a Bree. Desesperado, activó la máxima velocidad, llevando su motocicleta al límite. El sonido alertó a los demonios que se encontraban en las cercanías y rápidamente acudieron en dirección a Alister a gran velocidad. Decenas de cruentos demonios salieron abruptamente de cada ruina y cada cueva a lo largo del camino con una sola razón: devorar lo que encontraran en el camino.

Aquellos seres espantosos, persiguieron a Alister varios Kilómetros antes de llegar a la ciudad. Sin detenerse y blandiendo su espada ante todo lo que se acercase, Alister había logrado birlarse varios demonios y por fin había llegado al centro de la nefasta ciudad, antiguamente conocida como la Capital del Cielo y que ahora era el punto de emisión del Umbral.

Apagó el motor, sintiendo como se helaba la sangre ante aquel sórdido paraje. El olor era nauseabundo, y aún podía escuchar gritos. Se decía que aquellos demonios devoraban a las personas vivas y cuidaban de que se mantuvieran vivas, devorándolas desde los pies hasta la cabeza pero que inyectaban una especie de anestésico que, aunque no mitigaba el dolor, impedía que las funciones cerebrales cesaran a través de una homeostasis entre las funciones neuronales del Demonio y de sus victimas; lo que probablemente harían sentir al demonio, el mismo dolor que sentía sus víctimas. Incluso podían invadir las maquinas siempre y cuando tuvieses la capacidad de moverse y siempre con la finalidad de causar dolor y devorar a todo ser viviente.

Al llegar al centro de comunicaciones, halló por fin el cuerpo de Bree. Yacía en el suelo con su arma empuñada y sus cabello largos y rojos cubrían su rostro. Alister no pudo contener las lágrimas pero su miedo se mitigó al observar que aún respiraba y que, aunque estaba mal herida, continuaba viva y sin profanar. La tomó en sus brazos y continuo su ascenso hacia el centro del Umbral donde se encontraba el Anillo. Bree había logrado detener la Luz que permitía guiar a los demonios a cambio de su propia homeostasis, pero el Umbral seguía activo y El Anillo seguía dominando las almas profanadas.

Logró llegar hasta El Anillo, dejó cuidadosamente a Bree a un lado. Comenzó a abrir los ojos, y Alister la observaba complacido. Ella lo miró sonriente y sus ojos se llenaron de lágrimas al observar el rostro entristecido y ensangrentado de Alister, ambos lo habían perdido todo y no tenían más que su amor para mantenerse con vida. Bree acarició el rostro de Alister y éste se aferró a su mano, rompiendo en llanto.

—Alister, sé que mi hermano está muerto, sé que tu lo asesinaste— Dijo Bree observándolo fijamente.

—Bree, yo lo…— Alister se sintió atribulado.

—Lo sé— le interrumpió Bree—Pero era tu deber, sé que se había dejando profanar. Lograste liberarlo.

Una voz siniestra irrumpió el lugar.

—Has logrado atravesar el infierno Alister. Lograste atravesar el velo y por fin llegaste hasta aquí, al Nido de las Almas-

Aquella voz le era familiar. Aunque no podía determinar de donde provenía, permaneció impávido. Había aceptado que, aún cuando lograse romper El Anillo, no había vuelta atrás. Bree no lograría sobrevivir y él no estaba dispuesto a vivir sin ella.

—He venido a detener éste infierno— dijo Alister.

—No puedes detenerlo, ¿Cómo podrías detener algo que pertenece a los dioses?

—Tú no eres Dios.— Replicó Alister.

Una forma con apariencia humana se formó en frente de Alister, poco a poco se fué transformando en la persona que Alister por tanto tiempo quería ver y que sin embargo, había aprendido a odiar. Era Friedrich Kroger.

—¿Dios? En toda las galaxias y todos los mundos de todas las dimensiones no hemos encontrado pruebas de la existencia de Dios, ni los mismos muertos nos hablan de un paraíso o de un infierno. Dios no existe Alister, es una creación humana. El hombre creó a Dios como una forma de representar aquello que no entendía, lo creó para tener una figura a la cual alabar. Ninguna otra especie habla de Dios como lo hacemos nosotros.

—¿Entonces tu harás que exista… convirtiéndote en él?— ¿Qué te da el derecho de atraer en contra de su voluntad, el alma de los muertos?

—Todas almas vienen a la vida en contra de su voluntad y mueren en contra de su voluntad. Cada vida que llega a este mundo, lo hace por obligación y lo abandona por obligación sin propósito o destino, yo sólo les permito regresar a éste mundo con un propósito verdadero, el de servir a sus hermanos y hermanas.

—Lo que has hecho es crear un infierno- respondió Alister.

—No lo entiendes Hijo, incluso tú debes morir. Pero no tiene que ser así.

Gritos desgarradores se escucharon en toda la sala, enormes demonios comenzaron a emerger de las sombras. La figura de su padre, pronto se transformó en un demonio antropomorfo, delgado y muy alto, con las cuencas de los ojos vacías y sus manos eran garras. Un aura oscura irradiaba por todo cuerpo y formaban dos pares de alas espectrales a su espalda. Alister observó horrorizado como su padre se transformaba en una fantasmagórica y espantosa figura demoníaca.

—¡Fuiste profanado!- determinó Alister.

—¡Fui trascendido!—replicó su padre.—Ahora soy  Haël que ha llegado a la Tierra. Ahora, yo te sembré en éste mundo en contra de tu voluntad, y ahora te arrancaré de él. Azrael cerrará un ojo por ti. Verteré tu alma a los ríos del infierno.

Alister y su padre se enfrentaron. Lucharon por largo tiempo. Las paredes temblaban, las gritos aturdidores de los demonios llegaban a cada rincón. Un verdadero aquelarre de demonios había dado inicio. Su padre no entendía como su propio hijo, siendo humano lograba mantener una lucha. En cada golpe que le atinaba, Alister respondía con uno igual.

La joven Bree, apenas consiente de lo que sucedía, abrió los ojos y logró observar horrorizada como los demonios la rodeaban. Alister blandía su espada contra aquella criatura demoníaca en una lucha incesante. Con sus últimas fuerzas logró levantarse y aprovechando que los demonios estaban entretenidos con la batalla, se dirigió hasta El Anillo.

—¿Cómo logras mantenerte en pie ante mí? Yo, que he sido transcendido a la última dimensión, que puede codearme con ángeles y demonios.

—No entiendes de que se trata La profanación de las almas, no se necesitaba una posesión directa de los demonios Padre. La profanación ocurre exponiendo el alma al dolor. En cada batalla vi morir a mis amigos y cada demonio me mostró el mismo infierno. Con mis propias manos, asesiné a mis amigos. Yo me convertí en un demonio al querer luchar contra ellos. Cada alma tiene dos emanaciones posibles, demoníaca o angelical. EL alma vibra hacia cualquiera de esos dos estados y según la polaridad, decide en que convertirse. Todo depende de hacia donde se incline la balanza.

—¿Hacia donde se inclina tu balanza?— le preguntó Haël con su voz de trueno.

El rostro y el cuerpo de Alister comenzaron a deformarse, transformándose parcialmente en un demonio similar a su padre. Garras tan largas como espadas, el cuerpo de Alister se transformó en una gran bestia con figura de león alado, tan negro como la noche. El rugido de aquella ensordecedor de aquella bestia retumbó en las ruinas de aquel pandemónium.

Freidrich lo observó maravillado. Riendo a carcajadas al comprender en lo que ambos se habían convertido.

—¡Bienvenido hijo mío! ¡He aquí que te muestro la fuente de vida eterna porque «el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna»!— declaró.

Pero Alister ya no reconocía bandos, la oscuridad en él era tan fuerte que ofuscaba cualquier razón. No reconocía ni a su padre ni a Bree. Todo lo que había en él, eran el deseo irrefrenable de desvastar todo a su paso. Con todas sus fuerzas Alister se abalanzó sobre Haël.

Mientras tanto, a varios metros de distancia, Bree había logrado llegar hasta El Anillo. Observó atónita aquella inmensa máquina con forma de aro que servía de portal y contención para las almas. Bree no paraba de sangrar y cada paso era tan doloroso que apenas podía permanecer consiente. Cuando entró en el sistema, los demonios olieron su sangre y la atacaron. Descargó una vez más su arma.

Los demonios padre e hijo luchaban ferozmente. Haël ordenó a los demonios que atacarán y todos ellos se unieron en un aquelarre de bestias sedientas de sangre. Cualquiera que hubiese sido testigo de aquel aterrador encuentro, había perdido inevitablemente la razón.

Cuando Bree logro abrir la consola, cientos de demonios se acercaban rápidamente a sus espaldas. Pero sólo bastó un segundo para que Bree, lograra emitir un pulso desde El Anillo y dispersar la energía del Umbral. Aquel pulso arrojó a los demonios del lugar con gran fuerza y Alister logró atravesar con sus garras el estómago de su padre .

El demonio Haël cayó de rodillas sosteniéndose de Alister. La  sangre de su padre rápidamente comenzó a esparcirse. El joven Alister, observando aquel sinnúmero de cadáveres, recobró por fin la razón. Con un grito aun más ensordecedor expresó todo su dolor de sentir como se había convertido en un asesino pero que al mismo tiempo, habían logrado por fin detener aquel jolgorio de emanaciones infernales. Todo había por fin terminado

—Ha llegado tu fin— le dijo Alister a su padre. Haël poco a poco regresaba a su antigua forma, recuperando sus ojos grises y entristecidos. Alister vió también su reflejo diabólico desvaneciéndose, recuperando las facciones de un joven lleno de vida. Taciturno, plató sus ojos café sobre su moribundo padre, que hacía esfuerzos por respirar.

—¿De verdad me has odiado tanto?— le preguntó.

—No. Siempre te he amado padre y sé que has pasado por mucho dolor- musitó. —Siempre te he amado pero he odiado en lo que te has convertido.

—Sólo quería traer el orden al caos. Cada especie del universo debe afrontar un ciclo de creación y destrucción para continuar. ¿Cómo reconocería el paraíso sin antes haber vivido el infierno? Toda la inventiva y el ingenio del ser humano está determinado por su instinto de sobrevivir. Una vez que ha logrado vencer los obstáculos entra en estado de reposo y al no encontrar algo que lo amenace, se convierte, inevitablemente, en la amenaza.

—¿Eso fué lo que pasó con los Seth?— preguntó Alister consternado

—Creímos que serían una amenaza. Que nos atacarían. Entonces atacamos nosotros y nos convertimos en la amenaza.

—¿Se equivocó El Anillo?

—No. No podía entenderlo y cuando pude hacerlo, era demasiado tarde. Los Seth querían evitar que usáramos la máquina y planeaban detenernos, entonces El Anillo nos hizo atacar a los Seth. Hijo, yo sólo quería probar la existencia de Dios y de la inmortalidad del alma pero fallé, jamás encontré pruebas de la existencia de Dios. No sé si existe un paraíso o un infierno.

—Nosotros creamos el paraíso y el infierno padre, según nuestras acciones está donde nosotros estemos.

—Lo siento hijo. Perdóname.

Alister lloró sobre el cadáver de su padre pero desde El Anillo emergió un grito todavía mas aterrador. Alister volteó rápidamente, observando a Bree a un lado de las consolas. Al acercarse al Anillo, Alister escuchó el susurro de las almas, todas hablaban al unisono hasta que todas dijeron a coro:

—Tú, hombre de la tierra. Libranos de esta prisión.

Alister usó todas sus fuerzas y blandió su espada por última vez, la incrustó con gran violencia en El Anillo y todas las almas comenzaron a ser liberadas. El Umbral de Aqueronte había sido roto, una enorme energía fue liberada en un intenso pulso que barrió todo a su paso.


Esta no es toda la historia…la he pensado más compleja. Quizá deba escribir un libro aunque realmente he pensado que debería ser una novela gráfica. Solo que no se nada sobre como hacer una novela gráfica.

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